Nadie ha quedado indiferente a la circulación del “bus de la libertad”. Fue la noticia de la semana anterior y ha exaltado los ánimos en el debate público. Y es que el bus de la libertad ha contribuido a iniciar una nueva fase en la discusión pública en torno a conceptos centrales de la organización social: libertad, familia, educación. Las personas que antes se mantenían ajenas a estas discusiones porque parecían estar demasiado lejos de sus preocupaciones, hoy se ven inevitablemente vinculadas a ellas. Observan, con estupor, que el motivo de la persecución al bus es un absurdo, un hecho sin justificación en una democracia en la que casi no existen restricciones para expresarse libremente.

Aquellos que hasta hace unos días eran indiferentes a las llamadas discusiones “de élite” —matrimonio gay, por ejemplo— hoy se ven involucrados porque el sentido común los convoca a opinar de un tema que atañe directamente a las familias y a los padres: cómo educar a sus hijos. La luz de alerta también se ha encendido porque sencillamente parece ridículo que el bus pretenda ser censurado por su mensaje: ¿cabe alguna duda que un niño tenga derecho a tener un padre y una madre? ¿Acaso no radica allí el principal problema doloroso de las familias cuyo padre, por ejemplo, rehúye de sus responsabilidades esenciales? Si no tuviera ese derecho el niño, ¿por qué deberíamos responsabilizar e incluso condenar a un padre que los abandona?

Las organizaciones del lobby gay han activado todo su aparataje reactivo para impedir la circulación del bus, pero han demostrado una vez más que sus pretensiones verdaderas son imponer un modo de pensar. No hay debate, no hay posibilidad de disenso. Una sola forma —la de ellos— para ver la realidad, y “la funa”, el miedo, son las arbitrarias armas con que cuentan para disuadir. Muchos medios de comunicación han demostrado su adherencia a esta idea, desarrollando debates con evidentes ventajas numéricas a favor de quienes promueven la ideología de género, incluyendo además a sus periodistas como un panelista militante más.

La irrupción del Bus de la Libertad ha logrado un objetivo que pocos habrían advertido de antemano, de no ser por los intolerantes ataques que ha recibido, y no solo por su mensaje —en prácticamente todas las encuestas ha quedado demostrado que decir que un niño tiene derecho a un padre y madre es motivo de escándalo sólo para unos pocos— sino porque ha quedado en evidencia la mordacidad con que las organizaciones del lobby gay atacan a quienes no comparten sus puntos de vista e incluso exigen sin reparos la censura a quienes opinan distinto. Por eso el bus de la libertad no sólo consiguió su objetivo —rebelarse contra los actuales discursos políticamente correctos— sino también liberó de la inconsciencia a los chilenos que ahora sin mediación alguna ven cómo determinados grupos y medios de comunicación —paradójicamente— arremeten sin piedad contra la libertad de expresión.

Fuente: http://www.eldinamo.cl/blog/bus-de-la-libertad-triunfo-del-sentido-comun/

Noticias Recientes

Buscar noticias dentro de conapfam.pe