Mariana (nombre supuesto) era una joven gitana que ya tenía un hijo con parálisis espástica. En la Dator le confirmaron que el nuevo retoño que esperaba venía con malformaciones, y que lo prudente era abortar.

Se presentó en la clínica con su pareja y llevaban al otro hijo en una silla de ruedas, con esa parálisis.

Pero se cruzaron con los voluntarios de la Escuela de Rescatadores del doctor Jesús Poveda. Como explica éste, su papel es informar a las embarazadas, no coaccionarlas. Se les ayuda si quieren… pero siempre desde el respeto absoluto a su decisión personal.

Y eso es lo que hicieron con Mariana. El doctor Poveda explica que la enfermedad del hijo mayor es la típica de un parto en el que se ha producido un problema de hipoxia. La falta de oxígeno, en este caso al cerebro, provocó que éste quedase dañado.

Eso ponía las cosas más difíciles. Pensó: “¿Cómo me voy a acercar yo a esta gente que llega con esta situación a una clínica abortista? Sin embargo, este es nuestro trabajo, el de los rescatadores, ayudar y no prejuzgar a la gente”.

Poveda explica que Mariana y su pareja les agradecía que quisiesen ayudarles y que realmente no querían abortar a su bebé pero sólo repetían, una y otra vez, que “no les quedaba más remedio que hacerlo”.

“Nosotros insistimos mucho en que podíamos ayudarles de la manera que fuera, hasta que nos dijeron que su bebé tenía una malformación muy extraña y que lo mejor era abortar”, cuenta Poveda.

La mujer les confesó que ya le habían hecho una ecografía y el bebé estaba muy mal: “Ya tenemos un hijo muy enfermo y no podemos tener otro niño en las mismas circunstancias”, afirmaba la mujer.

Poveda sostiene que los rescatadores deben seguir una línea argumental y les preguntó que quién les había dado ese diagnóstico tan fatalista. “Nos lo han confirmado aquí, en la clínica Dator”, dijeron.

Poveda señala que en la Dator no hay buenos ecografístas y optaron por ofrecerles una alternativa ya que la escuela de rescatadores cuenta con ecografístas de guardia en hospitales cercanos.

“Sólo necesitamos media hora, en treinta minutos os llevamos a otra clínica, os repetimos la ecografía y volvemos a traeros hasta aquí”, les dijo.

“Quería que vieran que no había ningún tipo de fanatismo por nuestra parte, sino que realmente queríamos ayudarles. Debieron de verlo, porque aceptaron venir con nosotros”, explica.

Poveda recuerda que ese día estaba de guardia la doctora Sonsoles Alonso en la clínica Anderson, y que su mirada al ver la ecografía de la mujer era de todo menos preocupante. “Fue muy gracioso porque les dijo que no había malformación en ninguno de los dos bebés. Ni siquiera sabían que era un embarazo gemelar”, continúa.

La joven Mariana se llevó una gran alegría porque no tenía que abortar a su hijo y además, fue una gran sorpresa porque no venía un sólo niño sino dos.

Cuando dio a luz a los dos pequeños nos llamaron para agradecernos que hubiéramos aparecido en la puerta de la Dator y nos mandaron una foto de los niños. Son una preciosidad”.

Poveda cuenta que historias como la suya son las que dan sentido a la Escuela de Rescatadores, que lleva en activo desde abril de 2009. Gracias a los voluntarios que actúan como rescatadores han conseguido salvar a muchos niños que estaban destinados a morir por el aborto.

El caso de esta mujer es una prueba de ello.

Considera que los médicos que trabajan en Dator “son malos e ignorantes”. No cree que realicen malos diagnósticos, apostilla, “simplemente son malos médicos. Ven una ecografía y como no es la típica, ven una especie de columna bífida, más de dos brazos y más de dos piernas y llegan a la conclusión de que es una malformación en lugar de pensar que se trata de dos niños”.

Poveda crítica que “son malos. Malos en el sentido de que hacen el mal y en el sentido de que no son buenos médicos”.

Asimismo señala en relación al aborto que “cuando tú tienes un negocio abortista, prevalece el concepto de este negocio. En muchas de las conversaciones que he tenido con el dueño de la Dator, hace muchos años, hablando de médico a médico le pregunté: ¿Cómo puedes realizar abortos siendo médico?” y su respuesta fue “me asombro de lo que soy capaz de hacer por dinero, soy capaz de hacer cualquier cosa”.

Poveda cree que “es gente que está ahí únicamente por dinero y es que además, el aborto no mueve dinero: mueve mucho dinero. Si un aborto vale 500 euros y hacen 20 abortos al día, estamos hablando de muchos miles de euros diarios y en consecuencia, de muchos niños perdidos. En cuanto ven algo que resulta extraño pues dicen: aborto por malformación y continúan con su negocio”.

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