Es difícil saber por dónde empezar con mi historia, supongo que desde el principio. Me concibieron cuando mi madre fue violada por un vendedor de enciclopedias que irrumpió en su caravana mientras su hijo de 3 años de edad, mi hermano, estaba durmiendo. La violó y se fue. Quedó en estado de shock y no sabía qué hacer. Ella tenía una maravillosa trabajadora social, pero tenía miedo incluso de contárselo.

El calvario policial
Aproximadamente dos semanas más tarde, el violador regresó alrededor de las 11:30 de la noche. Llamó y llamó a la puerta, pero mi madre estaba aterrada. Rompió la puerta y ella pensó que la violaría de nuevo, así que le dijo que eso no sucedería otra vez y que antes tendría que matarla. Lucharon y ella consiguió agarrar el teléfono y llamar al departamento de policía. Increíblemente, la Policía le dijo que no podían ayudarla porque tenía que llamar al sheriff, ya que su casa estaba fuera de los límites de la ciudad.

El violador la agarró por el cuello y comenzó a estrangularla. De pronto, cuando ella ya se estaba desmayando y dejando de gritar, él salió corriendo. Poco después el sheriff llegó, le tomó declaración y examinó su cuello. ¡Dijeron que no veían ninguna marca, y que por tanto no había nada que pudieran hacer!

Dijo que se sentía avergonzada y sola. Llamó a su trabajadora social, quien le dijo que fuese al hospital para que la examinaran, lo cual hizo.

Un par de semanas después, un sheriff llegó a la oficina donde trabajaba mi madre y le preguntó de nuevo sobre lo que había sucedido. Ella dice que sintió que no la creía. Pero la semana siguiente recibió una llamada para apersonarse en la comisaría para una identificación. El violador había sido detenido por conducir borracho. Y sí, estaba en la rueda de presos. La Policía le tomó declaración… ¡y, sorprendentemente, era idéntica a la de ella! Lo confesó todo.

Embarazada
Mi madre descubrió que había quedado embarazada tras la violación, y el tribunal ordenó que le pasara 10 dólares a la semana hasta que yo cumpliese 18 años. Mi madre supo luego que era la familia de él quien pagaba la asignación semanal, para no soportar más vergüenza.

La trabajadora social que atendía a mi madre le informó de que el violador estaba bajo sospecha, pero todavía no procesado, por violar y asesinar a otra chica antes que a mi madre, por lo que mi madre y yo teníamos suerte de estar vivas. Mi madre supo también más tarde por su trabajadora social que el violador estaba en tratamiento en una institución mental como resultado de un trauma psicológico durante su servicio militar.

Así que ésta es la historia de mi concepción en una violación. Mamá y yo hablamos años después sobre el aborto y dijo que nunca consideró esa opción, pero que se consolaba diciendo: “Yo siempre quise una niña, ójala sea una niña”. Lo que me dejó estupefacta.

Los errores de mamá
Hay algo que quiero aclarar. Quiero a mi madre con todo mi corazón. Sé que no fue fácil tomar la decisión de tenerme y criarme. Tuvo una infancia muy dura. Tenía un padre abusivo que bebía mucho y perdió a su madre por enfermedad cuando sólo tenía 14 años. La mayor parte de los recuerdos que mi madre tenía de su propia madre eran de verla enferma. Así que no tuvo realmente a nadie que le enseñara la experiencia de la vida.

Mi madre cometió errores y, como es comprensible, no tomó buenas decisiones respecto a los hombres. Yo era todavía un bebé cuando conoció a un hombre que le doblaba la edad (32 años mayor que ella) y la hacía sentir segura, y perdió un poco la soledad que tenía. Él bebía mucho y estoy segura de que yo no le gustaba. Quería tener su propia hija y supongo que yo no era lo suficientemente buena para él. Consiguió su deseo y tuvieron una niña, mi hermana, a la que yo amaba mucho. Fuimos creciendo, y mi hermano quería a mi padrastro, y también mi hermana a su padre, pero yo me sentía siempre como la oveja negra.

Mi madre tenía miedo de que me quedase a solas con él, así que tenía que esconderme cuando iba a trabajar. En una ocasión le encontró ahogándome, incluso me había puesto azul. Finalmente, murió de un ataque al corazón y dos semanas después concluyó el proceso de adopción. Me vi obligada a tomar su nombre, que era otra vergüenza para mí.

La peor forma de enterarse
Cuando tenía casi 6 años de edad, descubrí que había sido concebida en una violación. ¿Qué sabe una niña de 6 años de lo que es una violación? Mi prima y sus amigos estaban hablando de mí, pero no sabían que yo estaba jugando debajo de la mesa. Todo lo que oí fue que venía de una violación y que el violador se había librado de la cárcel alegando enfermedad mental. Corrí al baño y me encerré en él y lloré mucho pensando que debía estar contaminada y ser realmente estúpida, y que la gente simplemente era amable conmigo. Sé que ahora suena ridículo, pero en aquel momento me hizo mucho daño. Es todo lo que podía razonar según lo que la gente me hacía sentir.

Mi tía vino a casa y la dejé pasar. Me abrazó y me dijo que todo estaba bien y que algún día mi madre me contaría más, cuando fuera mayor. Durante los años en la escuela, no sabía qué decir cuando me preguntaban por qué no tenía padre. Eran los años 60 y no era lo normal. Mi mamá tenía que empezar a trabajar temprano por la mañana en una fábrica y nadie me ayudaba a vestirme ni me daba de desayunar. Uno de los maestros me escondía detrás de un caballete y me daba tostadas y jugo de naranja. No tenía amigos y no sabía cómo socializar, así que jugaba yo sola. Me imaginaba que tenía amigos en casa y la mayor parte del tiempo jugaba a que era profesora y todo el mundo quería ser amigo mío.

La seguridad del amor de Dios
Cuando me convertí en una adolescente quise saber más, pero no sabía cómo decirle a mi mamá que yo ya lo sabía. Tenía miedo de que se enojara conmigo.

Empezamos a discutir con frecuencia. Iba a la iglesia, y allí aprendí desde muy pequeña que Jesús me amaba siempre, pasara lo que pasara, y que Dios me protegía. Él me proporcionó las personas especiales a lo largo del camino cuando más las necesitaba. Nunca he perdido la fe, era la única cosa buena en mi vida.

Marido y amigo
La única cosa que realmente soñaba era en tener un hombre maravilloso que me amara (que me amara de verdad) y que fuera mi mejor amigo. Un día, cuando tenía 11 años, me encontré con ese joven y supe que tenía que ser mío. ¿Y cómo iba a ser eso, si él era tan fantástico y yo tan pequeña y tan del montón? Rezaba todos los días para que él fuera mío. Yo llevaba un diario y apunté todas las tonterías que hice para llamar su atención.

Finalmente, un día, cuando yo tenía 14 años y él 17, Paul caminó 35 kilómetros por el campo a pleno sol hasta mi casa para pedirme que saliera con él. Le expliqué de inmediato cómo fue mi concepción, que nunca había tenido un padre y que mi madre había sido violada, y para él nunca fue un problema. Él dice que sólo conseguí que me amara más. ¡Dios me dio un hombre maravilloso y no cualquier hombre, sino el hombre de mis sueños! También me dio dos hijos maravillosos que nos han convertido en unos padres orgullosos. El 3 de julio de 1973 comenzamos nuestra vida juntos, y con los altibajos normales, seguimos enamorados y somos los mejores amigos. Salimos durante 5 años y llevamos casados desde 1978.

Aun así, hay momentos en los que me siento insignificante. A veces me pregunto si las cosas serían diferentes para mí si mamá me hubiera dado en adopción a una familia que me amase. Pero al final, yo soy la que soy y Dios quiere que yo lo haga lo mejor posible en la vida y siempre que pueda sea compasiva con quienes lo necesitan.

Cuando pienso en ello, me siento muy afortunada de que me dieran el don de la vida, a pesar de que no fue fácil ni feliz todo el tiempo. Yo sé que tengo que hacer que mi vida sea para algo, que Dios esté orgulloso de mí por darme la oportunidad de vivir la vida.

Los momentos duros siguen
Sé que mi madre también pasó épocas difíciles por mí y que tuvo que soportar mucho dolor y soledad. Me alegro de tener a mi madre y de haberla conocido todos estos años. Ella no me podía criar como yo realmente necesitaba porque no sabía cómo hacerlo y eso resultaba incómodo. Lo entiendo. Pero sé que me quiere y eso es todo lo que necesito.

También tengo que trabajar todos los días en mi autoestima. Me gustaría que la gente no mirase por encima del hombro a la gente como yo por la forma en la que fuimos concebidos, y eso todavía me afecta.

Nunca conocí al hombre que violó a mi madre ni a su familia. Creo que era un hombre bastante malo, pero yo soy una bendición y como tal debería ser tratada. Hay veces que echo de menos las piezas que faltan en mi vida y me gustaría que la gente comprendiese lo que duele a veces cuando no puedes decir las causas de tu tristeza. Pero mi madre  siempre me anima cuando me estoy hundiendo… ¡y es difícil hundirte si alguien tira de ti hacia arriba!

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