El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, no está dispuesto a que el pueblo vuelva a aguarle la fiesta mediante un referéndum como sucedió con los acuerdos con la narcoguerrilla de las FARC, que los colombianos rechazaron.

Aunque en aquella ocasión despreció el resultado y siguió adelante con el pacto con los terroristas, en esta ocasión quiere ahorrarse el proceso y la vergüenza. Por eso está activando todos los resortes de que es capaz para que la Cámara de Representantes no dé el visto bueno a la convocatoria de referéndum sobre la adopción por parejas homosexuales como ocurrió este miércoles, al rechazarse el referéndum con 20 votos en contra y 12 a favor después de diez horas de debate.

La iniciativa de la promoción de este referéndum corresponde a la campaña ‘Firme por papá y mamá’ que defiende que la adopción no es un derecho de los adulto, sino un derecho de los niños y que han encontrado en este mecanismo de participación ciudadana la única vía para oponerse a la decisión del Tribunal Constitucional de avalar este modelo en el mes de noviembre de 2015.

Menos de cinco meses después de la decisión, se registraron más de dos millones de firmas respaldando la petición de un referéndum para que el pueblo colombiano pudiera manifestarse al respecto de tal forma que el artículo 44 de la Constitución Política explicite que la adopción sólo será una opción para las parejas formadas por un hombre y una mujer. 

Esta petición de referéndum fue respaldada por el Senado, pero este miércoles la Cámara de Representantes la rechazó y el presidente Santos lo celebró en Twitter. Pero todavía no ha muerto la iniciativa, ya que la senadora Viviane Morales anunció que apelará la decisión buscando una segunda votación en este mismo pleno y ahora se deberá nombrar una comisión que “decidirá si acoge o no la apelación”.

Todas las encuestas apuntan a que el pueblo colombiano se manifestará en contra de la adopción por parejas del mismo sexo. Eso, si el referéndum tiene lugar. Pero el Gobierno no está dispuesto a que suceda.

Todo el gobierno sale a poner pegas

En este sentido, se han expresado varios ministros en contra de la consulta. El responsable de Hacienda, Mauricio Cárdenas, ha señalado que la puesta en marcha del mecanismo para el referéndum exigiría un desembolso de 280.000 millones de pesos.

Lo que no era mucho para intentar dar una capa de plebiscito a los acuerdos con los narcoterroristas de las FARC, parece algo implanteable si el resultado previsible es contrario a la agenda del Gobierno.

El titular de la cartera de Interior, Juan Fernando Cristo, por su parte, tildó de “absurdo” que los ciudadanos de Colombia quieran blindar el derecho de los niños necesitados a ser adoptados por un padre y una madre.

Queda claro que, a juicio del ministro, es menos absurdo que todo un estado claudique ante la narcoguerrilla de las FARC que el intento de un pueblo para que se protejan los derechos de los menores.

El responsable del departamento de Salud y Protección Social, Alejandro Gaviria Uribe, fue más allá al señalar que la consulta “atenta contra pilares o ejes fundamentales de la Constitución como el derecho a la igualdad o los derechos de los niños a tener una familia”.

El comportamiento del Ejecutivo colombiano, liderado por el último agraciado con el devaluadísimo Premio Nobel de la Paz, es digno de estudio al ser paradigmático por su caciquismo.

Es evidente que hay una abismo con su homólogo de Venezuela, pero la esencia del comportamiento no es tan distante: Aquí se hace lo que yo quiero, sí o sí. En el caso de las FARC, sí es menester, saltando por encima de la voz contraria del pueblo de Colombia. En el caso de la protección de los derechos de los niños, impidiendo que el pueblo se exprese en las urnas.

Fuente: http://www.actuall.com/criterio/familia/colombia-santos-evita-perder-un-segundo-referendum-esta-vez-sobre-adopcion-gay/

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