“Del control de natalidad a la prevención del cáncer, Planned Parenthood ha cuidado de millones de mujeres. Merece que lo celebremos y lo protejamos”. Estas palabras de Hillary Clinton en su cuenta de Twitter resumen cien años de la multinacional norteamericana.

Adolf Hitler, Cecile Richards y Margaret Sanger, fundadora de Planned Parenthood

Lo que pocos saben es que ese control de la natalidad –que se traduce en el exterminio de 6’8 millones de vidas humanas en el vientre materno- tiene mucho que ver con el desprecio por el débil, el deficiente o el estúpido.

Así lo decía textualmente la fundadora de Planned Parenthood una eugenésica convencida, llamada Margaret Sanger (1879-1966) que impuso sus tesis antinatalistas, impregnadas de racismo. No se puede entender la labor Planned Parenthood sin la trayectoria y las ideas de Sanger.

Hija de una católica y de un librepensador, se casó con el anarquista William Sanger y pronto apostó por la liberación sexual y por disociar placer de procreación. Era preciso eliminar no sólo los tabúes sociales y sexuales sino también las consecuencias de la relaciones entre hombre y mujer, aunque esas “consecuencias” fueran vidas humanas.

Contemporánea de Freud, sostenía que el paraíso estaba en la Tierra: el amor libre y las relaciones promiscuas. Predicó con el ejemplo: tuvo numerosos amantes.

Pero no sólo eso: quería una raza pura. Influida por los apóstoles anglosajones de la eugenesia, como Darwin y Galton, fundó en 1917 The Birth Control Review, con un lema elocuente: “Control de la natalidad: crear una raza de purasangres”. En 1929 fue suavizado y sustituido por el más digerible: “Bebés por elección, no por azar”.

La revista fundada por Margaret Sanger con el lema "Control de la natalidad: crear una raza de purasangres"

La revista fundada por Margaret Sanger con el lema “Control de la natalidad: crear una raza de purasangres”.

Pero se le había visto el plumero. Y nunca se molestó en disimularlo.

Dejó escrito que el control de la natalidad eliminaría “el peso muerto de la basura humana”.

Argumentaba que durante siglos, con la selección natural y su inmersicorde ley de hierro, sólo los fuertes y los capaces sobrevivían, en tanto que el débil o el deficiente perecía. Pero con los avances de la medicina por un lado, y la compasión cristiana por otro, el mundo se había llenado de débiles o tarados, acogidos por la beneficencia y eso nos abocaba a un futuro de degenerados.

“Nos encontramos en una situación en la que nuestras instituciones de beneficencia, nuestros actos de compensación, nuestras pensiones, nuestros hospitales, incluso nuestras infraestructuras básicas, tienden a mantener con vida a los enfermos y a los débiles, a los cuales se les permite que se propaguen y, así, produzcan una raza de degenerados” llegó a escribir.

En consecuencia había que poner coto a “la procreación irresponsable, resultado de nuestro estúpido y cruel sentimentalismo”.

El régimen nazi promovió la esterilización.
El régimen nazi promovió la esterilización.

Todo esto lo escribía Margaret Sanger años antes de que la Alemania nazi decretara las tristemente célebres Leyes de Nuremberg (1935), que pretendían preservar la pureza de la raza aria y evitar la degeneración mediante la esterilización de los deficientes.

“No cabe más que un programa práctico y factible para enfrentarse al gran problema de los incapaces: evitar el nacimiento de los que podrían trasmitir la imbecilidad a sus descendientes”. Si no se actúa así, advertía Sanger  la civilización “se enfrentará al problema siempre creciente de la imbecilidad, ese fértil origen de la degeneración, el crimen y el pauperismo”.

Y añadía textualmente: “Nos decantamos por la política de la esterilización inmediata, para asegurarnos de que la paternidad es algo absolutamente prohibido para los incapaces”.

Esas son los presupuestos ideológicos de Planned Parenthood, la poderosa multinacional que extiende el abortismo y el antinatalismo por el mundo y que ha llegado a traficar con restos de fetos.

En ese desprecio por la vida humana, por el más débil, cabe adivinar el componente racista y eugenésico de las teorías de Margaret Sanger. De hecho creó Planned Parenthood para desarrollarlas y aplicarlas.

Fundó la National Birth Control League (Liga Nacional para el Control de la Natalidad), que posteriormente fue cambiando de nombre, hasta que en 1942 adoptó el actual Planned Parenthood Federation of America (Federación de Planificación Familiar de América, PPFA, en su acrónimo en inglés).

Planned Parenthood es actualmente el mayor proveedor de abortos del mundo. Pero no le hace ascos a la eugenesia. Antes de la II Guerra Mundial, cuando la eugenesia aún no había quedado desprestigiada por la «mancha» de los experimentos nazis, muchos de los miembros Planned Parenthood lo eran también de la American Eugenics Society (Asociación Eugenésica de América).

Y en las últimas décadas, Planned Parenthood se ha convertido  en la principal defensora del diagnóstico prenatal como prueba estándar para los que tienen «riesgo» de tener hijos con defectos de nacimiento.

En un documento de 1977, titulado «Nacimientos planificados, el futuro de la familia y la calidad de la vida en América”, la multinacional aboga por implantar a nivel nacional  «tests de embarazo y servicios de prevención, diagnóstico prenatal de defectos fetales, asesoramiento genético, prevención de enfermedades venéreas y otros servicios», como el aborto.

La fundadora de Planned Parenthood, Margaret Sanger / Wikipedia
La fundadora de Planned Parenthood, Margaret Sanger / Wikipedia

Sanger quería exterminar a la población negra

El “Negro Project”, mantenido en secreto, pretendía llevar el control de la población al exterminio de los negros norteamericanos.

“El enfoque educacional más exitoso para llegar al negro es a través de un llamamiento religioso” explicaba Sanger en una carta. “Deberíamos de contratar a tres o cuatro sacerdotes de color, preferentemente con conocimientos del servicio-social y con atrayentes personalidades para que expliquen a los negros las bondades de la anticoncepción”.

Asociaciones por los derechos civiles de los negros señalan que los métodos abortivos y anticonceptivos usados por Margaret Sanger acaban anualmente con más negros que todos los linchamientos del Ku-Klux-Klan. Los negros representan el 11% de la población norteamericana, mientras que sufren del 32 al 43% de los abortos de este país.

No es casual que la tasa de esterilización entre las personas de color en EEUU sea 45% más alta que entre los blancos.

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