LeRoy Carhart es un conocido abortista en Maryland (EE.UU), famoso por realizar abortos durante los nueve meses de embarazo. Tras las declaraciones de Donald Trump en las que afirmaba que su oponente en la campaña electoral, Hillary Clinton, se muestra a favor de los abortos tardíos, Operation Rescue ha destapado la última denuncia contra el abortista.

Wendy Devine, de 34 años, ha demandado al doctor por negligencia médica. En su informe se detalla que la joven “soportó tales lesiones, tan extremas que aún las sigue padeciendo. Sufre una incapacidad permanente y es probable que no pueda tener más hijos”.

Y es que Carhart instaló su clínica en Germantown cuando en su estado natal, Nebraska, se aprobó en 2010 la ley que prohíbe los abortos después de las 20 semanas. El abortista se vio obligado a trasladar su lucrativo negocio a otro lugar, ya que su especialidad son los abortos durante el tercer trimestre de embarazo.

El por qué eligió este lugar es muy obvio: en Maryland no existe ningún límite gestacional sobre el aborto, y además, apenas hay leyes que protejan a las mujeres de los abortos mal realizados.

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Desmembración de un bebé durante un aborto / Youtube

El lugar perfecto para una persona que supera las estadísticas y es propensa a realizar abortos que acaban de la peor manera posible.

La joven estuvo varias semanas hospitalizada

La confianza que depositó Devine en Carhart resultó casi fatal, a pesar de haber escuchado que el médico y el personal de su clínica eran los más competentes para realizar abortos en avanzado estado de gestación.

Devine fue sometida a un aborto quirúrgico por dilatación y evacuación, el más utilizado en casos como el suyo y en aquellos en los que el abortista tiene prisa por acabar. Sin embargo, la joven sabía que algo no había ido bien y acudió a la clínica un día después de la operación.

El centro llamó a emergencias y en el vídeo facilitado por Operation Rescue en el que se aprecia el momento, Carhart y su mujer salen del establecimiento inmediatamente después de los servicios sanitarios. Sin embargo, su vehículo sale en dirección opuesta.

En el informe médico se detalló que Devine tenía “unos niveles de sangre que daban pánico”, además de sufrir numerosos desgarros internos y un ovario seriamente dañado. Esto desembocó en una infección por la estuvo hospitalizada varias semanas.

El médico que atendió a la paciente en el hospital ha respaldado la denuncia de Devine al determinar que las lesiones tan graves que ahora sufre son debieron a la violación de las normas de seguridad de Carhart y del centro abortista.

Un turbulento pasado

Pero esta no es la única denuncia que pesa sobre él, ya que The House Select Panel on Infant Lives, le vigila desde que las emergencias médicas se convirtieron en una constante en sus clínicas.

The House Select Panel on Infant Lives es una organización que reúne información para demostrar las malas prácticas médicas de los centros abortistas, obtener los datos de que sucede con los bebés que pueden haber nacido vivos durante los abortos tardíos, además de aquellas que comercian y obtienen beneficios de la venta de partes de los cuerpos de los bebés abortados.

El presidente de Operation Rescue, Troy Newman, confirmó que “están investigando a Carhart por sus prácticas de aborto peligrosas, y por sus sospechosas relaciones financieras que puedan demostrar que se ha estado traficando ilegalmente con algunas partes del cuerpo del bebés abortados, al igual que Planned Parenthood”.

Newman añade que “desde que Carhart comenzó a realizar abortos en Germantown, la Junta de Médicos de Maryland ha hecho la vista gorda a numerosas quejas relacionadas con la muerte del paciente, las normas de cuidado de pacientes más pobres, además de otras violaciones”.

Y es que desde 2012, “Operation Rescue ha documentado 14 emergencias médicas que han requerido que la ambulancia transporte a las pacientes a hospitales” debido a que han sufrido complicaciones de gravedad durante los abortos.

Más grave resultó el caso de Jennifer Morbelli, de 29 años. La mujer falleció tras realizarse un aborto a las 33 semanas de embarazo. Las consecuencias que sufrió fueron a causa de que el líquido amniótico entró en su torrente sanguíneo y afectó a la sangre, de manera que no podía coagularse adecuadamente.

La misma suerte corrió Christin Gilbert, de 19 años. Los médicos confirmaron que “su cuerpo estaba tan devastado” por la sepsis y numerosas infecciones que ni siquiera los familiares pudieron donar sus órganos.

Y es que LeRoy Carhart es un ferviente defensor del aborto tardío, especialmente aquellos que implican la desmembración de los fetos. Él mismo describe el proceso, testificando bajo juramento la defensa del procedimiento y afirmando que la mayoría de los bebés están vivos durante el proceso.

“¿El feto está muerto durante ese proceso?” le preguntaron. Él afirmó: “No se sabe muy bien. Yo sé que el feto está vivo durante el proceso la mayor parte del tiempo, porque puedo ver el latido del corazón fetal en la ecografía”.

 

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