Es por demás tratar de convencer a los abortistas de que el aborto es el peor asesinato que puede cometerse. Lo es, porque matar a un hijo es un hecho espeluznante inconcebiblemente inhumano.

Nos encontramos en un serio problema, ya que si los seres humanos no quieren tener hijos, no defienden la vida y optan por la cultura de la muerte, estarán trabajando incesantemente en hacer de ellos mismos una especie en extinción. Y el que sean los propios gobernantes de los países los que confundan derechos con delitos e incluyan entre los derechos humanos acciones que van en contra de la vida humana, equivale a un cruel contrasentido. Una vida humana, por deficiente que parezca, es invaluable y no puede eliminarse por comodidad.

Pero antes de esgrimir todos los argumentos existentes en contra del aborto, deberíamos convencer a la humanidad de la urgente necesidad de no cometer adulterio, no fornicar y no practicar el amor libre que son actos irresponsables que no conllevan ningún compromiso, y que, en cambio aún con los anticonceptivos, muchas veces traen como consecuencia graves enfermedades sexuales y alguna vida humana desgraciadamente indeseada.

Los padres de familia de la generación pasada solíamos cuidar a nuestras hijas para evitar que cayeran en esos actos delictivos que les causan tan enormes sufrimientos, y no nos parecía difícil, por el amor que les teníamos, no dejarlas a la deriva, como se hace hoy en día, que desde temprana edad las envían a estudiar a las universidades más lejanas en las que se comportarán a su albedrío de adolescentes, y a las que se quedan se les permite ir y volver solas en la madrugada en agradable compañía. En la no tan lejana antigüedad sus padres las llevaban y las traían a casa. Era eso tan importante, que en las estaciones de radio se escuchaba a cierta hora “¿Sabes en dónde están tus hijos?”

Y como las queríamos mucho, jamás las hubiéramos dejado ir a un lugar en donde hubiera, como en los antros, alcohol, sexo a discreción y ausencia total de padres de familia. ¿No será que ellos adquirieron la inocencia que perdieron sus hijas?

Vemos que mientras más promociona el gobierno usar los anticonceptivos más abortos hay porque se está fomentando oficialmente la promiscuidad y la precocidad sexual con slogans como “disfruta del sexo en forma segura” –y ya hemos visto que no es tan segura- o “el preservativo evita las enfermedades sexuales” –aunque vemos que no siempre las evita. Lo que sí es cierto es que se fomenta el libertinaje sexual, la trivialización y la banalización de las relaciones sexuales.

Estas frases engañosas son como si se le recomendara al conductor del automóvil ponerse el cinturón de seguridad y al mismo tiempo apretar el acelerador para aumentar al máximo la velocidad.

Las marchas a favor de la vida demuestran claramente que la población reprueba el inhumano asesinato de los niños no nacidos, pero en algo disminuiría la cantidad de niños abortados si los padres de familia volvieran a la antigua y olvidada costumbre de cuidar a sus hijas… y a sus hijos.

Fuente: http://zonafranca.mx/no-es-suficiente-oponerse-al-aborto/

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