Había decidido que lo mejor era abortar, pero no estaba convencida. Tenía muchas dudas cuando entró en el centro abortista por lo que decidió hacer una promesa silenciosa a Dios: si estaba embarazada de gemelos no seguiría adelante con el aborto.

Un activista provida de la asociación estadounidense “Sidewalk Advocates for Life”, Lauren Muzyka, cuenta la historia de esta mujer anónima.

La mujer entró en el establecimiento abortista y pagó por adelantado. Cuando la metieron en la sala para hacerse la ecografía, el trabajador le confirmó que estaba embarazada de dos bebés. Ella saltó de la camilla y recordó su promesa.

Cuando contó sus intenciones de no abortar, el trabajador le dijo: “Si no puedes hacerte cargo de un bebé, ¿cómo vas a hacerte cargo de dos?”. Intentó presionarla, pero ella contestó que ya vería más adelante cómo se organizaba.

La mujer seguía negándose a someterse a la operación así que el médico le dijo que uno de los bebés apenas tenía latido y que eso provocaría un aborto involuntario de uno o los dos.

Volvió a recomendarle que lo mejor que podía hacer por ellos era terminar aquello para lo que había entrado allí, según recoge LifeActionNews.

Sin embargo, la chica salió de la habitación y se dirigió a la recepción para que le devolvieran el dinero del aborto al que no pensaba someterse. “Espera en esa sala antes de que te devolvamos el dinero” -le dijeron-. “Las puertas de la clínica están cerradas, así que siéntate y piensa bien lo que quieres”.

Muzyka afirma que prácticamente tuvieron retenida a la madre allí contra su voluntad, por si decidía cambiar de idea. Cada vez que alguien aparecía y ella insistía en marcharse, volvían a desaparecer.

Pasado un tiempo, le dijeron: “Te vamos a devolver sólo la mitad del dinero. La otra parte será como un pago inicial en caso de que consideres volver y llevar a cabo el aborto. Piénsalo durante un par de semanas”.

Cuando la mujer consiguió salir de la clínica, todavía pensando en si sería capaz de volver, se detuvo para hablar con una voluntaria provida que se encontraba a las puertas del abortorio bajo la lluvia.

La mujer embarazada salía llorando y, cuando le preguntaron, afirmó: “Creo que he cambiado de opinión”. La joven provida le abrazó y le aseguró que había tomado la decisión correcta. “Estaremos aquí para ti y para todo lo que necesites”, le respondieron.

De la mano, fueron hasta el centro local de recursos para embarazadas y allí le repitieron la ecografía. La mujer estaba convencida de que seguiría adelante con el embarazo, aunque uno de los bebés estuviera enfermo del corazón.

Sin embargo, la nueva ecografía que le realizaron confirmaba que el latido del corazón de los dos bebés estaba perfecto. No sabían si el médico de la clínica abortista había mentido, pero lo cierto es que la mujer salió cargada de pañales para sus dos hijos y toda la información que necesitaba para recibir más ayuda.

Muzyka cuenta que la acción de la rescatadora que se encontraba en la acera fue fundamental para salvar a los dos bebés de esta mujer y señala que no siempre el papel de los manifestantes en contra del aborto ayuda en su tarea.

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