El estado americano de Oklahoma es el número uno en la defensa de la vida del no nacido. Por su parte el estado de Washington es el más abortista según asegura el ranking ‘La lista de la vida’ que clasifica a los estados pro-vida y los pro-aborto.


2016: Listado de los estados americanos pro-vida y pro-aborto/aul.org

Según la lista publicada por la organización Americanos Unidos por la Vida, los cinco estados que más han contribuido para defender la vida del no nacido después de Oklahoma, que repite posición por segundo año consecutivo, han sido Kansas, Louisiana, Arkansas y Arizona.

Sin embargo, hay estados donde todavía se defiende el aborto libre, el caso del estado de Washington que repite por octavo año consecutivo como el estado donde menos se protege la vida del no nacido. Le siguen los estados de California, Vermont, Nueva Jersey y Oregón.

Aún así, el año 2016 fue un año record para la legislación pro-vida, nunca antes se habían planteado tantas leyes que defendieran al no nacido.

En total según recoge la organización, 43 estados han planteado más de 360 restricciones al aborto, leyes que incluyen: Los recortes en financiación de los ‘centros de salud’ que realizan abortos, el límite en semanas para evitar los abortos tardíos, la firma necesaria de consentimiento por parte de las madres, la obligación de tener que realizar un ultrasonido para que la madre vea al bebé, la prohibición de abortar a un bebé por el hecho de ser discapacitado, y la prohibición del aborto selectivo por sexo o raza.

La comunidad pro-vida crece, le gana terreno al aborto, es un hecho tan claro que hasta las organizaciones abortistas lo reconocen. Es el caso del Instituto Guttmacher gran aliado del gigante abortista Planned Parenthood ha reconocido en un informe que “el 2016 ha sido un mal año para la ‘salud reproductiva’ de la mujer”.

Según apuntan en el estudio, en 18 estados se han implantado más de 50 restricciones contra el aborto. “Se han promulgado un total de 338 leyes que restringen los derechos reproductivos de la mujer”.

Voluntarios provida en los EE UU muestran imágenes de abortos reales /Efe
Voluntarios provida en los EE UU muestran imágenes de abortos reales /Efe

Las leyes pro-vida en 2016

Aunque no han variado los estados pro-vida y los pro-aborto respecto a ‘La lista de la vida’ del año pasado, lo cierto es que los estados que defienden al no nacido si han podido implementar nuevas medidas y leyes para seguir luchando contra la cultura de la muerte en Estados Unidos.

Uno de ellos ha sido el estado de Texas, fiel luchadora de la causa que ha reconocido en gran medida por su defensa de la House Bill 2, que obliga a las clínicas abortistas a cumplir y ofrecer todos los requisitos de salud y seguridad de alta calidad que se les exige al resto de clínicas estadounidenses que practican cirugía.

Más tarde, El gobierno de Texas anunció que suspendía oficialmente la financiación a la multinacional abortista Planned Parenthood, a través del programa Medicaid.

Según recogimos, entre las causas citadas en el aviso legal final entregado a la multinacional están el de mala conducta y violaciones a los estándares médicos aceptables.

También en el estado de Ohio, los legisladores han aprobado un proyecto de ley que prohíbe el aborto una vez que se detecta el latido del corazón del feto, lo que aproximadamente es unas seis semanas después de la concepción y abre el camino a una de las más estrictas restricciones del aborto en los Estados Unidos si se convierte en ley.

De hecho apuntamos ya la gran caída de los abortorios en Estados Unidos. A partir del 2011, se han cerrado al menos 162 abortorios en Estados Unidos y solo han abierto un total de 21.

Los años dorados en cuanto a centros abortistas se refiere se están agotando. Algunas filiales de Planned Parenthood situadas en estados del centro de Estados Unidos están teniendo problemas para mantenerse abiertas.

Otra gran victoria pro-vida fue el bloqueo del juez federal del Estado de Texas, Redd O`Connor a la ley que impuso Obama de obligar a los médicos a realizar abortos.

 La nueva era de políticos pro-vida

Además, los senadores y políticos pro-vida que Donald Trump ha elegido para su gabinete supondrán un gran cambio que impedirán que el negocio del aborto siga creciendo.

Uno de ellos ha sido Rick Perry, que estará al frente del Departamento de Energía. El ex gobernador de Texas es un férreo defensor de los derechos del no nacido y del matrimonio natural.

Mike Pence, que logró reducir el número de abortorios a una cuarta parte durante su mandato como gobernador del Estado de Indiana, será el vicepresidente de Trump. Le sigue el nombremiento de Jeff Sessions, que dejó su impronta provida como senador por Alabama y en el Departamento de Justicia de Estados Unidos, será fiscal general; la gobernadora de Carolina del Sur.

Tom Price, ha sido elegido por Donald Trump para gestionar la cartera de Sanidad en su gabinete. Price, cirujano ortopédico, se ha significado de manera muy precisa sobre diferentes leyes que afectan a la protección de la vida humana desde el momento de la concepción.

En los últimos años, se ha opuesto a la investigación con células madre de origen embrionario y ha apoyado la retirada de fondos federales a organizaciones como Planned Parenthood y al aborto en general.

Nikki Halley, también que fue una de las firmantes de la ley que prohíbe el aborto cuando se ha alcanzado la fase en la que el feto es capaz de sentir dolor.  Trump también ha nombrado a Betsy DeVos, que ha financiado centros de ayuda a la mujer embarazada, ha respaldado a candidatos provida y a organizaciones como March for Life

Por último nombró a Ben Carson, célebre pediatra que ocupará la secretaría de Vivienda, nunca ha tenido reparos para exponer sus posiciones respecto al aborto: “Soy una persona razonable. Si alguien puede darme una explicación razonable de por qué querrían matar a un niño, la escucharé”.

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