Es lo que millones de estadounidenses habían estado esperando, conteniendo la respiración mientras anticipaban con alegría el resultado. Este ha sido el tema principal de la campaña presidencial de 2016 y todos y cada uno de los ciudadanos lo sentirá en algún momento de su vida.

El resultado ha sido o una alegría enorme o una rabieta, según su punto de vista.

El presidente Trump hizo una nominación tan esperada a la Corte Suprema de los Estados Unidos para reemplazar al fallecido Antonin Scalia. Su elección es el juez Neil Gorsuch, del Décimo Circuito de la Corte de Apelaciones de los Estados Unidos.

No pasó mucho tiempo para que haya una aprobación casi unánime de los conservadores y los partidarios de Trump. Y con razón. He aquí las razones de por qué el juez Gorsuch es una buena elección.

Al igual que mi ex colega y mentor, J C Willke, MD, Neil Gorsuch escribió un libro sobre suicidio asistido y eutanasia. Fue escrito antes de ser nombrado para la corte. Titulado “El futuro del suicidio asistido y la eutanasia”, su editor Princeton University Press lo describe como “el argumento más completo contra la legalización de la eutanasia jamás publicada”.

En la página 157 de este libro Gorsuch escribió: “Todos los seres humanos son intrínsecamente valiosos… el que personas particulares intencionalmente quiten la vida humana siempre es incorrecto.” ¡Un muy profundo sentimiento   sobre el valor de la inocente vida humana!

En cuanto al aborto, el juez Gorsuch no se ha pronunciado sobre el tema, pero nos da una luz de lo que piensa en la página 82 de su libro donde escribe que “no existe base constitucional” para que la ley Roe v Wade favorezca la vida de la mujer sobre la del niño.

El juez Gorsuch también defendió la libertad religiosa cuando unió esfuerzos con almacenes Hobby Lobby y la organización religiosa Little Sisters of the Poor. Apoyó su derecho a no suministrar fármacos abortivos dentro de sus planes de salud basados en creencias religiosas.

En lo referente al financiamiento tributario de Planned Parenthood, a raíz de los videos encubiertos de Planned Parenthood, cuando el gobernador de Utah Gary Herbert trató de impedir que las agencias estatales fueran un conducto para financiar con impuestos federales al centro abortista. El gigante del aborto pidió una orden judicial para bloquear la acción del gobernador que terminó en la corte de apelaciones y una victoria para Planned Parenthood. El juez Gorsuch discrepó con este fallo.

El juez Gorsuch ha sido un gran admirador del juez Antonin Scalia, a quien reemplazaría en la Corte. Su estilo de redacción incluso ha sido comparado con el del juez Scalia. La élite liberal debe estar impresionada con los logros académicos del nominado. Estudió en la Universidad de Oxford, la Universidad de Columbia y la Facultad de Derecho de Harvard.

El Senado confirmó unánimemente al juez Gorsuch como la elección del presidente George W. Bush para el Décimo Circuito en 2006. En ese momento ningún demócrata se opuso a su confirmación.

Los tiempos han cambiado.

Como se puede imaginar, el “otro lado” se ha vuelto muy agresivo. Los manifestantes ya estaban frente al edificio del Tribunal Supremo cuando el presidente Trump anunciaba su elección. Tenían letreros que dejaban una línea en blanco para escribir en nombre del candidato – oponiéndose a la elección del presidente antes de que supieran quién era.

Tal vez inicialmente apenados por emprenderla contra un juez que habían aprobado por unanimidad, los demócratas del Senado aparentemente nombraron a una líder de la minoría de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi como su portavoz, resaltando una falta de credibilidad. Pelosi empezó inmediatamente a un fuerte ataque alegando que el juez Gorsuch era contrario a, bueno, a todo.

Enfocando la exageración, ella decía: “Si respira aire, bebe agua, come comida, toma medicina o de cualquier otra manera interactúa con los tribunales, esta es una muy mala decisión”.

El New York Times rotuló al elegido de Trump como “el candidato por un asiento robado”, refiriéndose al fallido candidato de Obama, Merrick Garland.

Tan divertidos como son los berrinches de la izquierda, es URGENTE que los pro-vida dejen atrás estos actos y se centren totalmente en los esfuerzos por confirmar al juez Neil Gorsuch en la Corte Suprema de los Estados Unidos.

Remuevan cielo y tierra en su trabajo para que todos – absolutamente todos – se pongan en contacto con sus senadores, pidiéndoles que confirmen al juez Gorsuch.

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