Y no es que James Franco, californiano, 39 años, con una sólida carrera en Hollywood (Spider Man, Tristán e Isolda, En el valle de Elah, Harvey Milk o 127 horas, por la que fue nominado para el Oscar al mejor actor), figure entre los pocos adalides provida de su gremio. Más bien es al revés. Paladín de la agenda LGTB y en general de las causas políticamente correctas, quiso dar voz sobre el aborto a Elizabeth Harman, profesora del departamento de Filosofía en la Universidad de Princeton, especializada en filosofía moral.

Así que la entrevistó para su serie Philosophy Time [Tiempo de Filosofía], una idea que ha puesto en marcha junto a Eliot Michaelson, a quien conoció en UCLA (Universidad de California-Los Ángeles), donde Eliot se graduaba en Filosofía mientras James lo hacía en inglés (es doctor por Yale en filología inglesa). Se hicieron amigos, y cuando Franco decidió lanzar este proyecto de vídeos cortos para popularizar el pensamiento filosófico, le propuso a Michaelson hacerlo juntos.

Acaban de empezar y ya llevan cuatro piezas, pero hasta ahora la que quintuplica en visionados a todas las demás es la breve entrevista a la profesora Harman.

Para entender por qué no hay más que ver la cara de James Franco mientras escucha atentamente a su interlocutora, y leer los comentarios al vídeo en el propio canal de Philosophy Time en Youtube. Basta con ello para concluir lo necesitado que anda el recetario abortista de razones con las que justificar la muerte de un ser humano inocente.

Tan críticos los pro aborto como los provida
“Es quizá el argumento más estúpido jamás planteado en un foro público. Que esta señora sea profesora de algo es toda una acusación contra nuestro sistema educativo”, señala nada menos que el obispo auxiliar de Los Ángeles, Robert Barron, un habitual de las redes sociales y acostumbrado a fajarse en debates sobre el tema.

Podría pensarse que es la respuesta esperable en un obispo católico. Pero poco más abajo, un abortista coincide en el su juicio e incluso con la palabra escogida para sintetizarlo: “Soy pro choice [pro aborto] y sin embargo esto es lo más estúpido que mis j… oídos han escuchado nunca”.

“¿Qué está pasando en Princeton?”, se pregunta otro comentarista.

Y un cuarto añade, evocando la teología calvinista: “Nunca pensé que escucharía a alguien utilizar la predestinación como argumento a favor del aborto“.

Un argumento circular, a posteriori, autorreferencial
Porque, ¿cuál es, en sustancia, el argumento de Harman?

“Defiendo la opinión de que no hay nada moralmente malo en el aborto en las primeras semanas”, afirma. Ella se distancia de los abortistas que piensan que el aborto debe permitirse, pero que pese a todo “sucede algo malo cuando el feto muere”. Ella no. Piensa que, como el feto “no tiene conciencia ni ha vivido ninguna experiencia, no sucede nada malo” cuando se le aborta.

¿Por qué? Porque “en realidad, entre todos los fetos en edad temprana, hay dos tipos muy distintos de seres“. Y pone tres ejemplos: “Tú, James, o tú, Eliot”, o ella misma. “Cuando éramos fetos en las primeras semanas, entonces ya teníamos un estatus moral en virtud de nuestro futuro, porque éramos los estadios iniciales de personas. Pero hay otros fetos que morirán en las primeras semanas, por aborto espontáneo o deliberado, y en mi opinión eso es un ente totalmente diferente, porque no tiene futuro como persona y no tiene estatus moral“.

[“Estatus moral”, traducción directa de la expresión usada en inglés por Harman, es a todos los efectos de esta discusión equivalente a “condición humana“.]

Es normal que, al ir escuchando esto, la cara de James Franco vaya adquiriendo un cierto aire de incredulidad, y tanto él como Eliot plantean la objeción evidente: que entonces el estatus moral del feto, que decide la moralidad o no del acto de abortar, ¡quedaría determinado a posteriori de la acción de abortarlo o no abortarlo! Como dice otro comentarista del vídeo, “es como decir que si matas a alguien realmente no le estás quitando la vida, dado que no iba a vivir puesto que ibas a matarle”.

Pero Harman no se amilana: “Si una mujer está pensando abortar, y tiene posibilidad de hacerlo, entonces sabemos que el feto va a morir y por tanto no es como los fetos que se convirtieron en nosotros, no es algo con estatus moral. Otras veces tenemos razones para creer que un feto es el estadio inicial de una persona: cuando sabemos que la mujer piensa continuar con el embarazo. Entonces tenemos razones para pensar que su feto es algo con estatus moral, alguien con futuro como persona”.

Ahí es donde James se echa un poco hacia atrás e intenta aclarar si ha oído bien: “¿Lo que estás diciendo es que si el feto no estaba destinado a convertirse en persona, entonces no tiene estatus moral? ¿Que si una mujer decide abortar a un feto en las primeras semanas, entonces ese acto o esa intención niega el estatus moral de ese feto, dado que, si ella va a abortar, ciertamente no llegará a ser persona?”.

Sí, efectivamente, así es, eso es lo que Harman piensa. Y para que quede claro, lo especifica aún refiriéndose al mismo James: “En mi opinión, tú tienes estatus moral. Y si volvemos a cuando eras un feto, tú tenías estatus moral. Pero eso no significa que abortarte hubiese estado mal, porque si tu madre hubiese decidido abortar, entonces tú nunca habrías llegado a tener estatus moral, porque habrías muerto como feto, así que ella no habría abortado algo que tuviese estatus moral” dado que, como iba a matarlo, nunca llegaría a ser persona.

Posteriormente, la profesora de Princeton (una de las universidades más prestigiosas del  mundo) remata su tesis: el estatus moral es algo “contingente”. No es que al abortar le “quitemos” al feto el estatus moral, sino que ese estatus moral “se lo otorga el futuro”: “Si le dejamos que tenga futuro, entonces estamos dejándole que sea el tipo de cosa que ahora tendría estatus moral. Así que al abortarle no le estamos privando de algo que tenga de forma independiente“.

Las inconsistencias de Harman
No hace falta ser un especialista en lógica para ver que el argumento es circular, como le ha sido señalado por algún activista provida: abortar no es moralmente malo porque solo lo sería si el feto tuviese “estatus moral”, pero el feto solo adquiere “estatus moral” si se decide no abortar. Es como decir que robar solo está mal si me apropio de un bien ajeno… pero los bienes solo son “ajenos” si yo decido no robarlos; pero si decido robarlos, eso no es moralmente malo, porque mi intención de apropiarme de ellos les hace perder su condición de “ajenos”.

Es la acción lo que justifica la acción misma. El final de la moral como disciplina que enjuicia los actos.

El argumento de Harman incurre también en tres paradojas, según alega Kristi Burton Brown en Live Action.

La primera es el caso de los abortos espontáneos. Cuando una madre sufre un aborto natural de un hijo que pensaba tener, como de hecho no ha nacido, aquello que su cuerpo expulsa carece de “estatus moral” o condición humana. El dolor que experimenta la madre por la pérdida se ve así humillado, pero la misma profesora de Princeton reconoce que su argumento es “poco atractivo” y “frío”. Muy frío en ese caso.

La segunda paradoja es el caso de los abortos fallidos, casos célebres como los de Giana Jessen o Melissa Ohden. Sus madres querían quitarles la vida, y por tanto no tenían futuro, y por tanto carecían de “estatus moral”. Sin embargo, sobrevivieron: “¿Fue entonces el acto de intentar matarlas moralmente malo porque, según Harman, realmente tenían “estatus moral” puesto que tuvieron un futuro? Y si no es moralmente malo, ¿por qué no?”.

Por último, está el caso de los cambios de opinión de la madre que decide abortar, pero finalmente tiene a su hijo. Puesto que el hijo tuvo futuro, tenía “estatus moral”: entonces ¿era moralmente mala la intención primigenia de matarlo? ¿O es el “estatus moral” algo que va y viene a capricho de la embarazada?

Cobertura “intelectual” para un viejo eslogan
En realidad, Harman se ha limitado a darle forma pretenciosamente académica al burdo Nosotras parimos, nosotras decidimos, que anula toda consideración sobre la condición humana del feto, independiente de su madre.

Así que, para algunos, los recelos se vuelven no solo contra el aborto o contra la profesora, sino contra la institución que la ampara. Como sentencia uno de los comentarios al vídeo en Youtube: “Tras ver esto, no deberías ir a la universidad. No solo acabas gravemente endeudado, sino rematadamente imbécil“.

[Para ampliar el tema, pincha en The Public Discourse una crítica provida de la posición de la profesora Harman por parte de un ex alumno suyo, Sherif Girgis, que al mismo tiempo la defiende académicamente y matiza algunas de las críticas que se le han formulado.]

Fuente: http://www.religionenlibertad.com/cara-que-quedo-actor-james-franco-ante-58686.htm#

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