La causa de la familia en México se ha apuntado un tanto. La Comisión de Puntos Constitucionales discutió y votó un decreto del presidente Peña Nieto que proponía reformular la institución familiar en la Carta Magna y abrir las puertas para equiparar como “matrimonio” a las uniones entre personas del mismo sexo.

fguzmanpnietoFernando Guzmán Pérez, político mexicano y el presidente de México, Enrique Peña Nieto

El resultado fue contundente: 19 votos contra, 8a favor y una abstención. La iniciativa presidencial fue derrumbada y sepultada en un mismo acto. Un hecho sin precedentes en el país.

Además de los diputados, esta historia tiene otro protagonista. O mejor, “otros” protagonistas. La derrota de Peña Nieto fue impuesta por las familias mexicanas organizadas en una amplia red ciudadana. El mandatario intentó imponer por decreto una ideología y “se le interpuso el pueblo”.

Entrevistamos al abogado Fernando Guzmán Pérez Peláez, uno de los seis miembros del comité directivo del Frente Nacional por la Familia (FNF). Los otros miembros son Consuelo Mendoza, Mario Romo, Leonardo Arzamendi, Juan Dabbdub y Rodrigo Iván Cortés en un colegiado que además contempla a los responsables por articular en cada uno de los estados de la República.

La derrota de Peña Nieto gracias a una movilización ciudadana es un hecho inédito en la historia mexicana.

Sí, es un acontecimiento que podríamos denominar como “histórico”. El Ejecutivo y los medios de comunicación anunciaban la iniciativa del matrimonio homosexual de forma anticipada como prácticamente aprobada. El debido debate y trámite parlamentario parecía ser considerado por nuestro mandatario como una mera formalidad. Pero a esta tentativa se le interpuso el pueblo. Es, sin duda alguna, un gran triunfo para la familia en México.

¿Qué peso tuvieron las marchas que ustedes convocaron y que reunieron a casi 2 millones de personas,

Sin la amplia participación ciudadana hubiera sido imposible frenar la iniciativa del Ejecutivo. Las marchas del 10 de septiembre en 131 ciudades del país y la del 24 de septiembre en la ciudad de México tuvieron un fuerte impacto entre los políticos, especialmente entre los diputados. Familias enteras salieron a las calles. No hay precedente histórico de una movilización de esa magnitud en nuestro país.

¿Y qué peso tuvieron las 600 mil firmas presentadas al Legislativo para solicitar el rechazo del decreto presidencial?

Adicionalmente, las 600 mil firmas entregadas el pasado 18 de octubre en la Cámara de diputados subrayaron el deseo de la sociedad a que la familia sea respetada y protegida por el Estado, así como su rechazo a que el matrimonio natural sea “rediseñado”.

¿Pero también tuvieron que hacer presión en el parlamento, cabildeo?

Desde luego. Fueron abordados los diputados de todos los partidos para pedirles que se rechazaran la iniciativa de Peña Nieto. Trabajamos presentando argumentos que consideramos sólidos.

¿Qué argumentos eran ésos?, ¿Cómo les convencieron?

México tiene muchos problemas e instituciones débiles. Nos aqueja la violencia, la falta de seguridad, la corrupción sistemática y la falta de crecimiento económico. Sería un suicidio herir a la institución más importante de nuestro ordenamiento social, que es la familia. Es precisamente a partir del fortalecimento de la familia que podemos encontrar soluciones para los problemas de nuestro país.

¿Que otros factores fueron relevantes para derrumbar la iniciativa presidencial?

Nuestra propuesta. No es una propuesta reactiva sino asertiva. En el Frente hemos planteado que nuestra lucha es en favor de la familia. No se trata de ir en contra de alguien, mucho menos de las libertades de cada persona para poder vivir o reunirse con quien desee. En la alcoba de cada quien no debe intervenir el Estado. Defenderemos siempre los verdaderos y legítimos derechos de todos nuestros conciudadanos. Sin embargo, el matrimonio y la familia también deben gozar del respeto y la protección del Estado. No se pueden inventar derechos que no existen ni redefinir una institución milenaria esencial para la vida en sociedad.

La iniciativa de Peña Nieto está integrada por dos decretos. El primero ya fue rechazado en la Comisión de Puntos Constitucionales, pero ¿aún puede ser resucitado de alguna forma por el presidente?

La iniciativa del presidente para la reforma a la Constitución está muerta y enterrada. Fue desechada en comisiones y, legalmente, no puede discutida de nuevo.

El segundo decreto, de reforma del Código Civil Federal, es mucho más amplio. ¿Qué pasará ahora con él?

La iniciativa de reforma al Código Civil Federal no se ha discutido en el Legislativo. Como usted apunta, sí, es mucho más amplia y en ella se permite entregar a niños en adopción a parejas del mismo sexo, por ejemplo. Tendrá que discutirse en su momento por las comisiones parlamentarias  correspondientes.

Mi percepción es que los dos decretos iban mucho más allá del matrimonio homosexual. Pienso que se trataba de una reformulación integral de la institución familiar y de la imposición de la agenda de género. ¿Es correcto?

Su apreciación es correcta. El gobierno federal ha propuesto también medidas de carácter administrativo y políticas públicas que no pasan por autorización del Congreso y que están preñadas de la ideología de género. Es el caso, por ejemplo, de permitir el cambio de sexo en los registros civiles del país a cualquier persona que lo requiera, sin que sea necesario que sea mayor de edad.

También se han incorporado al sistema educativo nacional una serie de contenidos con los que se está adoctrinando a niños y adolescentes en materia de diversidad sexual, pisoteando sus derechos y los de sus padres.

¿Por qué?

Se está imponiendo a nuestros hijos una ideología en la que les enseñan que no han nacido hombres o mujeres y que pueden optar por el “género” con el que se identifiquen entre las nueve categorías anunciadas por el presidente al presentar la iniciativa. Peña Nieto está empeñado en que México se incorpore al grupo de 19 países de la ONU que impulsan oficialmente la ideología de género.

Otro aspecto importante es la instrucción presidencial para que toda la legislación federal, estatal y municipal sea revisada y ajustada con el “respeto” a la diversidad sexual y de “género”.

¿También se impone una especie de policía de pensamiento?

Un último punto es la instrucción del mandatario al Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) a fin de sancionar a quienes se expresen contra la perspectiva ideológica de género y se opongan a su imposición. Esto es muy grave. Es autoritario, viola la libertad de consciencia y equivale a una policía del pensamiento único. Algo semejante a lo que impulsaba Hillary Clinton y que provocó el rechazo a su campaña por parte de muchos grupos de evangélicos y católicos.

Nosotros pensamos que todo esto va contra a las familias mexicanas. Como puede usted ver, no nos unimos sólo por estar “contra” el “matrimonio” de personas del mismo sexo y tenemos mucho trabajo por delante.

Pero oponerse a esas medidas ¿no representa de alguna forma una agresión o una violación a la dignidad y a los derechos de las personas que tienen tendencia homosexual?

Hay que hacer algunas precisiones. La dignidad y los derechos de todos nuestros conciudadanos, entre los que también están incluídos las personas homosexuales, no están en discusión. Todos los seres humanos poseen una altísima dignidad, inherente a su naturaleza, que debe ser reconocida, respetada y protegida por el Estado y por todos. De esa dignidad derivan derechos fundamentales que también deben ser garantizados. Nosotros nos oponemos a cualquier maltrato, discriminación o violación de los legítimos derechos de las personas que experimentan atracción hacia personas de su mismo sexo. Merecen y tienen todo nuestro respeto. Esto puede constatarse por la forma en que hemos abordado estos temas tan complejos.

Sin embargo, algo muy diferente es intentar imponer una agenda ideológica en el ordenamiento jurídico, en el sistema educativo y en la forma de vida de millones de mexicanos como si eso fuera la consecuencia lógica de reconocer y respetar la dignidad humana.

Marcha en defensa de la familia en México / FB Frente Nacional por la Familia
Marcha en defensa de la familia en México / FB Frente Nacional por la Familia

¿No lo es?

No lo es. El respeto no se construye imponiendo de forma autoritaria una ideología. Defender la familia, fundada en la unión conyugal de un hombre y una mujer, utilizando de todos los recursos legales y democráticos que están a nuestra disposición como ciudadanos no es, en forma alguna, una agresión a los derechos de nadie. ¿Acaso tendríamos que contemplar callados e inertes la acción de quien agrede nuestras famílias?

¿Por qué consideran que no existe un derecho de otorgar el estatuto de matrimonio a las uniones entre personas del mismo sexo?

Porque el matrimonio entre un hombre y una mujer ha sido siempre el camino para formar una familia, transmitir la vida, educar, acompañar y cuidar a los hijos para que se conviertan después en ciudadanos responsables y libres. Es una institución natural, un elemento constitutivo de toda civilización. Por eso debe ser protegido por el derecho.

¿Y las uniones entre personas del mismo sexo?

Otras uniones, entre personas del mismo sexo, son del ámbito privado, obedecen a un interés particular de afecto o relación que debe ser respetada pero no puede dárseles el estatuto de matrimonio, sin que dicha institución resulte debilitada. La relación entre personas que experimentan atracción hacia el mismo sexo no permite la transmisión de la vida, entonces en sentido estricto tampoco puede hablarse de “hijos de parejas homosexuales”. Además está el derecho inalienable que todo niño tiene de ser acogido, amado y educado por un padre y una madre. La vivencia natural y complementaria de la feminidad en la madre y la masculinidad en el padre, en el ámbito de un hogar sano, son esenciales para el desarrollo integral de los niños.

El movimiento LGTB considera que el Frente Nacional ha establecido una lucha contra ellos. ¿Es así?

No. Las personas que experimentan atracción hacia el mismo sexo merecen y tienen todo nuestro respeto. Incluso algunos han manifestado su respaldo al Frente por la Familia, pues no ven bien la pretensión de modificar el matrimonio y mucho menos la adopción. Nosotros no estamos en guerra contra ellos ni contra nadie. Estamos construyendo un camino participativo que permita colocar a la familia en el centro de las políticas públicas en nuestro país.

Un diputado, Agustín Basave, dijo que la votación que derrumbó la iniciativa de Peña Nieto no respetó el Estado laico. ¿La motivación del Frente Nacional es religiosa?

En nuestro orden jurídico el Estado debe ser laico en el sentido de no imponer ninguna creencia religiosa, ni tampoco antirreligiosa. El Frente Nacional por la Familia no es una iniciativa religiosa sino ciudadana. Siempre hemos presentado argumentos con base en las evidencias que nos brindan la antropología, la biología y otras ciencias. Nos oponemos a la imposición de una ideología que viola los derechos reconocidos en nuestra Carta Magna y en el ordenamiento jurídico nacional.

México posee un sistema donde el mandatario y su partidoen el caso del PRIes una figura fuerte y la sociedad es habitualmente pasiva ¿Son conscientes de lo que han logrado?

Sin duda es un logro extraordinario. No solamente por la fuerza del presidencialismo sino porque en lo particular, en esta iniciativa, el mandatario había señalado que partía de su convicción personal y que con ello modernizaría al país venciendo “tabúes” y prejuicios. La sociedad se organizó y le respondió. No fueron miles, sino casi dos millones de personas las que salieron a las calles y le dijeron: “¡No!”.

Y los legisladores lo supieron leer…

Creo que los legisladores supieron “leer” los acontecimientos y se colocaron, en su mayoría, del lado de una sociedad que desea preservar y proteger a la familia. La votación que derrumbó la iniciativa de modificar la Constitución es, sin duda, histórica; pero me parece que es más importante aún que nos hayamos organizado y articulado en torno de una agenda que es común a la inmensa mayoría de los mexicanos.

¿Qué va a hacer ahora el Frente Nacional por la Familia?

El Frente Nacional por la Familia se ha constituido en un movimiento cívico nacional permanente para fortalecer a la familia en México. Pretendemos interactuar desde la sociedad con los gobiernos y los poderes públicos, con respeto, con propuesta y con argumentos sólidos. Estamos convencidos de que sólo fortaleciendo a la familia y colocándola en el centro de las políticas públicas podrán encontrarse caminos adecuados para resolver nuestros problemas.

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