La Red de Padres Responsables, un conglomerado que ya reúne a más de 2.000 papás y mamás, está sumando voluntades para proponerle a la ANEP un nuevo mecanismo para encarar la educación sexual. Solicitarán que, para impartir educación afectivo–sexual (como le llaman), las instituciones educativas deberán obtener previamente el consentimiento informado y libre de los padres o tutores. Para ello, se deberá aclarar qué contenidos, materiales y actividades se emplearán, y se tendrán que aceptar otras propuestas alternativas, incluyendo que la educación la proporcionen directamente los padres.

El grupo que surgió a fines del año pasado, luego de haberse rechazado la guía elaborada por el grupo “Llamále H”, está integrado por padres sin distinción político-partidaria ni religiosa, con hijos en escuela pública o privada. Lo que buscan es que un tema “que afecta la intimidad del niño y que atañe al ámbito privado de la moral personal no sea abordado sin el consentimiento de los padres o tutores”. Invocan el derecho que tienen como padres para educar a sus hijos, y la laicidad que debe respetar el Estado.

Hasta el momento no hubo una propuesta formal de esta red. Tampoco hubo un planteo del cardenal Daniel Sturla o la diputada Graciela Bianchi, quienes criticaron la influencia de “la ideología de género” en la nueva guía de educación sexual que lanzó el Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP).

Las 91 páginas que conforman la nueva propuesta didáctica de educación sexual están intactas. Ya se imprimió una primera tanda de 1.000 ejemplares y se espera que, paulatinamente, se alcance a los 22 mil docentes. El Consejo está dispuesto a rever los contenidos, pero “por el momento no hubo ninguna propuesta de cambio”, dijo el consejero Pablo Caggiani.

La diputada nacionalista Bianchi, quien se autodefinió como atea, a favor de la despenalización del aborto y del matrimonio igualitario, señaló que dada la apertura del CEIP para revisar la guía “no” citará al Parlamento a las autoridades de la ANEP, como había advertido en un tuit. Sí “están citados de forma urgente” para informar los cambios cuando estén, dijo.

Bianchi debatió ayer con Caggiani en canal 12 y dijo: “Estoy de acuerdo con Sturla en que se está violando la Constitución. La educación es responsabilidad de los padres. En la guía se viola la laicidad. La educación de los menores no puede ser una imposición, y en este caso la hay. Está redactada en un lenguaje impositivo”.

El consejero en representación de los sindicatos de docentes aclaró que “Primaria no impone nada en este tema”, y que “la propuesta didáctica es para docentes y en todo momento busca dialogar con familias y comunidades”.

Los autores de la guía justificaron que la enseñanza formal sobre la sexualidad es un derecho del niño, avalado por la Convención del Niño, la ley de Educación y la normativa de Salud Sexual y Reproductiva.

Según Caggiani, los maestros tienen libertad de cátedra sobre el asunto y que cada centro educativo tiene su abordaje según el diálogo con la familia y la comunidad. Y ejemplificó: “Un colegio religioso puede abordar como quiere el tema, siempre y cuando sea veraz y acorde al conocimiento científico, lo que no puede es evitar hablar de eso y que el niño no pueda gozar de su derecho”.

La polémica que desencadenó la nueva guía hizo que la Red de Padres recibiera en el sitio web homónimo más de 8.000 visitas en una semana.

La letra chica de la ley: los ejes transversales de la enseñanza.

Cuando a comienzos de 2009 se publicó la ley de Educación, hubo un capítulo que pasó inadvertido: el séptimo. En él se establecen nueve líneas transversales que el Sistema Nacional de Educación debe incluir en cualquiera de sus modalidades y que, en una rápida lectura, no genera demasiada controversia. Pero el octavo punto dice: “La educación sexual tendrá como propósito proporcionar instrumentos adecuados que promuevan en educadores y educandos, la reflexión crítica ante las relaciones de género y la sexualidad en general para un disfrute responsable de la misma”.

Unos meses antes (en 2008) había comenzado el Programa de Educación Sexual. En una evaluación publicada este 2017, a una década del inicio del plan, el 96% de los maestros declararon haber trabajado asuntos de sexualidad en clase. Solo la mitad de ellos había recibido una capacitación especial.

Lo que tiene que ver con los aspectos afectivos, biológicos y de género son los más abordados en la escuela. El erotismo, en cambio, es el asunto más tabú. Ocho de cada diez maestros sin formación específica en sexualidad y siete de cada diez de quienes tienen formación “nunca o casi nunca” han dedicado tiempo a este último tema.

El erotismo es, a su vez, el tema que acapara menos interés en el estudiantado cuando está en Secundaria o UTU, según la evaluación: el 43% tiene “algo o mucho interés”.

Fuente: http://www.elpais.com.uy/informacion/padres-quieren-cambios-educacion-sexual.html

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