El accidente de Joy Laboda parece más un bonito cuento o una película de Hollywood que una historia real, pero por eso mismo sus padres no dudan en calificarlo de milagro.

Y es que esta niña norteamericana que no llega a los dos años de edad estuvo cerca de 30 de minutos sin respirar y sin que le latiese el corazón, pero aún así se recupera lentamente en el hospital ante el asombro de médicos y amigos.

Todo ocurrió el pasado 28 de diciembre, cuando Joy se cayó en la piscina de unos amigos de sus padres a los que visitaban con motivo de la Navidad. Apenas tardaron unos minutos en darse cuenta de que la niña había desaparecido, pero ese intervalo debía haber sido suficiente para lamentar el accidente de por vida.

Sin embargo la niña sobrevivió y se recupera poco a poco en el hospital, ante la incredulidad del personal médico.

Lo primero que hicieron los padres de Joy nada más ingresar su hija fue crear una página en Facebook para pedir oraciones por ella –Pray for Joy-. En ningún momento se plantearon que iba a morir o que la pudiesen desconectar de todos esos tubos que la mantenían con vida a pesar de que estaba en coma inducido porque tenía afectados el corazón, los pulmones y el cerebro.

Eso es algo que tenían muy claro a pesar de la situación vivida, narrada de forma sobrecogedora por su padre, Matt:

“En un minuto nos dimos cuenta de que Joy había desaparecido. En mi corazón sabía que algo estaba terriblemente mal. Así que corrí y la busqué por toda la casa. Oí al Espíritu Santo decirme que fuese a la piscina. Corrí a ésta y vi a Joy flotando encima del agua. Inmediatamente salté sobre la cerca y me metí en el agua.

La saqué de la piscina, y mi cuñado y yo iniciamos la reanimación cardiopulmonar. Luego llamamos a la ambulancia, y nos pareció que tardaba una eternidad…  Mientras le realizábamos la reanimación cardiopulmonar a Joy, rezaba.

Sus labios estaban azules y sus hermosos ojos se abrieron. Podía ver sus pupilas encogiéndose a un ritmo alarmante. Entonces empecé a orar. Sabía que necesitábamos un milagro porque en realidad podía sentir que ella se iba”.

De camino al hospital, el padre, cerró los ojos y continuó rezando. Al llegar al área de emergencias, Matt vio entrar rápidamente al médico y aunque su rostro transmitía negatividad, les dijo a ambos padres que a Joy aún le latía el corazón. “Eso era todo lo que necesitaba oír. Esa era toda la esperanza que buscaba”, reconoce Matt.

Dos semanas después, Joy se encuentra estable y sin daños cerebrales.

“Una semana después del accidente, todavía pensaba que nunca la volvería a ver sonreír de nuevo. Era tanta la oscuridad… pero a través de las oraciones Dios levantó esa oscuridad y trajo a nuestra niña a la vida.”, escribió su madre, Kristin.

Todavía le queda un largo camino a Joy para recuperarse del todo, pero cada día mejora un poco y son miles de personas las que, gracias a esta página de Facebook, rezan por ella.

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