Por su interés, reproducimos la información sobre un nuevo avance en las leyes provida de los Estados Unidos publicada en Religión en Libertad:

El estado de Texas (EEUU) se está convirtiendo en la gran pesadilla de los grupos abortistas. El gobernador Greg Abbot, y su antecesor Rick Perry, han ido aprobando distintas leyes de carácter provida ante la imposibilidad de ilegalizar el aborto al ser esto una competencia nacional y no del estado que están arrinconando al aborto.

Para ello, mediante la vía administrativa han ido dificultando la labor de los centros abortistasobligando a muchos de ellos a cerrar. Y ahora Abbot ha aprobado una nueva ley que dará la dignidad merecida al niño abortado en estos centros.

Los bebés abortados ya no serán desechos médicos

A partir del 19 de diciembre los centros abortistas y los hospitales que realizan abortos ya no podrán seguir tratando a los bebés abortados como residuos clínicos, tal y como se hacía hasta la fecha.

En su lugar, los restos de los pequeños deberán ser enterrados o incinerados, según dispongan los padres y no podrán ser arrojados a un contenedor, que era lo que ocurría hasta ahora en Texas y en gran parte del mundo.

El gobernador Greg Abbot incide en que estas nuevas normas tienen como principal objetivo que los bebés abortados “no sean tratados como desechos médicos y depositados en vertederos”.

Los centros abortistas deberán afrontar los gastos del entierro

La nueva ley texana obligará a los centros abortistas y a los hospitales a sufragar íntegramente el entierro o la cremación de los bebés.

Los grupos abortistas han puesto el grito en el cielo por tener que asumir estos costes y los funcionarios de la Comisión de Salud y Servicios Humanos de Texas (HHSC) les han respondido, tal y como recoge Texas Tribune, que es deber de este departamento “proteger la salud pública en consonancia con el respeto por la vida y la dignidad de los no nacidos”.

Sin embargo, los abortistas no aceptan que los restos de los bebés abortados no sean considerados basura, sino restos humanos y Heather Busby, directora del Naral Pro-Choice en Texas afirma que “la agencia estatal ha ignorado una vez más las preocupaciones de la comunidad médica y de miles de texanos por jugar a la política con las decisiones privadas de la salud de las personas”.

De hecho, esta ley no ha sido pionera en Texas sino que ya está vigente también en el estado de Indiana, que obliga a enterrar o incinerar los cuerpos de los niños abortados pero que también prohíbe a los médicos realizar abortos por razón del sexo o por una discapacidad como el Síndrome de Down.

Una corriente que pretende dignificar al no nacido

En los últimos tiempos se está desarrollando una corriente que pretende dignificar al no nacido que es eliminado como si fuera meramente un objeto.

Así por ejemplo se está empezando a reconocer la personalidad jurídica de estos niños y Austria ha aprobado una ley para que los padres puedan inscribir en el registro con nombre y apellidos y puedan enterrar a su hijo no nacido. Además, Paraguay también podría aprobar en breve una normativa similar que sigue la línea marcada por las autoridades austriacas.

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