Entiendo que usted no sepa dónde está Cintalapa. Yo no lo sabía hasta esta mañana. Y de Madrid, donde me encuentro, está muy lejos. Y complicado de llegar. Una distancia y un recorrido para el que ni siquiera Google Maps puede ofrecer una ruta.

Cintalapa -exactamente, Cintalapa de Figueroa- es una ciudad a 136 kilómetros al oeste de San Cristóbal de las Casas, en el estado mexicano de Chiapas, cerca de la frontera con el estado de Oaxaca.

El estado de Chiapas no es precisamente una zona libre de problemas. Sus habitantes saben lo bien lo difícil que es vivir (tal vez sea mejor sobrevivir) en un ambiente en el que la pobreza está muy presente.

Según un estudio publicado en 2014 por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, el 76,4% de sus habitantes malvive en situación de pobreza de diferente grado. El 31,8% se encuentra en situación de pobreza extrema.

Sigamos con las cifras: Uno de cada cinco chiapanecos carece de servicios de salud; 8 de cada 10 no están cubiertos por la seguridad social; más de la mitad no tienen servicios básicos en la vivienda.

Pues bien, como ustedes se pueden imaginar, el chiapaneco medio y, por supuesto, el cintalapaneco o chimbombo, como es conocido coloquialmente (gracias, Wikipedia), tiene algunos asuntos graves en los que ocupar su tiempo, sus desvelos y sus escasos recursos.

Esas circunstancias son las que llevan a muchos, desde la ONU a las organizaciones abortistas internacionales, a condicionar ayudas al desarrollo a la extensión de politicas abortistas.

Los organismos internacionales chantajean a estos pueblos, pan a cambio de esterilidad, mientras presumen de cooperación al desarrollo. Dicen ayudarles, pero les consideran un cáncer a erradicar, porque cuanto menos se reproduzcan los pobres, mejor.

Sin embargo, el pasado fin de semana algunas familias de Cintalapa decidieron que merecía la pena sumarse a la VII Marcha por la Vida convocada por Derecho a Vivir. Su compromiso con la defensa de la vida de los más indefensos es mucho más fuerte que sus limitadas circunstancias de bienestar.

Imprimieron sus pancartas (mantas, las llaman allí), con los logos y los lemas de Derecho a Vivir y recorrieron las calles de su ciudad reclamando que las mujeres sean informadas del resultado de la ecografía previa a la realización de un aborto.

Las imágenes que han hecho llegar desde allí a España podrían producir un cierto desasosiego para quien sólo ve lo superficial. Pero están llenas de emoción y de esperanza.

Cintalapa es un nombre de origen náhuatl que significa “agua en el subsuelo“. Una buena metáfora para explicar que, en lo más profundo de estas personas, en el subsuelo de unas vidas marcadas por la escasez y la necesidad material, subyace una riqueza humana que da y lucha por vida.

Pues no hay mayor pobreza que ignorar la riqueza del ser humano, de principio a fin.

Fuente: https://www.actuall.com/criterio/vida/la-leccion-de-cintalapa-cuando-la-pobreza-no-es-excusa-para-oponerse-al-aborto/

Noticias Recientes

Buscar noticias dentro de conapfam.pe