Los temas de bioderecho son protagonistas un día y otro también de las noticias internacionales. Pero desgraciadamente poco lo advertimos. Sólo los que tenemos formada una conciencia bioética y biojurídica. Y si no miren esta noticia. La agencia Zenit informa en noviembre de 2016 que “El ayuntamiento de Rotterdam, (Holanda), ha propuesto implementar una ley por la cual, las madres que sean diagnosticadas clínicamente “incompetentes” para criar hijos, deberán  emplear un método para evitar la concepción, como el uso de un DIU o someterse a un tratamiento de píldoras anticonceptivas. El responsable de bienestar de la juventud, Hugo de Jonge, ha hecho un llamamiento para que los jueces tengan la potestad de expedir órdenes judiciales para obligar a las madres que por problemas de adicción o psicológicos hayan demostrado incapacidad para la crianza, a utilizar un método de anticoncepción. De Jonge ha defendido que esta medida tiene por objetivo “proteger a los niños que nacerían en familias en las que a todos se les revuelve el estómago al pensar que van a tener un hijo”. “No nacer es otra forma de protección infantil”, ha concluido.

El programa del Ayuntamiento, continúa la Agencia, ha sido asignado a 400 mujeres y para llevarlo a cabo, precisarán de entre 10 y 20 órdenes judiciales de contracepción al día. Por el momento, el Consejo Holandés ha puesto en marcha un programa de anticoncepción voluntaria destinado a 160 mujeres en situación de riesgo para afrontar la maternidad. La mayoría de los partidos políticos han rechazado esta medida, entre ellos los democristianos y el actual partido gobernante de los Países Bajos, VVD. “El gobierno no puede decidir quién puede o no puede tener un hijo. La puerta a este tipo de medidas debería estar cerrada”, ha declarado la formación de centroderecha.

Esta increible medida atenta gravemente contra la libertad de las personas, e incluso presenta dificultades técnicas objetivas en cuanto a la necesidad de determinar qué mujeres o no son incompetentes para tener hijos y qué procedimiento se arbitran para ello.

El tema recurrente: el Estado pretende decidir quien es apto y quien no para tal o cual actividad. Ahora nada menos, para tener o no tener un hijo, lo cual es una violación de los derechos humanos de las personas, una intromisión en su vida privada y han habido casos de errores paradigmáticos como el famoso de cuando a la madre de Krol Wojtyla, luego Juan Pablo II, el médico le había advertido serios problemas que tendría el nino para sobrevivir o el también conocido del barítono italiano Andra Boccelli.

El Estado tiene una función subsidiaria, no principal en estos temas, lo que parece olvidar con frecuencia, como si la población necesitara permanentemente de la decisión de un burócrata de turno para hacer o no tal o cual cosa.

Porque con esta peregrina tesis de los holandeses, mañana alguien podría prohibir a una mujer tener un hijo ya no porque es enferma o supuestamente “no apta” sino simplemente porque es negra, de alguna etnia determinada, india, o simlemente pobre. El fantasma de la eugenesia nazi aún está presente en Europa y en el mundo.

Entonces, nos preguntamos, hasta donde se quiere llegar? La negativa del derecho humano y natural que esto supone hay que denunciarla en alta voz. No se debería dejar pasar por alto y en tanto los derechos humanos y el Derecho Internacional de los mismos, trascienden los asuntos internos de un Estado, esta situación debería ser considerada por el Consejo de Europa y hasta por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo. Al fin de cuenta, para ello ha sido creado.

Por Carlos Alvarez Cozzi

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