El Lobby gay empezó sus actividades organizadas en la década de los 80s en EE.UU. No fue hasta los 90s cuando encontró un fuerte aliado, el presidente Bill Clinton, quien había buscado el apoyo de esta comunidad. Pronto estos se sintieron traicionados por Clinton al este no apoyarlos en la presentación de una ley federal que aprobara los matrimonios entre personas del mismo sexo. Aunque cedió en la aprobación de otra ley que permitía el ingreso de homosexuales en las filas de las fuerzas armadas, siempre y cuando mantuvieran sus preferencias en silencio.  Contrario a lo esperado, esto último produjo una avalancha de expulsiones masivas de  parejas de esa naturaleza.

Sin embargo este influyente lobby, mantuvo sus mecanismos de presión en el Capitolio y una agenda predeterminada de la comunidad LGBT.  No fue hasta la presentación de la reelección del presidente Obama en el 2012 cuando estos entraron en acción directa en un papel protagónico en la financiación del proyecto reeleccionista del presidente que concluyó con un apoyo irrestricto de este, cuando hizo público su apoyo al matrimonio gay.

Una vez establecido en su segundo y último  mandato y sin temer al voto de castigo de  los grupos conservadores de su propio partido y de la sociedad norteamericana,  Obama dio rienda suelta a sus planes secretos de llevar la agenda LGBT al mundo entero. Pronto la Corte Suprema de USA aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo, no sin antes Obama declarar que estaba de acuerdo con ello y un intenso cabildeo en el Supremo,   la  Casa Blanca fue profanada con los colores simbólicos de la comunidad gay. Para Obama no hay nada más importante que esto. Para asegurarse de que todo funcione,  creó en el Departamento de Estado un “nuevo cargo” “Enviado Especial para los Derechos Humanos de las personas LGBT”. El primer enviado especial es Randy Berry. Abiertamente gay, su nombramiento estuvo precedido por las presiones a su favor del lobby LGBT representado por  Human Rights Campagin y la International Lesbian and Gay Human Rights Commission. Es evidente que para el presidente, esta comunidad tiene “derechos especiales”.

Obama incluyó a un reconocido activista  LGBT en su gabinete, reinventó el cargo de enviado especial en casi todas las embajadas norteamericanas en el mundo y nombró 6 embajadores homosexuales abiertamente, Son: James Brewster (República Dominicana), Ted Osius (Vietnam) Rufus Gifford (Dinamarca), JOhn Berry (Australia), Daniel Baer (embajador ante la Organización para la Seguridad y la Cooperación Europea – OSCE) y James Costos (España). Todos estos embajadores han llevado su agenda LGBT a estos 6 países y han escenificado controversias ofensivas a las costumbres y patrones sociales preestablecidos en estas naciones. Por ejemplo James Brewster, se presentó en escuelas junto a su “esposo” homosexual Bob Satawake para darle charlas a los niños sobre la familia y la unión homosexual, lo cual produjo un repudio colectivo de la sociedad dominicana, también ha escenificado varios escándalos en la piscina de la misma embajada al publicar fotos con un grupo de gay en un bacanal homosexual. También ha tenido que enfrentar el repudio de las iglesias evangélicas,  católica y de un amplio sector de la sociedad que no acepta esa forma de vida. El atrevimiento de este activista homosexual llegó tan lejos que fue capaz de declarar  al  anunciar el término de su función, que el 10% de la población dominicana es gay sin aportar una sola prueba que avale eso.

Después de haber recibido millonarias sumas de dinero del lobby gay, Obama se ha rodeado de influyentes colaboradores homosexuales para llevar a cabo una agresiva agenda que ha redundado en extraordinarios triunfos para el movimiento de igualdad de los  homosexuales.

Obama abandonó la defensa  de las leyes que defiende el matrimonio entre hombre y mujer, lejos de ello, se decantó por la legalización del  matrimonio   gay a nivel federal, oficialmente el gobierno federal se involucró en la defensa de la anulación de la ley que prohibía a los homosexuales  servir abiertamente en las Fuerzas Armadas.

Con el apoyo de Obama y el partido Demócrata, los homosexuales presionaron para infiltrarse hasta en los Boy Scouts, una institución respetada en el mundo entero y que hoy está confinada a su inminente división, después de una histórica votación que revocó la centenaria política de la institución que prohibía el ingreso a sus programas  de los homosexuales “abiertos y confesos” Esto fue gracias a las presiones de Obama, el partido Demócrata  y el lobby gay que amenazaron con quitarle recursos económicos a los Boy Scouts de América si no cedían.

No conforme, Obama está listo para la aprobación de un  proyecto para levantar en Nueva York el primer “Monumento Nacional”  que reconoce la aportación  de los homosexuales, lesbianas, bisexuales y transexuales a su campaña. Recuerde que NY es el estado cuna del movimiento homosexual estadounidense. Así, que Brewster, váyase en paz….

Obama ha presionado a través de sus embajadas a diferentes países del tercer mundo para que apliquen política para imponer la agenda del lobby gay

Una de las principales características de Barack Obama desde que llegó a la presidencia de Estados Unidos ha sido la de imponer la agenda del lobby gay tanto en su propio país, con la aprobación del matrimonio homosexual, como en el resto del mundo.

En el exterior, Obama ha utilizado métodos como la presión a países en vías de desarrollo y fuertes subvenciones a aquellas naciones que se someten  a esa práctica. De este modo, el presidente de EEUU en su empeño de complacer a este todopoderoso lobby ha dado un paso más allá lanzando una ofensiva diplomática a través de sus influyentes embajadas para introducir la agenda gay en todo el mundo.

La infiltración de la agenda LGBT en la diplomacia  estadounidense no es un experimento, no. Es un plan bien concebido desde la creación de Gliffa en 1992. Esto es una célula que funciona en el Departamento de Estado compuesta por empleados y diplomáticos homosexuales que se vanaglorian de decir que cuentan con cientos de miles adeptos en esas oficinas.

Tuvieron el atrevimiento de extender esta agenda  al Vaticano, aprovechando la apertura del papa Francisco al la comunidad LGBT, pero aquí sufrieron un duro revés, cuando este estado le rechazó  la proposición de  un embajador abiertamente gay en representación de Francia. Se cree que el lobby gay había presionado a Obama para que nombrara uno de ellos en el Vaticano también, pero el ejecutivo no se atrevió a dar el “triple salto mortal”.

Por Esteban Cabrera.

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