Un pastor anglicano de la localidad californiana de San Bernardino se enfrenta a una petición de 90 días de prisión y una multa de 400 dólares por el simple hecho de rezar delante de uno de los negocios abortistas de Planned Parenthood.

James Linton fue arrestado a las puertas de este centro de la mayor industria abortista del mundo por invitar a una mujer que iba a abortar a rezar con él. Durante seis horas, Linton estuvo arrestado, tras lo cual fue puesto en libertad con cargos.

Linton se enfrenta a una sentencia de un máximo de tres meses de prisión y 400 dólares de multa por el mero hecho de ofrecer alternativas al aborto a las madres que acuden a Planned Parenthood.

Según ha detallado el ex fiscal del condado de Riverside y consejero de la Life Legal Defense Foundation, Allison Aranda, “el arresto del padre Linton es una violación intolerable de sus derechos emanados de la Primera Enmienda” a la Constitución de los Estados Unidos de América, que protege la libertad religiosa.

La importancia del caso Daleiden

Según detalla LifeNews.com, el compromiso provida del pastor anglicano se vio reforzado de forma definitiva cuando David Daleiden, también defendido por la Life Legal Defense Foundation, destapó el escándalo de la compraventa de órganos y partes de bebés abortados a cargo de Planned Parenthood.

En ese momento, su mujer estaba embarazada de su tercer hijo. “La combinación de ver víctimas del aborto vendidas por partes y a mi mujer embarazada, me destrozó”, confiesa Linton. “Ella organizó una protesta y desde entonces he acudido a la puerta del abortorio cada viernes”, añade.

En este centro abortista de San Bernardino se realizaban cada viernes abortos de hasta 20 semanas (cinco meses de gestación). Gracias en parte a la acción continuada del pastor Linton y de el éxito en el salvamento de bebés que iban a ser abortados, Planned Parenthood decidió levantar un muro para dificultar la labor de los rescatadores como Linton.

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