Un grueso número de iglesias cristianas enviaron al Presidente Juan Manuel Santos Calderón, a finales de la semana pasada sus Propuesta de ajuste de los Acuerdos entre el Gobierno Nacional y las FARC. Por parte de la Iglesia Evangélica de Colombia, así lo dio a conocer Edgar Castaño Presidente de Cedecol, quien además señaló en un documento escrito que estos argumentos fueron objeto de debate y conclusión dentro de cada una de las mesas técnicas, realizadas los días 10, 11 y 12 de Octubre del 2016, al interior de Cedecol.

Dividiendo estas en diferentes aspectos, Cedecol, hace sus aportes por que co0nsidera la necesidad de lograr una mayor visibilización y participación de la Iglesia Cristiana Evangélica, en la re-negociación de los Acuerdos derogados este 2 de octubre con el voto de rechazo en el plebiscito. Expresan su interés en avanzar en la reconciliación del país y el ofrecimiento de sus capacidades logísticas y humanas, para la consolidación de una Paz estable y duradera, en ese sentido presentaron ante el Gobierno Nacional y al pueblo colombiano, la propuesta iniciando por una Comisión Técnica de Familia y Educación  en la que señalaron:

1. Concluimos y ratificamos que sí existe “Ideología de Género” en el Acuerdo de la Habana entre el Gobierno Nacional y las FARC, porque:

  • a) Pese a que el “Enfoque de Género” del Acuerdo inicia con la protección y la promoción de los derecho de las mujeres, su transversalización evidencia un nivel conceptual adicional que incluye y emplea términos como: “diversidad de género, orientación sexual diversa, identidad de género, perspectiva de género, identidad de género diversa, género, condición sexual y justicia de género”; desbordando así su aplicación garantista al derecho de la mujer y generando ambigüedad y confusión.
  • b) Por lo tanto, el denominado “Enfoque de Género”, lleva inmerso la “Ideología de Género”, cuyo ámbito de aplicación promueve una nueva antropología del ser, que desconoce la distinción sexual y niega la diferencia y la reciprocidad entre el hombre y la mujer; aun cuando la palabra “Ideología” no aparece textualmente en el Acuerdo, se materializa a través de los términos ya mencionados.
  • c) En consecuencia, la palabra “género”, viene siendo utilizada intencional y sutilmente como herramienta por medio de la cual, se pretende modificar la idiosincrasia y la institucionalidad colombiana, distorsionando el propósito original de la defensa y la promoción de los derechos de las mujeres, poniendo en riesgo la Familia.

2. El principio de “enfoque de género” definido en las páginas 10 y 71, proponemos sea reemplazado por “Enfoque de Derechos de las Mujeres” en 2 reivindicación de su dignidad en el marco del conflicto armado, tal y como se presenta en muchos de los apartes del Acuerdo. Ahora bien, teniendo en cuenta que la palabra “género” no aporta al entendimiento y comprensión social en este momento histórico, conviene sustituirlo en aras de la Paz.

3. El “Enfoque de Derechos de las Mujeres”, no significa de ninguna manera, la marginalización de la población LGBTI.

4. En virtud que la Constitución Política y los Tratados Internacionales reconocen los derechos: Libertad Religiosa, Culto y Conciencia, Libertad de Pensamiento y Expresión, Información Veraz y Oportuna, Participación, Debido Proceso, Autonomía Educativa, Libre determinación de los padres de escoger la educación para los hijos conforme a sus convicciones, principios y valores; además del consentimiento previo e informado sobre cambios en el P.E.I, manuales de convivencia,mallas curriculares y cátedras; exigimos que tales derechos deben ser respetados y reconocidos en el Acuerdo final; los cuales se ven vulnerados ante la imposición de ideas trasversales como “diversidad de género, orientación sexual diversa, igualdad de género, identidad de género, perspectiva de género, identidad de género diversa, condición sexual, justicia de género y género ” , terminología que es propia de la “Ideología de Género”.2016-10-15-photo-00000936

5. La familia como núcleo fundamental y natural de la sociedad, es víctima sistemática del conflicto armado con las FARC-EP, con los mayores efectos por homicidios, desaparecimiento, desplazamiento, tortura, reclutamiento forzado de niños y niñas menores de edad, y violación de uno, algunos o todos sus miembros. Adicionalmente y por estadísticas internacionales, se sabe que es en el ámbito familiar en el que se fomenta la violencia, y en consecuencia en el Pos-conflicto; se requiere un tratamiento especial y preferencial con Enfoque de Familia, transversal a todos los acuerdos para generar acciones afirmativas para la restauración, reconciliación, formación de tejido social y cultura de paz, promoviendo el empoderamiento de la familia como núcleo para el establecimiento de una paz estable y duradera.

6. Desde la Comisión Técnica de Familia y Educación, se sugiere que se cree un Organismo Institucional, que permita la implementación y promoción del “Enfoque de Familia”, conforme a los Artículos 42 Superior y 16.3 Supralegal DDHH, propuesto en el punto inmediatamente anterior.

7. Reconociendo que el pueblo colombiano tiene una vocación religiosa desde su fundación, señalada por la Corte Constitucional en Sentencia C-224/94, y reconociendo que su práctica, ha contribuido al fortalecimiento del tejido 3 social y del territorio, para la promoción y construcción de paz; es pertinente reconocer el respeto y ejercicio de la comunidad religiosa desde su inclusión y participación efectiva en el Acuerdo Final, como parte de la solución al conflicto armado con las FARC.

Comisión Técnica de Víctimas y Justicia 1. Reconocer y visibilizar la Iglesia Cristina Evangélica como víctima del conflicto armado en Colombia. La presencia de las Iglesias Evangélicas en Colombia se remonta al siglo XIX. Durante la década de 1950 las Iglesias Evangélicas fueron víctimas de desplazamiento, impedimento de la libertad religiosa, libertad de culto, el ejercicio de los derechos civiles, daños en bienes como escuelas y templos. En otros casos las Iglesias Evangélicas fueron objetivo militar en razón del liderazgo social que tanto pastores y miembros tenían al interior de la comunidad. Muchos de los pastores se opusieron abiertamente a que los jóvenes fueran reclutados por los grupos armados ilegales.

Las iglesias cristianas evangélicas fueron refugio para muchas de las viudas y huérfanos, los pastores abogaron ante los grupos armados para que no secuestraran o reclamaban la entrega de sus miembros secuestrados, toda esta labor hizo que fueran perseguidos y algunos asesinados dentro del marco del conflicto armado. En otros casos, las iglesias fueron utilizadas como campamentos de los grupos armados, creando la desintegración de la iglesia y el desplazamiento forzado de sus miembros. Muchos de estos casos han sido documentados, pero no siempre los organismos del Estado responsables de recibir las denuncias y dar seguimiento a los procesos han respondido positivamente.

Por lo anteriormente expuesto solicitamos que se le dé a la Iglesia Cristiana Evangélica en Colombia el reconocimiento de víctima como sujeto individual y colectivo para la reparación, participación, reconocimiento de la responsabilidad, esclarecimiento de la verdad, garantías de protección y seguridad, garantías de no repetición y reconciliación conforme se encuentra establecido en los principios orientadores en el Acuerdo sobre víctimas del conflicto. 4 2. Incluir en el enfoque diferencial a la comunidad religiosa Cristiana Evangélica de tal manera que se garantice el ejercicio, promoción y protección de la libertad religiosa. Teniendo en cuenta que el Acuerdo Final busca materializar los derechos constitucionales a los colombianos a través del enfoque de derechos, enfoque territorial y enfoque diferencial, se propone que el sector religioso, en particular las iglesias cristianas evangélicas sean consideradas junto a los otros colectivos como los que ya aparecen en varios de los numerales del Acuerdo Final: comunidades indígenas, afrocolombianos, partidos políticos, comunidades campesinas, etc. La anterior propuesta se basa en el debido reconocimiento a las comunidades religiosas como fuerza viva de la sociedad que por varias décadas ha participado activamente prestando ayuda a las víctimas del conflicto armado y ha acompañado a comunidades en procesos de perdón y reconciliación.

Expresan que esta propuesta de la inclusión de las comunidades religiosas Cristianas Evangélicas garantiza el ejercicio, promoción y protección de la libertad religiosa, tal cual se establece en la norma constitucional. 3. Reconocer a la Iglesias Cristianas Evangélicas como un actor propositivo dentro del concepto de participación ciudadana y su aporte en la construcción del bien común, en los entornos rurales, locales, regionales y nacionales, de tal manera que se pueda incrementar la capacidad de desarrollo de los procesos de reconciliación social. Para que los procesos de reconciliación social y la construcción de un bien común, que permitan que las condiciones sociales, económicas, afectivas y de arraigo, de todos los colombianos y, especialmente, de las víctimas, sean sustancialmente mejoradas, y por ende que se pueda avanzar en la consolidación de una paz estable y duradera, es necesario que todos los estamentos sociales, entre los que se encuentra la Iglesia Cristiana Evangélica, hagan sus aportes.

Por ello, el Sector Religioso, y en particular, la Iglesia Cristiana Evangélica, consciente de esta necesidad, solicita ser incorporada como promotora de paz y veedora de todos los procesos y espacios de reconciliación, y reconstrucción del tejido social y familiar. Lo anterior se sustenta, entre otras, en que el Sector Religioso Iglesia Cristiana Evangélica ha estado presente, tradicional e históricamente, en los territorios de nuestro país que han sufrido por causa del conflicto y en que, en estos lugares, ha estado prestando, de manera constante, sus buenos oficios hacia las víctimas en general.

Finalmente dejan claro que de esta forma se expresan los argumentos que han sido, objeto de debate y conclusión dentro de cada una de las mesas técnicas, realizadas los días 10, 11 y 12 de Octubre del 2016, al interior de Cedecol.

Firman la propuesta, Pablo Moreno Dr. Sandra Liliana Palacios Director Nacional Director Nacional COMISIÓN VIDA, RESTAURACIÓN Y PAZ COMISIÓN FAMILIA Y EDUCACIÓN y Edgar Castaño Presidente de Cedecol

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