Madrid, Vascongadas y Navarra. Ya hemos recorrido en el anterior análisis a Cataluña, Murcia y Andalucía. Los rasgos más preocupantes de las nuevas legislaciones regionales son el interés por controlar el ámbito educativo en todas sus formas y el énfasis en transexualizar a los niños. En una sociedad como la actual en la que nos guste o no hay una diversidad grande de creencias, es difícil proponer un valor como el único natural y bueno. La asunción de ideales de vida antinaturales por parte de personas adultas es de por sí muy discutible. Pero es intolerable que las nuevas ideologías no respeten a los niños y pretendan transformarlos y herirlos de acuerdo a esos presupuestos ideológicos. La ideología de género quiere que la escuela desvincule a los padres de la educación de sus hijos para poder establecer nuevas identidades sexuales en niños que todavía no han alcanzado la madurez para tomar decisiones definitivas en su vida.

Madrid, Vascongadas y Navarra son tres capítulos que nos hablan de legislaciones que progresivamente cercenan libertades educativas y buenas prácticas sanitarias. Nos ponen sobreaviso para reconocer las ideas de un educador sexual, de un médico, de un profesor, de un psicopedagogo… puesto al servicio de estas nuevas formas de control social.

Todas estas legislaciones contradicen la advertencia del Colegio Americano de Pediatras: “condicionar a los niños a pensar que es normal estar toda la vida sustituyendo química y quirúrgicamente su propio sexo por el opuesto constituye abuso infantil”.

Madrid: la cuna de la Ideología de Género

En Madrid, colegios públicos y privados están obligados a educar en la ideología de género gracias a la partitocracia nacional. Se obliga a que “la identidad de género y los distintos modelos de familia sean respetados en ámbitos educativos”, tal y como plantea la nueva ley. En realidad la cosa va más allá del respeto y la tolerancia. Lo que se hace es promoción cuando se legisla diciendo por ejemplo que se “garantizará que a todos los alumnos madrileños se les explique la realidad de las diferentes orientaciones sexuales e identidades de género”.

Cristina Cifuentes es la presidenta autonómica de Madrid y miembro destacado del Partido Popular. El parlamento que controla su partido con el apoyo de Ciudadanos, ha transformado a la capital de España en la capital del lobby LGTB. Han intervenido en el sistema educativo concertado y van a imponer una educación que va en contra de la libertad de los padres y que deja sin espacio a la doctrina católica para educar según sus propias convicciones. Además de obligar a educar en la ideología de género a los alumnos, los docentes también deberán recibir formación por parte de las organizaciones LGTB. Además, los menores tendrán el derecho a elegir si quieren llevar uniforme masculino o uniforme femenino. Podrán ser llamados tal y como ellos deseen. El Señor de las moscas de Golding es un libro muy inspirador para lo que puede ocurrir en los colegios madrileños.

Lo más escandaloso de estas leyes es que se acaba con la presunción de inocencia aplicando “la inversión de la carga de la prueba”. En España se solía “ser inocente hasta que se demuestre lo contrario”. En Madrid han empezado a cambiar las cosas: ahora, si te acusan de homofobia, se es culpable hasta que se demuestre lo contrario. Por último, la ley del PP madrileño prohíbe a los ciudadanos que se pueda elegir libremente si se quiere tratar médicamente su condición sexual en caso de homosexualidad o bisexualidad. No se critica ya que la homosexualidad sea presentada como natural (una batalla casi perdida). No obstante, por proteger de una presunta discriminación a los homosexuales y bisexuales, se está impidiendo a un sector de la población, que ha sufrido maltrato familiar y desarrollo involuntario de conductas homosexuales, que pueda acudir a un especialista.

Pero esta Ley de protección integral contra la discriminación por diversidad sexual y de género de la Comunidad de Madrid no es la única en este plan de neoingeniería social. Existe otro texto, también apoyado por el Partido Popular en el que promueve la transexualidad, no atendiendo al peligro sanitario que puede producir para sus víctimas. Se prevén -además de multas para los disidentes-  programas para la transexualización de menores por medio de inhibidores hormonales que pueden provocar “descalcificación de huesos”, “disforia de género”, “problemas cardiovasculares”, “ictus cerebral”… Sin incluir consecuencias indirectas como la esquizofrenia u otras gravees enfermedades mentales. Son datos aportados por Elisabet Bujons, activista provida y estudiante de Medicina en la Universidad de Navarra. (Ley de Identidad y Expresión de Género e Igualdad Social y No Discriminación de la Comunidad de Madrid) En ningún momento se ha consultado a ningún experto médico pero sí se escuchó al lobby LGTBI.

Vascongadas: Gratuidad de la transexualización

Lo sorprendente de la gratuidad de la transexualización es que se prima el derecho a transformar la sexualidad, que en ningún caso puede ser algo malo de por sí (ser mujer, ser hombre, no es malo, no es una enfermedad). En cambio, el tratamiento dental, la ortodoncia por ejemplo u otros tratamientos, no están cubiertos por la Seguridad Social ni por las ayudas autonómicas al nivel de la transexualización. La ortodoncia puede llegar a ser muy necesaria, no solo para la salud de los dientes sino también por la de todo el aparato digestivo, fundamental para el bienestar de cualquier persona, “sin discriminación de raza, sexo o condición económica”.

Vascongadas, de hecho, ignorando el bienestar de “todos” los ciudadanos, en 2012 se convirtió en la segunda comunidad autónoma que establece la gratuidad de los procesos de transexualización y también en una de las primeras comunidades que establece la inclusión en la programación de los centros educativos de “la comprensión de la identidad de género”. (Ley de no discriminación por motivos de identidad de género y de reconocimiento de los derechos de las personas transexuales)

Navarra: más libertad en la transexualización y coacción a los colegios

Por último hay que mencionar una ley tristemente pionera en España: la Ley Foral de no discriminación por motivos de identidad de género y de reconocimiento de los derechos de las personas transexuales. Navarra fue la primera región que aprobó este tipo de políticas y todo bajo la supervisión y apoyo de la izquierda marxista que hoy gobierna en las instituciones forales. Se hizo en 2009 con la participación directa del propio lobby LGTBI y sin tener en cuenta asesoramientos jurídicos y médicos diferentes a los de estos grupos conniventes con la izquierda abertzale. En materia sanitaria es el menor y no el médico el que decide qué tipo de tratamiento quiere en su proceso de transexualización y en materia educativa también obliga a que en los colegios se tenga que hablar de este colectivo.

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