En febrero de 2007 me encontré con un embarazo inesperado. Estaba sola en este país. No estaba casada y no sabía cómo iba a reaccionar el padre del bebé ante la noticia.

Fui a un médico y me dijo que tenía un 90% de riesgo de tener un bebé de Síndrome de Down porque tenía 35 años, por lo que me recomendó que abortase. Me sentía sola, desesperada y solo me apetecía llorar.

Mientras conducía a casa, encendí la radio y había una voz suave que respondía a preguntas en un programa cristiano de entrevistas. Hablaban de una organización llamada Heartbeat of Miami que ayudaba a mujeres con embarazo no deseado.

Llamé al número para ver que alternativas ofrecían a las mujeres que no querían o no podían tener a su bebé. Martha, la persona que me atendió, pidió reunirse conmigo para hablar y ofrecerme varias opciones.

Ya había concertado una cita con un abortorio, pero decidí reunirme primero con Martha. Me hicieron una ecografía y fue entonces cuando vi a mi bebé por primera vez y oí sus latidos.

Las trabajadoras de la clínica me trataron con mucho amor, dignidad y respeto, nunca me juzgaron y me dieron la oportunidad de ver a mi bebé. Se ofrecieron a ayudarme con diferentes recursos y también me ofrecieron un plan de adopción.

Hablaban de la fe, de la vida. Incluso si mi bebé nacía con Síndrome de Down, me dijeron que había gente dispuesta a adoptarle. En ese momento supe que no quería abortar.

Rezamos en la Clínica y me sentí fuerte aunque sabía que había momentos muy difíciles a los que me tendría que enfrentar. Sin embargo, ya no me sentía sola. Sentía que había gente que se preocupaba por mí y por mi bebé sin otro interés que mi bienestar.

Martha mantuvo su palabra de estar junto a mí. Ella me trató como si fuese de su familia.

Las chicas de la clínica siguieron apoyándome y me aseguraron los recursos que necesitaba. La alegría volvió a mí y tenía fuerzas para enfrentarme al mañana. Ya no me sentía sola, tenía una nueva familia a la que realmente le importaba.

Cuando llegó el momento de dar a luz a mi hija, Martha y Jeanne (la directora de la clínica) estuvieron en el hospital conmigo. Cuando mi bebé Marella nació, se convirtió en el primer bebé nacido gracias a este centro de ayuda a embarazadas.

Ahora mi hija Marella es todo para mí. Ella llena mi vida de alegría y ella es el regalo más hermoso que he recibido.

Trabajo y soy capaz de criar a mi hija con todo lo que necesita y su padre es una parte muy importante de su vida. Él la ama y me ayuda a mantenerla.

Agradezco a Dios que pusiese en mi camino el Heartbeat of Miami. Si no hubiera sido por ellos, Marella no estaría aquí hoy y yo nunca podría haber tenido la oportunidad de experimentar la bendición de ser madre.

Mapi fue la primera, de más de 30.000 mujeres, a la que ha ayudado la clínica Heartbeat of Miami que abrió sus puertas en el 2007. Hoy en día, este centro ofrece servicios en cuatro lugares distintos.

Fuente: https://www.actuall.com/vida/mapi-iba-a-abortar-pero-gracias-a-la-ayuda-que-le-ofrecieron-en-heartbeat-of-miami-tuvo-a-su-hija/

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