El pasado 17 de marzo se estrenaba en España La Bella y la Bestia, la película basada en el tradicional cuento de hadas de origen francés que la factoría Disney ya hizo suyo en 1991 con un filme de animación y que ahora ha adaptado con personajes de carne y hueso.

Sin embargo, en esta ocasión la productora Disney hace un nuevo guiño al colectivo LGTBI (lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales) e incorpora la ideología de género y un supuesto feminismo al remake del musical de animación que hizo en 1991, al incluir al primer protagonista gay en sus películas.

Se ha encargado de ello el director Bill Condon, que ha reconocido abiertamente ser homosexual, al mostrar en el filme a uno de los protagonistas secundarios, LeFou, como un personaje afeminado que besa al arrogante villano Gastón, por el que siente una especial atracción, en un breve plano al final de la película.

Pero, cabe preguntarse qué aporta esta nueva adaptación a la versión original al mostrar a LeFou bailando de forma expresamente amanerada y besando durante un instante a Gastón.

El efecto LGTBI

En respuesta a esa pregunta, a nadie le pasa desapercibido que esas escenas no están ahí por casualidad. Aunque en apariencia el filme está dirigido a un público familiar e infantil, hace ya algún tiempo que la factoría Disney ha dejado de ser un icono de la familia tradicional.

Buen ejemplo de ello son algunas de las últimas películas de la productora, como Buscando a Dory, de Disney Pixar y estrenada el 22 de junio del año pasado, donde según informaba Vogue le buscaron un amor lésbico a la protagonista.

Un mes y medio antes, informábamos de cómo el lobby gay presionaba a Disney para incluir personajes LGTB en Star Wars y la segunda parte de Frozen.

En aquella ocasión, la Alianza de Gays y Lesbianas contra la Difamación (GLAAD, por sus siglas en inglés), en su Índice de Responsabilidad de los Estudios 2016, criticó que Disney “lanzó 11 películas en 2015, de las cuales 0 incluyeron apariciones de personas LGBT”.

Por otra parte, hay que recordar que empresas como Coca Cola, Google, Facebook, Twitter, Apple y la propia Disney están entre las 370 grandes compañías pro ‘matrimonio’ gay, lo que da una idea de la influencia que este colectivo tiene actualmente en la opinión pública.

Feminista, pero menos

Volviendo a La Bella y la Bestia, todo apuntaba a que iba a ser una película con claros tintes feministas, pero no parece que se haya resuelto en esa dirección. De hecho, incluso la actriz que protagoniza a Bella, Emma Watson, que presume de ser militante feminista, aunque en la película pronuncie en un momento dado la frase “yo no soy una princesa”, en definitiva acaba disfrazada precisamente de eso, de princesa Disney, uno de los iconos supuestamente “machistas” de la factoría.

En ese sentido, no se diferencia mucho de la anterior versión animada de hace 25 años, dado que ya entonces su personaje también aparecía como una mujer libre que decide a quién amar y a quién no.

Lo que sí es cierto es que la Bestia de esta versión es mucho más sensible y menos “bestia” que en versiones anteriores, pero no por ello se da un cambio de roles significativo. Y el mensaje esencial viene a ser el mismo, la necesidad de mirar la belleza interior de las personas, al margen de los prejuicios y apariencias, pero en esta ocasión con la pincelada gay.

El cambio del guion original, cosa de Bill Condon

En cualquier caso, a nadie debe extrañar ese matiz dado que el director de la película, Bill Condon, abiertamente gay, fue quien tomó la iniciativa de cambiar el guion original, aunque resta importancia a las críticas.

“Sigo diciendo que es más como el primer momento gay, […] porque creo que es un personaje muy fluido”, aseguró. “Es inevitable sentir curiosidad por su adoración por Gastón… ¿Podría ser algo más?, añadió en sus comentarios.

Hay que recordar también que, según informaba Noticia Cristiana, Condon se ha manifestado como un anticristiano convencido. En 2012 cuando en una entrevista concedida a la revista Passport Magazine, dirigida a un público gay, le preguntaron sobre lo primero que haría al entrar en un hotel después de un día de trabajo, su respuesta apuntaba a destrozar la Biblia.

“Mi deseo es que decir que soy como Ian McKellen y de inmediato empezar a arrancar páginas de la Biblia. Pero parece que la mayoría de los hoteles no tienen más biblias en las habitaciones de hoy”, aseguraba.

El director se refería al actor británico Ian McKellen, también homosexual, que protagonizó su película Dioses y Monstruos (1998), sobre el director de cine James Whale, autor de la versión más famosa de Frankenstein.

Hijo de católicos irlandeses, y famoso por dirigir las dos últimas entregas de la saga Crepúsculo, Bill Condón ha abordado frecuentemente en sus películas la temática gay y anticristiana.

Reacciones en contra

Como consecuencia de todo ello, en algunos países ya ha habido reacciones en contra de esta adaptación de La Bella y la Bestia con matices gays.

En Rusia, por ejemplo, aunque el Gobierno no ha prohibido la película, sí la ha calificado apta solo para mayores de 16 años. Consideran que algunas de las escenas de esta nueva versión constituyen una violación de la “ley sobre la propaganda de relaciones sexuales no tradicionales (homosexuales) a los menores de 18 años”, una norma que se aprobó en el año 2013.

Al otro lado del globo, en el estado de Alabama, Estados Unidos, el propietario del cine ‘Henagar Drive-In’ decidió no proyectar el filme en sus salas por no ser una película adecuada.

“Para aquellos que no lo saben, La Bella y la Bestia está estrenando su primer personaje homosexual. Si no podemos llevar a nuestra nieta de 11 años y nuestro nieto de 8 a ver una película… No tendremos un negocio proyectando esa película […] Sé que habrá algunos que no estén de acuerdo con esta decisión. Está bien. Pero somos ante todo cristianos y no comprometeremos lo que la Biblia enseña”, dijo en su cuenta de Facebook.

Y en Malasia, este musical de Disney también ha sido retirado temporalmente de los cines por la escena gay. La Junta de Censura de Películas de Malasia ha pedido que se recorten los minutos en los que parece LeFou bailando con un hombre al final del filme.

Por su parte, Sarah Kate Ellis, presidenta y directora general de GLAAD, consideró que la duración de la escena en cuestión no es lo importante: “es un maravilloso paso adelante. […] Y es increíblemente importante para los jóvenes de ahora, que necesitan verse reflejados en los medios que consumen. Además, los estudios de cine que quieren apelar al público joven tendrán que incluir cada vez más tramas y personajes LGBTQ”, sentenció.

Lo que dice la crítica

En cuanto a la opinión de la crítica, como suele suceder hay de todo, pero se coincide en que era innecesario también hacer un metraje de dos horas y diez minutos cuando la anterior versión animada utilizaba apenas 85 minutos para decir lo mismo.

El director usa ese tiempo extra para ofrecer tediosas explicaciones de la historia y la psicología de los personajes que solo sirven para hacer que la historia sea más lenta y deprimente.

“A la supuesta vocación de fidelidad de Bill Condon la ha cargado el diablo, porque no solo mucho se ha perdido por el camino, sino que las nuevas aportaciones restan y no suman”, destaca por su parte Jordi Costa, de El País.

Costa concluye destacando que “este es un musical que traiciona el ritmo de la partitura en el montaje y la continuidad de la melodía en su puesta en escena. Emma Watson habría quedado mejor si no se hubiese pronunciado sobre el debatible feminismo de la propuesta, del mismo modo que hubiese sido más apropiado anunciar a un arquetipo homófobo en lugar de al primer personaje disneyano (oficialmente) gay. La ferocidad animada de la Bestia languidece en el interior de un melancólico peluche digital. Y, sí, todo brilla mucho y parece deslumbrante, pero solo lo parece… como la bisutería”.

Y desde el diario El Mundo, Luis Martínez considera que “pese a la prudencia del guion […] y a pesar de la vistosidad de sus números estrella, el conjunto adolece de un renqueante servilismo al original que, por momentos, crispa”.

Fuente: http://www.forumlibertas.com/la-bella-la-bestia-nuevo-guino-la-factoria-disney-al-colectivo-lgtbi/

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