El Frente Nacional por la Familia (FNF) exige que la nueva constitución que se elabora en la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México sea sometida a referéndum para que la población la que apruebe o rechace el proyecto que, entre otras cosas, legaliza el aborto y reformula la institución familiar.

En declaraciones, Andrés Chávez, coordinador de esta plataforma ciudadana en la Ciudad de México, afirma que el proyecto de nueva Constitución haciéndose “al vapor” por un grupo de parlamentarios que no cuenta con respaldo de la población.

El Frente, integrado por centenas de organizaciones ciudadanas, protagonizó en septiembre pasado una serie de marchas que movilizaron a millón y medio de personas en todo el país y tuvieron como resultado el rechazo de la iniciativa presidencial que pretendía legalizar el “matrimonio homosexual”.

Una nueva Constitución que defienda la vida y la familia 

“Somos un movimiento cívico permanente, queremos una Constitución para la Ciudad de México que defienda la vida, la familia, los derechos de sus hijos y el patrimonio de millones de mexicanos”, advierte Chávez.

Esa Constitución es parte del proceso de reforma política iniciado en 2015 con el propósito de que la capital del país se torne una unidad federativa con derechos y obligaciones similares a las demás. Actualmente no cuenta con una “Carta Magna”, como los demás estados de la República.

El proyecto en cuestión fue elaborado por un pequeño grupo de intelectuales y políticos de izquierda convocados por el jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, entregado el pasado 15 de septiembre a la Asamblea Constituyente, y deberá ser votado en su versión final a más tardar el próximo 5 de febrero.

La votación de los artículos se realiza “de forma autoritaria”

Hasta el jueves 22 de diciembre se votaron solo los primeros nueve artículos, de un total de 76, “sin que hubiera una amplia discusión para temas tan importantes para nuestras famílias, están atropellando sistemáticamente a los diputados que piensan diferente. La están haciendo sobre las rodillas y de forma autoritaria”, explica Chávez.

El texto original, enviado por Mancera, consagra como derechos constitucionales el aborto, la eutanasia, el ejercicio de la prostitución y el consumo de estupefacientes, equipara al matrimonio las uniones entre personas del mismo sexo, impone la ideología de género, limita los derechos de los padres de familia e impone un gravamen al patrimonio familiar.

Imagen del niño frente a la marcha profamilia
Los mexicanos reclaman una Constitución para todos

El FNF exige a la Asamblea Constituyente que haya un plazo mayor para discutir ampliamente los temas contemplados en la nueva Ley Fundamental, que se elabore un documento que realmente contemple a todos los ciudadanos y que la versión final sea sometida a referéndum para su aprobación.

“El actual texto lo elaboró sin participación de la población un grupo de notables, amigos del jefe de gobierno, todos ellos defensores de agendas ideológicas que la mayor parte de la población rechaza”, subraya Chávez.

Un texto aprobado por todos los ciudadanos de México 

Además, dice, los diputados que conforman la Asamblea Constituyente fueron escogidos “por dedazo” (indicados por un personaje en el poder) o electos a través de un proceso en el que no participó ni siquiera una tercera parte del padrón electoral, eso quiere decir que representan a sólo 22 por ciento de los habitantes de la ciudad.

Cuestionado si fue abierto espacio para la participación ciudadana en la elaboración de la Constitución, Chávez asegura que sí, pero de forma amañada.

“Después de que fue entregado el proyecto, se abrió un breve periodo para recibir propuestas ciudadanas, fueron recibidas mil y rechazadas al tramitarse en las comisiones legislativas, fue una simulación grave, irrespetuosa e irresponsable”.

El Frente encaminó media centena de esas enmiendas y apoyó 200 de otros autores, muchas de ellas intentaban garantizar derechos fundamentales consagrados en el ordenamiento jurídico nacional e internacional. Todas fueron rechazadas.

Es un texto muy ideologizado, en su presentación dice que su razón de ser es proteger los derechos humanos, pero ¿cuáles derechos? no cita ni siquiera una vez el primer y mas primordial derecho sin el cual no pueden ser ejercidos los demás, el derecho a la vida, y por el contrario se establecen nuevos ‘derechos’ como los sexuales y reproductivos”, indica.

Para Chavez todas estas irregularidades colocan en tela de juicio el carácter verdaderamente democrático del proceso, por lo que en el Frente consideran que lo mejor sería que esta Asamblea Constituyente cesara sus funciones y fuera convocada otra, durante las elecciones concurrentes de 2018.

Los mexicanos reclaman una mayor participación en la asamblea

“Esa asamblea electa contaría con mayor representatividad, los diputados serán elegidos democráticamente, ellos mismos elaborarían el proyecto, con una amplia participación ciudadana”, explica.

Si esto no acontece – dice – por lo menos aquellos millones de familias que serán afectadas por la nueva la ley fundamental deberían de ser consideradas en el proceso de aprobación y no simplemente ignoradas.

Es paradójico que esta Constitución que afirma devolver al Pueblo el control de su ciudad, dé al gobierno amplia injerencia en la vida de nuestras familias y no contemple la posibilidad del pueblo manifestar su voluntad a través del referéndum o de alguna figura similar”.

Los trabajos de la Asamblea Constituyente serán retomados el próximo 3 de enero y debe entregar la nueva Constitución ya consensuada, revisada y aprobada a más tardar el 5 de febrero.

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