Rihanna Truman es una joven de 16 años que en los próximos días dará a luz a su primer hijo. Sin embargo, esta adolescente de Nueva Zelanda se enfrenta a la incertidumbre de si el cáncer terminal que sufre le permitirá conocerlo.

Lo que la hace única es que prefiere morir antes que abortar a su hijo. Aunque nadie sabe si logrará sobrevivir al parto y cuáles serán las consecuencias si lo hace.

“Los médicos me dijeron que si yo decidía tener el bebé no sabían que podía ocurrirme al dar a luz, así que mi familia tenía mucho miedo y me plantearon abortar. Yo al principio también tenía miedo, pero ya no. Es un riesgo que estoy dispuesto a tomar”, asegura Rihanna.

La joven cuenta que “todo el mundo me decía que abortara pero para mí, simplemente no es una opción, es algo sobre lo que yo estaba dispuesta a discutir”.

El embarazo ha sido todo lo normal que podría esperarse debido al estado de salud de la madre, y por ello, la joven está tan feliz que señala “está creciendo como un bebé normal y sano, excepto que es un poco pequeño, por eso los médicos no están preocupados en absoluto”.

A menos de una semana para la cesárea programada, Rihanna explica “si muero, lo haré feliz. Espero que mi hijo esté agradecido de que elegí tenerle a él. Quiero que él esté orgulloso de tenerme como madre”.

La lucha que está manteniendo Rihanna por su bebé es muy real, está anteponiendo la vida de su hijo a la suya propia.

Rihanna mantiene la esperanza

Con tan sólo 12 años, a Rihanna se le diagnosticó Adamantinoma, un tipo de cáncer que afecta a los huesos, pero que es tan raro que representa menos del uno por ciento de todos los cánceres óseos.

La enfermedad inició con un tumor en el hueso de una pierna y aunque los médicos pudieron eliminarlo, continuó extendiéndose por todos el cuerpo. A principios de año, cuando supo que estaba embarazada, el cáncer ya había llegado hasta sus pulmones.

Su familia, su pareja y sus amigos le dijeron que lo mejor que podía hacer por ella y por el bebé era abortar. Su miedo es que el bebé pudiera acabar con la vida de Rihanna o acelerar el proceso, ya que por el momento no existe ningún tratamiento ni cura para la joven.

“La quimioterapia y la radioterapia no funcionan para este tipo de cáncer por lo que los médicos están tratando de encontrar un nuevo medicamento. Espero poder superarlo”, cuenta Rihanna.

A pesar de que nunca pensó en quedarse embarazada, ahora no concibe su vida de otra manera. Aunque le cueste la vida. Rihanna sostiene que antes se despertaba y pensaba “no quiero vivir así, no quiero vivir así. Pero desde que me quedé embarazada supe que este bebé es la razón por la que vine a este mundo”.

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