El presidente de Rusia Vladimir Putin es un detractor del matrimonio entre homosexuales. Tiene entre sus argumentos el hecho de que la unión entre personas del mismo sexo no produce descendencia, y el gobierno debe cuidar la tasa de natalidad en su país. Por tal motivo, intenta fomentar que las familias tengan, al menos, tres hijos.

Esta idea también ha llevado a su gobierno a limitar el aborto, el cual solo se puede practicar en las primeras doce semanas de gestación. Como herencia del régimen comunista, Rusia tiene uno de los índices más altos de abortos del mundo.

La posición de Putin, antiguo agente del servicio secreto del régimen comunista, KGB, es contradictoria a la ideología de izquierda. Él señala que los dirigentes de Occidente destruyen los valores, yendo contra la voluntad de la mayoría de la población.

“El código de construcción del comunismo era, por así decirlo, una mala copia de la Biblia: no mates, no robes, no desees a la mujer del vecino. Pero ese código hoy ya no existe, y en su lugar solo pueden venir los valores tradicionales”, ha declarado.

Esta conducta le ha ganado admiradores en muchos países del mundo, incluso en los sectores conservadores de Estados Unidos.

El analista político norteamericano, Patrick J. Buchanan, exconsejero de los presidentes Richard Nixon, Gerald Ford y Ronald Reagan, ha escrito que Putin lidera la lucha ideológica contra el “corrupto Occidente” y sus “crímenes morales”.

Buchanan expresa su admiración por Putin y transcribe un fragmento de su discurso ante la Asamblea Federal rusa en el que expresa su oposición a los países occidentales: “Muchos países europeos se han desviado de sus raíces, incluyendo los valores cristianos; los matrimonios entre personas del mismo sexo están al mismo nivel que las familias numerosas, así como la fe en Dios y la adoración de Satanás, ese es el camino a la degradación”, según el gobernante ruso.

Masha Gessen, quien ha escrito un libro sobre Putin, indica que “Rusia se está rehaciendo a sí misma como el líder del mundo antioccidental”.

Y Buchanan añade que “la guerra contra Occidente no se lleva a cabo a través de misiles, sino que es una guerra cultural, social, moral, donde el papel de Rusia es evitar los movimientos hacia atrás y hacia abajo, en la oscuridad caótica y el retorno a un estado primitivo”.

 

Aliado de la iglesia

En el año 2013, a un año de haber asumido la presidencia de la Federación Rusa por tercera vez, Vladimir Putin se divorció de su esposa, Liudmila Shkrébneva, luego de 30 años de matrimonio y con quien tuvo dos hijos.

La noticia no sorprendió debido a que se sabía que vivían separados. Sin embargo, muchos de sus detractores señalaron este hecho como contradictorio, debido a que el presidente ruso se ha declarado defensor de la familia y es considerado un aliado por quienes se oponen a las uniones entre personas del mismo sexo y la difusión de la ideología de género.

El gobernante considera a la Iglesia Ortodoxa como un “socio natural” del Estado y los jerarcas religiosos respaldan sus medidas a las que consideran defensoras de la tradición de su país. Fue Putin que ordenó devolver a la Iglesia las propiedades que les confiscaron las autoridades comunistas.

En enero del 2012, Putin acudió a la ceremonia para recibir la bendición de la Virgen de Tíjvin, tal y como lo hicieron todos los zares desde Iván el Terrible, con la excepción del último, Nicolás II, que en 1918 fue fusilado por los bolcheviques.

“Mi madre me bautizó a escondidas de mi padre, que era miembro del Partido Comunista”, declaró Putin.

 

Los detractores

Pero Putin no las tiene todas consigo. El pasado martes 20 de junio, el Tribunal de Derechos Humanos de Europa, con sede en la ciudad francesa de Estrasburgo, emitió un esperado fallo contra el gobierno de Vladimir Putin.

La famosa corte de derechos humanos decretó que la ley rusa que prohíbe la promoción de la homosexualidad y la propaganda gay es “discriminatoria con las personas homosexuales” y viola las normas de libertad de expresión.

A pesar de que el fallo del tribunal europeo es bastante reciente, la mencionada ley fue emitida en junio del 2013, y condena la difusión de cualquier tipo de promoción de la homosexualidad dirigida a menores de edad con multas y penas de cárcel.

La norma penaliza también toda manifestación a favor de la homosexualidad realizada en presencia de menores, por lo que cualquier lugar de la Federación Rusa, cualquier calle, plaza o lugar público está vetado a esos grupos.

Cuando en el 2013 el gobierno ruso aprobó la ley contra la promoción de la homosexualidad, Putin fue calificado de “homófobo” por los colectivos LGTB.

“Como jefe de Estado, mi deber es defender los valores tradicionales y familiares”, ha declarado Putin. Agrega que la norma dada por su gobierno busca que los niños tengan la oportunidad de crecer tranquilamente, sin que nadie influya en sus conciencias.

“No se puede perseguir a nadie por sus conductas sexuales”, dice el mandatario ruso, pero tampoco se muestra a favor de permitir que en las calles y medios de comunicación se difundan manifestaciones contrarias a lo que él llama “lo tradicional”.

Fuente: http://sucesos.pe/nota/162-el-presidente-repudiado-lgtb

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