¿Es Dios hombre o mujer? Esta pregunta, que no tiene ni respuesta ni mucho sentido, parece que se la hayan planteado muy en serio en la facultades de teología de las Universidades de Duke y Vanderbilt. Estamos hablando de las universidades número 7 y 15 de EEUU según el U.S. News & World Report.

Para estas universidades, como no hay una respuesta a dicha pregunta, y para evitar posibles ofensas, han decidido que lo mejor para profesores y alumnos es que no se refieran a Dios únicamente en masculino como se venía haciendo hasta ahora.

Porque resulta que hablar de Dios en masculino sirve para fomentar la “piedra angular del patriarcado” y para evitarlo hay que utilizar un “lenguaje más inclusivo”.

Parece que la norma lingüística que indica que en caso de genéricos se debe usar el masculino es machista, a pesar de que en España la RAE no para de insistir en los contrario: “El lenguaje no es machista”, dice, sólo la persona lo es.

Pero vayamos a la solución que proponen estas universidades para luchar contra al patriarcado a la hora de hablar de Dios. Dentro del catálogo de la Universidad de Vanderbilt de este año, se les dice a los profesores que presten más “atención al uso del lenguaje inclusivo, especialmente en relación con lo Divino”, ya que el compromiso de la entidad está dirigido “a incluir el género como una categoría analizada y así mitigar sexismo”.

“Esta medida depende de la interpretación del profesor y responde a una sugerencia en lugar de un mandato”, escribió la decana asociada de asuntos académicos en Vanderbilt, Melissa Snarr, en un correo electrónico a Heat Street.

Hay que reconocer que al menos no se obliga a ello, sino que se recomienda -por ahora-; puede que para evitar que si alguien comete demasiados errores, se le tilde de rebelde.

Si se traduce todo esto se entiende que, como ocurre con los casos de personas LGTBI que no se sienten ni masculinas ni femeninas o de ambos sexos a la vez, lo políticamente correcto es utilizar un término neutro, o ambos a la vez, o alternarlos. No se preocupen, hay ejemplos para los que se hayan perdido. Vamos con ellos.

En este documento de la Universidad de Duke de 2015 sobre el lenguaje, existe un apartado especial sobre cómo referirse a Dios. Dice lo siguiente:

“El uso exclusivo de pronombres masculinos o femeninos para Dios debe ser evitado:

Las citas que muestran la relación personal de Dios con los humanos deben ser usadas, pero sin utilizar género.

Ejemplo: God is parent to us all. En vez de ‘Dios es el padre de todos nosotros’, decir ‘Dios es nuestro padre’ -traducido literalmente-.

“God and Godself (Dios y Dios mismo) pueden usarse como sustitutos de los pronombres él / ella.

Ejemplo: ‘After God created the world, Godself rested. ‘Después de que Dios crease el mundo, Dios mismo descansó’, en vez de ‘Después de que Dios crease el mundo, él descansó’ -traducido literalmente-.

Se puede alternar el género, es decir, en la misma frase hacer referencia a Dios en masculino y femenino:

Ejemplo: ‘God is the father who welcomes his son, but she is also the woman for search for the lost coin’.

‘Dios es el padre que da la bienvenida a su hijo, y también es la mujer que busca la moneda perdida’ -traducido literalmente-.

Por si todavía existe algún receloso de estas fórmulas, Duke se defiende: “Referirse a Dios con un género neutro puede sonar torpe, pero esto se debe en gran medida al hecho de que estamos en un periodo de transición con respecto al uso de nuestro lenguaje y se requiere imaginación, paciencia y diligencia para usarlo de forma que enriquezca nuestra comprensión de Dios”.

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