El aborto es un tema que se instaló en la sociedad y las posturas son, obviamente, muy controversiales. Aborto legal o no al aborto son los polos opuestos que parte en dos a la sociedad. La discusión parte de un derecho universal, el derecho a la vida. Pero el debate continúa por la vida de quién estamos protegiendo. Para comprender una de las posturas respecto al tema Conclusión dialogó con Nicolás Mayoraz, integrante de la Red Pro Vida Rosario quien explicó los alcances de sus campañas y actividades a favor de la vida de la madre y del niño por nacer.

La Red Pro Vida Rosario trabaja en forma coordinada con la Red Familia y otras organizaciones como Por Venir, Dar Vida, Madres en Red, Médicos por la Vida. Las organizaciones abarcan distintas temáticas en forma individual relacionadas con la vida y la familia. Específicamente, Red Pro Vida es la que se encarga de la temática relacionada con el aborto.

Entre sus principales actividades se encarga de promover y concientizar sobre el derecho a la vida desde el momento de la concepción. Las organizaciones que la componen, según la especialidad, el interés o motivación de cada uno, abarcan distintas temáticas. En este sentido existen grupos que se dedican a la concientización de los médicos por la vida, el derecho a la objeción de conciencia, el respeto a la vida desde la profesión médica, el trato a los pacientes, la muerte natural, la eutanasia. En tanto, otras organizaciones se encargan de concientizar.

En tanto, Por Venir es una organización de jóvenes que todos los años participa en la marcha del Día del Niño por Nacer, Grupo Ciudadano se encarga de las cuestiones jurídicas, de presentaciones en relación al derecho a la vida, a la protección de los médicos que son objetores de conciencia, es decir la red articula distintas organizaciones donde cada uno tiene sus propias dinámicas, pero se hace una puesta en común para trabajar distintos temas y después cada organización trabaja lo suyo.

Es un espacio donde confluyen organizaciones civiles que tienen identificación confesional religiosa, algunas católicas y otras evangélicas, y también participan las que no lo tienen. Pero esto no significa que estemos vinculados con el tema religioso, somos muy respetuosos de las posiciones que integra el ideario de cada una de las organizaciones que no tienen identificación religiosa.

En este sentido “se busca darle una dinámica que no ponga en juego la cuestión de la creencia religiosa de cada uno sino que sea algo que se aborde desde otro punto de vista. En ese aspecto somos más plurales”, indicó Mayoraz .

En cuanto a su postura sobre la despenalización del aborto, Red Pro Vida expresa su férrea oposición y afirman que “nosotros creemos que el planteo que hacen los abortistas, los que promueven el aborto, es hacer un diagnóstico que promueve una solución equivocada a un problema que existe”.

En este sentido, plantean que “el aborto es un problema social, existen embarazos que ponen en riesgo la vida de los niños por nacer, de mujeres en situaciones sociales de las más variadas que se encuentran frente a una situación de un embarazo inesperado”.

Pero a la vez consideran que “el aborto no puede ser la solución, es decir no se puede plantear de entrada, no podemos admitir el fracaso del estado de solucionar un problema de un embarazo inesperado”, manifestó.

Por lo tanto, están convencidos que lo mejor es “plantearle a la madre hay que darle una oportunidad de tener ese hijo, que su hijo pueda nacer y de esa manera salvar dos vidas, que consideramos que son vidas vulnerables”.

En este punto se produce el quiebre con las organizaciones que están en la vereda opuesta porque “la diferencia que tenemos con los abortistas es que frente al problema social, al drama que significa una situación de un aborto, en vez de acompañar a la mujer el aborto, hay que acompañar a la mujer a que pueda dar a luz a su hijo”, enfatizó Mayoraz.

Y justificó que “en la mayoría de los casos son problemas sociales, socioeconómicos, son mujeres que responden frente a una presión, que, en algunos casos tienen un novio, una pareja o que pueden perder el trabajo y esto hace que la mujer se sienta acorralada”.

Frente a esta situación, Pro Vida propone “la solución del Estado no puede ser la solución simplista del aborto”. Y agregó “tenemos que acompañarla con un montón de herramientas con ayuda social, con trabajo, con acompañamiento psicológico, fortalecimiento de la familia, del núcleo familiar, es decir el estado tiene muchas opciones, muchas herramientas para abordar el problema del embarazo y el aborto no puede ser la solución porque es la forma de eliminar la vida de un niño por nacer y eso es algo que va contra toda lógica y contra el derecho también”, remarcó.

En cuanto a la postura de la iglesia frente a la problemática, Mayoraz manifestó que “yo no conozco una postura dentro de la iglesia que esté a favor del aborto en absoluto. El Papa Francisco ha vuelto a poner sobre el tapete el tema en cuanto al modo de cómo tratar a la mujer que aborta, al perdón de lo que la iglesia considera un pecado, o sea que no hay una posibilidad de una postura a favor del aborto dentro de la iglesia. Hay abordajes y puede haber distintas posturas sobre cómo abordar la situación del aborto dentro de la iglesia. La tendencia y la posición más moderna de este tema en el caso de que la mujer haya abortado es hacer un acompañamiento en todo el proceso de la mujer que vive esto como un drama, lo vive con culpa”.

Y en este sentido manifestó que es importante hacer “un camino de acompañamiento en el caso espiritual, en su reconciliación con Dios a través del perdón y en el caso psicológico el estudio del síndrome post aborto, que genera depresión, alcoholismo y una serie de cuestiones que hoy en Argentina por falta de experiencia se lo presenta como un trámite sencillo hacer un aborto”.

Y en este marco, aseguran que “en realidad se están ocultando consecuencias nefastas. En consecuencia abordar a la mujer en estos casos hay que hacer un acompañamiento para que esa mujer se recupere y pueda recuperar su vida nuevamente”.

En relación a las muertes maternas por aborto clandestino, que según las organizaciones a favor del aborto, llegan a las 300 anuales, desde Pro Vida minimizaron el impacto y negaron que la cifra sea la real y Mayoraz expresó que “primero debemos desmitificar las cifras”, y aclaró que “toda muerte es un drama, sea una, diez o un millón. Las muertes maternas por aborto, según la última estadística publicada en el Ministerio de Salud de la Nación habla de cincuenta mujeres. La Organización Mundial de la Salud toma como muerte materna las que se producen dentro de un período de seis semanas antes del parto. Es decir que ahí entrarían las que se producen por abortos clandestinos y son sólo cincuenta muertes maternas según detecta el propio ministerio. Lo cual es una cifra que estadísticamente es irrelevante en este sentido o sea cuando hablamos de esa argumentación, los números no son muy elevados”, destacó.

Con este contexto, sigue sosteniendo que si las cifras aumentaran “lo que hay que buscar es una solución de concientización sobre la problemática del aborto para disminuir esa cifra. Comparada con otros países, acá son muy bajos con lo cual legalizar o no legalizar el aborto no cambia los índices”.

Porque “cuando los índices se manejan con una buena política de salud pública, la mejor política de salud pública es lo que garantiza que no haya muertes maternas y otro aspecto es la Educación Sexual Integral, es un tema que es necesario abordar porque muchos abortos se producen por falta de educación sexual. Por supuesto teniendo en cuenta las creencias de las personas, que tengan en cuenta los valores de cada uno y que la educación se haga de una manera integral abordando toda la dimensión de la persona que no es solamente física o biológica sino también espiritual y además de acuerdo a las edades de los chicos si estamos pensando en la educación sexual en las escuelas”.

Para finalizar, Mayoraz contó que “estamos promoviendo campañas de concientización sobre lo que es el derecho a la vida porque creemos que en este debate se invisibiliza a un personaje fundamental que es el niño por nacer. Y creemos que si centramos solamente el problema sobre la madre estamos eliminando de entrada una cuestión fundamental que es el niño indefenso. Por eso insistimos en el abordaje integral de la problemática en el embarazo inesperado que se presenta con dos situaciones de vulnerabilidad, una social que es la madre que se enfrenta a una situación no esperada y el otro es el niño por nacer que no tiene nada que ver con el problema y hay que proteger también junto con la madre. En consecuencia, el Estado tiene que estar ahí para atender esta situación. No nos resignamos a que esto es un fracaso de políticas de salud y que vayamos directamente al aborto como solución”.

Por Alejandra Ojeda Garnero

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