Christy Fitzwater se vio soprendida por un embarazo inesperado, con el que no contaba en su vida, pero que supo afrontar de la mejor manera posible. En ningún momento se había planteado tener niños y mucho menos con 21 años. Ella quería viajar y descubrir mundo.

La joven había abandonado la universidad y trabajaba en una cafetería, no estaba casada y no era consciente de que estaba embarazada. En poco días, se decidió a pedir consejo a su mejor amiga, “experta” en el tema. Le dijo que no tenía por qué tener al bebé y que era su “derecho y elección” poner fin a este embarazo.

Su propia experiencia habla de las distintas opciones que existen antes de llegar al aborto y de todas las personas que tienes a tu lado para seguir adelante en el camino. En su caso, Planned Parenthood hizo todo lo posible para terminar conla vida de su hijo.

“Es tu cuerpo, es tu derecho”

Su mejor amiga, le hizo replantearse poner fin al embarazo. Christy siempre había apoyado los movimientos proaborto y nunca llegó a comprender por completo lo que significaba un embarazo hasta que lo vivió en primera persona.

Por un momento, se llegó a plantear la opción de abortar sin que nadie se enterase, pero finalmente eligió lo más adecuado, seguir adelante.

Como cristiana, sabía lo que Dios dice sobre la dignidad intrínseca de todo ser humano y pensó en que matar a su propio hijo le perseguiría toda la vida. Todos los actos tienen consecuencias y la joven era consciente de que practicar un aborto sería un gran error.

Por otro lado, consideró que no sólo se trataba de su cuerpo sino también el de otra persona.

Un amigo de la joven decidió acompañarla a Planned Parenthood pensando que podrían “ayudarla” como ya habían hecho con él en algunas ocasiones. Sin embargo, la sorpresa llegó cuando el personal de la recepción de la oficina de Planned Parenthood en Rocky Mountain (Colorado, EE.UU.) le dijo: No podemos ayudarte si quieres mantener a tu bebé“.

Tras estas declaraciones, la señora de la recepción le facilitó una tarjeta con un número de teléfono con el que Christy debería ponerse en contacto. Salió corriendo de la clínica, los dedos le temblaban, según informa para LifeActionNews.

Una historia con final feliz

La joven trató de encontrar un seguro que cubriera su embarazo, pero no lo encontró. Sin embargo, su novio y ella sabían que no querían matar a su bebé. Se decidieron por darles la noticia a sus familias, muy conservadoras, esperando la peor de sus reacciones.

La noticia fue muy bien acogida y el amor y la emoción por la nueva vida que llegaría en unos meses inundó sus hogares. Los novios decidieron casarse y mudarse a casa de los padres de ella por la cercanía de una clínica que le atendería durante su embarazo.

Su primera ecografía fue a los cinco meses y medio. Supieron que sería un niño y al verlo tan pequeño y oír el latido de su corazón, fue plenamente consciente de que había una nueva vida dentro de ella y no se trataba sólo de su cuerpo.

Madre e hijo
Madre e hijo

“Nunca olvidaré el día que le di a luz” asegura la madre del pequeño. Era Nochevieja, casi medianoche. Mientras estaba embarazada, todavía no había sentido esta increíble conexión entre madre e hijo pero verlo por primera vez fue “la experiencia más surrealista de mi vida”.

En el momento en que puso los ojos en él, sintió que todo en su vida había desaparecido, cuenta la joven. A pesar de haber abandonado la universidad, ella se sentía como una verdadera heroína al traer a ese niño al mundo.

El pequeño tiene ahora seis años y trae luz al mundo 

Durante los siguientes años, el camino no fue fácil, pero en su corazón, sabía que había hecho lo correcto al tener a su hijo. Ahora, tiene seis años e inunda la casa de luz y alegría.

El pequeño en su primer día de guardería
El pequeño en su primer día de guardería

Cuando empezó la guardería, la sonrisa del pequeño era la protagonista de su día a día. Christy sabe que está educando a su hijo para ser una persona que en un futuro tomará las decisiones correctas incluso cuando nadie está mirando y se encuentre solo ante el peligro.

Además, la joven tiene la oportunidad de ver como su hijo se convertirá en todo lo que quiere ser al no caer en la mentira de “es mi cuerpo, es mi derecho” y haber abortado.

Por todo ello, la joven recomienda a todas las que como ella se han planteado alguna vez abortar, no caer en la mentira que hoy ofrece el mundo en el que vivimos.

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