En España, desde el mes de julio de 2010, las mujeres tienen amparo de la ley para decidir el fin de la vida de sus hijos hasta la semana 14 (tres meses y medio) por su mera voluntad y, hasta la semana 22 (cinco meses y medio de vida intrauterina) alegando riesgo para la salud de la madre, si se detectan anomalías graves que hagan teóricamente inviable que el niño muera antes del parto o que viva muy pocas horas o días tras haber sido dado a luz.

¿Por qué a las 14 o a las 22 semanas? ¿Qué hace diferente en su esencia a ese ser humano unas pocas semanas antes o después para que sea legal abortarlo?

Historias como la de la británica Peyton Keir pueden arrojar algo de luz al respecto. En el Reino Unido, el aborto es legal hasta la semana 24 de gestación, justo el tiempo de embarazo tras el que Peyton vino al mundo pesando poco más de 800 gramos de peso, adelantándose varios meses, según cuenta el Daily Mail.

Peyton Keir nació a las 24 semanas de gestación, en el Reino Unido, al límite del plazo legal del aborto.

Viabilidad y aborto

Los médicos estaban convencidos de que Peyton no sobreviviría y así se lo hicieron saber a sus padres, Becky y Steven. El dato estadístico marca que el 40% de los niños nacidos a las 24 semanas de gestación no logran vivir más allá de un mes. O lo que es lo mismo, 6 de cada diez lo logran.

El umbral de viabilidad está establecido generalmente en la semana 24 de vida intrauterina, pero empieza a ser común en la comunidad científica rebajar la edad de “viabilidad” a las 22 o 23 semanas.

Este concepto de “viabilidad” es significante respecto al aborto. Tanto en el Reino Unido como en diversos estados norteamericanos, existen restricciones al aborto después de las 24 semanas debido precisamente a la expectativa de viabilidad.

Una niña nacida a las 24 semanas es igual que una abortada

Becky no esperaba ver la cara de su hija tan pronto y, aunque siempre sucede, pareciera como si a la madre de Peyton se le acabaran las palabras:

“No podía creer lo pequeña que era. Pero era tan guapa… Era tan delicada y chiquitita que la colocaron en una bolsa de sándwich para proteger su piel. Sólo pesaba 811 gramos y dio un bostezo justo al nacer”, recuerda al Dayly Mail

La descripción que hace Becky de su hija Peyton es la misma que podría hacer el médico que ejecuta un aborto, aunque la comparación sea odiosa. Y ahí está la clave. Un ser humano de la misma edad gestacional puede vivir con ayuda, aunque se adelante. Pero también puede ser abortado.

Por fortuna, en este caso Peyton va camino de cumplir su primer año de vida y, pese a los riesgos por haberse adelantado respecto a las fechas previstas, crece sana y sin problemas.

Otro caso similar de nacimiento antes del límite de viabilidad –y aborto legal- fue el de Kalel Fitz, otro niño nacido en el Reino Unido después de pasar sus primeras 23 semanas de vida en el vientre de su madre. Sus pies apenas medían dos centímetros y medio y pesaba menos de 700 gramos. Ya es un hombrecito.

Un estudio publicado en 2015 en el New England Journal of Medicine, descubrió que un número creciente de prematuros sobrevive incluso desde las 22 semanas. Sin embargo, estos bebés podrían haber sido abortados legalmente por cualquier razón en muchos lugares de los Estados Unidos o el Reino Unido. Casi del mismo modo en España.

Por desgracia, el riesgo entre las 22 y las 24 semanas de edad gestacional no solo está en el aborto. La misma investigación señala que no son pocos los hospitales que desechan la posibilidad de aplicar tratamientos a los prematuros de menos de 24 semanas, a pesar de que  la ciencia médica ha logrado bajar la “viabilidad” hasta las 22 o 23 semanas.

Peyton y Kalel, junto a sus padres, lo atestiguan.

Fuente: http://www.actuall.com/vida/lpor-que-los-plazos-del-aborto-condenan-a-morir-a-los-bebes-a-pesar-de-que-muchos-prematuros-sobreviven/

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