Marie Stopes Internacional se fundó en 1976 en Reino Unido para promover la cultura de la muerte. Su misión ha tenido éxito, sobre todo en países subdesarrollados cómo África o Asia donde enseñan a las mujeres que el aborto “es su salvación”.

Solo en 2015 realizaron más de cuatro millones de abortos, pero su misión es someter a un aborto a 225 millones de mujeres en todo el mundo.

Y no van a parar hasta conseguir su misión, por eso hoy en día junto a Planned Parenthood, Marie Stopes está considerada como una de las grandes empresas abortistas en el mundo. Eso, pese a que la auténtica Marie Stopes, que fundó el primer centro de contracepción en el Reino Unido, era contraria a la práctica del aborto.

Pero al igual que sus arcas engordan cada año, sus trapos sucios también.

Un informe presentado por la Comisión de Calidad de la Atención del Reino Unido ha desvelado las atrocidades que han cometido durante años en pro de la “seguridad de las mujeres”.

Marie Stopes es responsable no solo de millones de asesinatos a inocentes, sino también de presionar a las mujeres que dudaban si abortar, según se publica en el informe, dirigido por el profesor y director de la Comisión de Atención, Edward Baker.

Cuando las mujeres llegaban a los abortorios de MArie Stopes, sus trabajadores son capaces de inventar deformaciones, enfermedades o cualquier tipo de peligro para las madres con tal de que aborten.

Además, gracias al estudio se ha podido conocer que las mujeres estaban expuestas a infecciones porque no esterilizaban los instrumentos abortivos antes.

Una vez que realizaban el aborto, los restos de los bebés matados antes de nacer se tiraban a cubos de basura.

En el informe se cuenta el caso concreto de una mujer discapacitada que fue forzada a abortar. A pesar de que la mujer no entendía lo que estaba sucediendo, los trabajadores del abortorio intentaron por todos los medios que abortara. Gracias a los inspectores que realizaron este estudio, se pudo intervenir a tiempo para poner fin a la coacción.

En otro centro de Marie Stopes, los investigadores descubrieron que las pacientes firmaban el consentimiento médico pero sin rellenarlo, lo cual no se podía saber si había casos de abusos sexuales o si estaban siendo forzadas a abortar por familiares, hechos denunciables ante la policía.

Uno de los abortorios de la cadena Marie Stopes en Londres
Uno de los abortorios de la cadena Marie Stopes en Londres

Las mujeres entran, pagan y se van

Una mujer de las tantas que pasaron por una situación similar en estos centros ha querido contar su experiencia como prueba de la veracidad de este informe. Según cuenta para LiveActionNews, vivió un infierno en ese abortorio.

“Cuando decidí abortar fui a Marie Stopes donde hablé con muchas enfermeras, ninguna escuchaba realmente por lo que estaba pasando, sino que me incitaban al aborto, el centro estaba repleto de mujeres, pero para ellos todo se resume en el dinero”, asegura.

Esta mujer relata que el centro se asemeja a una “cinta trasportadora”, las mujeres entran, pagan y se van, no hay ningún tacto médico. “La mayoría lloraban desconsoladas, pero nadie las consolaba, esperaban en las salas, el médico las llamaba, pasaban cinco minutos y llamaba a la siguiente. Todo el proceso era muy rápido”.

En su caso cuenta que llegó a ir hasta siete veces al abortorio antes de decidir si quería abortar o no. “La última vez que fui una enfermera me gritó de muy malas formas y me dijo que les estaba haciendo perder el tiempo por no decidirme, me echaron del centro a medio vestir y llorando”.

Falta total de higiene y seguridad médica

Además de la falta de humanidad respecto a la situación de las mujeres, los centros abortistas de Marie Stopes Internacional carecen de seguridad médica.

En una clínica en Norwich, una ciudad al noroeste de Londres, los inspectores del informe han descubierto que los trabajadores dejaban los instrumentos quirúrgicos ya usados en contenedores abiertos dentro de la misma sala donde abortaban, a la vista de los pacientes. Algo no solo inhumano sino también un detonante para generar infecciones.

Además, los trabajadores no tenían formación en reanimación cardiovascular y primeros auxilios para atender a las mujeres si ocurría una emergencia médica.

En cuanto a los cuerpos de bebés abortados, eran arrojados a contenedores pero al finalizar el día y no después de cada intervención, por lo que se quedaban en la misma sala abortiva mientras las mujeres seguían abortando.

Desde la Comisión de Calidad de la Atención de Reino Unido han asegurado que seguirán investigando estos centros abortivos y ha confirmado que no dudarán en tomar medidas legales si es necesario.

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