Por Tomás I. González Pondal

Días atrás, a propósito de la decisión adoptada por el Senado chileno respecto al aborto, escribí un artículo titulado “Los Bachelecidas”, en donde expuse algunas ideas sobre las famosas causales abortivas que al parecer desvelaron durante tanto tiempo a Michelle Bachelet. Claro que ella también se desvela por el denominado matrimonio igualitario, y vaya uno a saber por cuántas cosas por el estilo la presidente chilena pierde su sueño. No sé si son sus intereses los que la llevan a desvelarse, o si son sus desvelos los que la hacen tomar decisiones tan macabras, pero, como es improbable que vaya presa por promover asesinatos de indefensos, haría mucho bien a la sociedad si se dedicase a tomar un descanso reparador de unos veinte o treinta años, vale decir, lo suficiente para no afectar más al bien común.

Lamento profundamente lo que ha sucedido en Chile. Ver que haya gente que aplaude y festeja la aprobación de maniobras asesinas (en la circunstancia que sea) es cosa difícil de entender.

Bachelet sostuvo: “Hoy las mujeres recuperamos un derecho básico que nunca debimos perder: decidir cuando vivimos momentos de dolor”. Aquí tienen ustedes una prueba cabal de los desvelos dañinos por los que atraviesa la bachelecida.

Antes de ir al engaño de fondo –y el daño más grave-, dos palabras sobre el tema del sufrimiento en la mentalidad superpoderosa de Bachelet. La frase de ella encierra la idea de que frente al dolor uno puede decidir desprenderse de él, y a esto encima se lo llama derecho básico. Resulta que cuando muere un ser querido, por más decisión que uno tome, el dolor seguirá ahí presente, y de poco servirá manifestar: “Gracias a Bachelet recuperé el derecho básico a decidir ahora ser feliz”. Sucede que si alguien va por la calle y padece un terrible accidente que le acarrea sufrimientos indescriptibles, de nada le servirá decir “¡dolor vete, decido no soportarte!”. Normalmente sufriremos, más allá de nuestras decisiones. Las excepciones a la regla son dos: que se reciba el don Supermichelle contra sufrimientos, o que se posea una mentalidad transformers que, por ejemplo, ante una destrucción corporal vivida, se diga así misma “aquí no pasó nada, me considero un ser completamente sano”.

Indiqué anteriormente que había algo más profundo en la expresión de Bachellet, algo más oscuro. Lo que ella está queriendo decir es que, antes de la aprobación del aborto, una mujer no podía asesinar a su hijo si así lo deseaba. Este fenómeno del engaño llamado Michelle, ha introducido un nuevo eufemismo para paliar conciencias en caso de que deseen liquidar a criaturas humanas. En otras palabras, la expresión “momentos de dolor” equivale a “ser humano concebido”, y sobre él se hace ahora caer la decisión de muerte, fundada en algo denominado “derecho básico”. Insisto: un ser humano concebido es eso, y punto; no es “un momento de dolor” sobre el que pueda decidirse su aniquilación.

Hay muchas razones en la vida para celebrar, razones que pueden ser: nuestro día de nacimiento; Navidad; Año Nuevo; un aniversario de boda; una fecha Patria, y un largo etcétera de razonables alegrías. Pero celebrar la aprobación de maniobras asesinas que liquiden a seres humanos indefensos, no es algo propio de personas racionales. La inferencia es fácil: dime qué celebras y te diré qué eres.

#NoAlAborto

Fuente: https://www.facebook.com/tomas.gon.92/posts/348179385612811

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