El debate sobre la gestación subrogada ha ido ganando presencia durante los últimos meses en la opinión pública de nuestro país. Una buena prueba de ello es que colectivos feministas se manifestaron el pasado mes de mayo en contra de la celebración de una feria que promocionaba este tipo de técnica de reproducción asistida. El Comité de Bioética de España se pronunció también en contra de que se legalicen este tipo de prácticas alegando que “entrañan una explotación de la mujer y un daño a los intereses del menor”.

Finalmente, la controversia ha trascendido de la calle a la arena política. El grupo parlamentario de Ciudadanos ha presentado este martes una proposición de ley para regular la maternidad subrogada. El partido naranja traslada así al Congreso de los Diputados la discusión sobre un tema polémico, tal y como demuestran las diversas legislaciones en aquellos países donde está legalizada. Éstos son algunos ejemplos.

Canadá

En el país norteamericano está permitida la maternidad subrogada para cualquier modelo de familia, es decir, ya sean parejas heterosexuales, homosexuales o personas solteras de cualquier sexo. Tampoco existe discriminación por nacionalidad.

Esta gran accesibilidad no significa una normativa laxa. Todo lo contrario. En primer lugar, la madre gestante debe tener más de 21 años y, además, debe ser un acto altruista, es decir, no puede recibir una contraprestación económica a cambio. Los futuros padres, calificados como “de intención”, sí pueden hacerse cargo de los gastos implícitos al embarazo, como medicaciones, ropa pre mamá, los desplazamientos a las consultas o los días que pierda de trabajo. Eso sí, deben estar debidamente justificados y nunca suponer un desembolso superior a 22.000 dólares (14.800 euros aproximadamente). El coste total del proceso pude suponer una cantidad entre 60.000 y 80.000 euros.

También está prohibida por ley que cualquier persona o agencia actúe como intermediaria en el proceso o publiciten sus servicios. Su función se limita a ser mera ayuda para que los futuros padres encuentren una madre interesada en gestar al bebé.

Una excepción a esta norma general es la provincia de Quebec, donde la legislación considera nula la gestación subrogada.

Estados Unidos

No existe una regulación general, sino que depende la las leyes específicas de cada Estado. Existen dos grupos que sí permiten la gestación subrogada. En primer lugar, aquellos en los que esta práctica es legal o existe una jurisprudencia a favor. Cada Estado fija sus propias condiciones, pero en general se permite también para cualquier modelo de familia. La gestante debe elegir a los padres de intención, quienes, a su vez, pueden aceptarla o rechazarla. Entre los 13 Estados en los que se permite destaca California, el destino más demandado, Utah o Washington.

En segundo término, está un grupo de 15 Estados denominados “subrrogacy-friendly“. Aquí se sitúan territorios como Idaho, Connecticut o Rhode Island donde, si bien es cierto que no existe una ley que dé cobertura, se muestran favorables a este tipo de maternidad. Son los tribunales los que deciden en cada caso.

El coste total del proceso en Estados Unidos es notablemente superior respecto al resto de países, fundamentalmente porque su sanidad es privada. La cantidad final puede superar los 100.000 euros e incluso llegar a los 150.000 euros.

Rusia

La maternidad subrogada está reservada únicamente a parejas heterosexuales, estén casadas o no, y a mujeres solteras. Por su parte, la madre de intención debe demostrar su imposibilidad para quedarse embarazada o hacerlo sin que entrañe riesgo para su vida o la del bebé.

A la madre gestante se le exige que tenga entre 20 y 35 años, goce de buena salud física y emocional y que haya tenido un hijo propio previamente. Pero la ley le reserva también un papel fundamental que diferencia el caso ruso del resto de países. Debe renunciar al bebé tras el parto. Un requisito imprescindible para que los futuros padres puedan registrarlo como su hijo. En el caso de que la madre gestante no renunciara, podría quedarse con el bebé.

La relación entre las partes se establece mediante un contrato en el que se fijan las obligaciones que tienen cada una de ellas, la cuantía y el procedimiento de los pagos. El importe final puede ser entre 35.000 y 55.000 euros.

Ucrania

La gestación subrogada está reservada a las parejas heterosexuales casadas, y la madre de intención debe demostrar una razón médica que evidencie la imposibilidad de quedarse embarazada sin riesgo para su propia salud o la del bebé.

A diferencia de Rusia, la madre gestante tiene prohibido reclamar la maternidad del bebé ya que se considera que es hijo de los padres que aportan su material genético. Tras el parto, para que puedan registrarlo necesitan un certificado de nacimiento y la renuncia del bebé por parte de la madre gestante. En el caso de no querer firmar este documento, un juez sería el encargado de obligarle a renunciar del bebé.

El coste total puede oscilar entre 35.000 y 55.000, teniendo presente que la legislación ucraniana no establece un límite de remuneración recibida por la madre gestante.

Grecia

Pueden acceder a la maternidad subrogada tanto parejas heterosexuales como mujeres solteras que no puedan tener hijos de otra manera, teniendo que aportar un certificado de infertilidad o problemas para concebir.

La ley prevé que se pague a la mujer gestante no sólo por los gastos médicos derivados del embarazo, sino también por los días de trabajo y las molestias del proceso, pero nunca una cantidad superior a los 12.000 euros. El desembolso total puede oscilar entre los 35.000 y los 55.000 euros.

Reino Unido

El país anglosajón permite que tanto las parejas heterosexuales como las homosexuales accedan a la maternidad subrogada, excluyendo a las personas solteras.

Uno de los requisitos fundamentales es que sea un proceso altruista, donde la madre gestante no puede recibir ningún tipo de compensación por el embarazo, pero sí está contemplado que los padres futuros le paguen ciertos gastos derivados del mismo, siempre y cuando sea una cantidad que se estime razonable.

Tras el nacimiento, los padres intencionados tienen un plazo de seis meses para solicitar la paternidad, de lo contrario, el bebé pasaría a ser el hijo legal de la gestante y de su pareja en caso de tenerla.

El coste total del proceso puede ascender a unas 50.000 libras (56.600 euros aproximadamente).

Tailandia

Una iniciativa legislativa en 2015 limitó el acceso a la maternidad subrogada a los nacionales, poniendo fin al vacío legal previo. No es el único condicionante, sino que también debe ser un matrimonio heterosexual, donde, al menos uno de ellos debe ser tailandés y la mujer tenga problemas de fertilidad.

La mujer gestante también debe cumplir unos determinados requisitos, como tener más de 25 años y ser pariente de uno de los futuros padres.

El coste total del proceso será entre 30.000 y 40.000 euros, teniendo en cuenta que es un proceso altruista y la madre no cobra nada.

Fuente: http://www.elmundo.es/sociedad/2017/06/28/595279e9e5fdea501e8b467c.html

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