El sol que surge de las tinieblas es la imagen bíblica (el Canto de Zacarías del primer capítulo de San Lucas) que se refleja en la vida de Luca Di Tolve.

Luca es famoso por ese libro tan políticamente incorrecto, un puñetazo en la cara del formalismo homosexualista: Ero gay. In Medjugorje ho ritrovato me stesso [Yo fui gay. En Medjugorje me encontré a mí mismo], publicado por Città Ideale, que vuelve a las librerías el 19 de octubre con la 5ª edición. (Pincha aquí para leer la reseña del libro de Pedro Trevijano en ReL.) Pero de él se ha hablado por la aún más célebre canción de Povia (el cantautor sin miedo) en el Festival de San Remo de 2009: Luca era gay.

Su historia es la prueba de que no se nace homosexual; que se puede, haciendo un recorrido de recuperación psicológica y espiritual, volver a tener en las manos los hilos del propio destino y orientarse de nuevo hacia el que era el proyecto originario y específico de la naturaleza humana.

No es casualidad que, en el largo calvario que ha sufrido, a menudo lleno de dolor e incomprensión, a Luca se le encendiera la luz cuando comprendió lo que muchos terapeutas tienden, en cambio, a esconder: “¡Yo también puedo ser padre!“. El eureka de Luca Di Tolve ha sido éste y ha coincidido totalmente con su muy personal búsqueda de Dios, con un acompañamiento que para ser fructífero necesita tener una meta.

Pero Di Tolve, militante gay y a punto de convertirse en uno de los iconos del mundo homosexual, tuvo la fuerza, una vez descubierto el gran engaño del universo homosexual, de abandonarlo todo y de ir a lo esencial, como explica en la entrevista concedida a Andrea Zambrano y publicada en La Nuova Bussola Quotidiana:

-Luca, ¿qué ha sido para usted buscar a Dios?
-Ha significado la salvación. Vengo de una situación en la que, mientras lo buscaba, no me daba cuenta de que era Él quien me buscaba a mí. Durante mi enfermedad [Luca es seropositivo], tras intentarlo todo, experimenté la misericordia de Dios. Todos los rosarios que rezaba eran, en realidad, la experiencia de un bautismo en el espíritu, porque estaba a punto de morir, pero me quedé “al baño maría” durante bastante tiempo. El Cántico de Zacarías (Lc 1, 68-79), del sol que surge por la mañana para liberar a los que están en las tinieblas, me define.

-¿Qué recuerda de esa búsqueda?
-Hay diversos sentimientos. Ciertamente fue un periodo de gracia, pero también muy duro.

-¿Cuándo comprendió?
-Cuando me dijeron que la [práctica de la] homosexualidad es un pecado. Fue una liberación. Más adelante, tras leer el libro de Nicolosi [psicólogo estadounidense que ha investigado la reorientación sexual], entendí que también yo podía ser padre, que podía tener una familia. Ninguno de los psicólogos que había conocido me había dicho nunca nada tan hermoso. Me sentí libre.

Luca contrajo matrimonio con Terry y ambos tienen ya su propia familia.

-¿Es difícil, hoy en día, presentar su testimonio?
-Mucho. Te das cuenta de la deshonestidad que hay en las personas. Periódicos, universidades… Hoy, el homosexual no consigue encontrar ningún alivio. Y sufro por esto, porque son muchos los chicos que tienen necesidad de ayuda y no tienen puntos de referencia; les falta autoestima, no saben quiénes son, no tienen identidad. Y, además, nadie te ayuda de verdad.

-Ahora, el desafío es la ideología de género…
-Es muy grave. Hace mucho que lo digo porque en Estados Unidos, donde he vivido, el debate existe desde hace tiempo. He visto a exponentes de la finanza y de la política acercarse al mundo LGBT. Es un mundo en el que circula mucho dinero y el mundo homosexual es explotado sin que se dé cuenta. Digamos que el mundo gay es el último instrumento utilizado por la izquierda caviar para llevar adelante la batalla de la tecnociencia con el fin de comprar la fertilidad y de propagar el sexo libre, porque los tratamientos para las enfermedades de transmisión sexual son carísimos. Yo aún pago las consecuencias. Soy seropositivo desde 1996 y he tenido muchas complicaciones médicas. También los tratamientos representan un gran negocio.

-Es una acusación muy concreta.
-Pero es así: si tienes un hijo de manera natural no ganan nada. Pero el enemigo está también en la letra pequeña de la ley.

-¿Por ejemplo?
Tomemos la ley Cirinnà [que introdujo en Italia el matrimonio entre personas del mismo sexo]. La fidelidad no es obligatoria. Y de hecho el propósito de esto es muy concreto. Según mi experiencia, he comprobado que una vida sana y de castidad matrimonial con mi esposa ha reducido mi carga viral a cero. Con la infidelidad es obvio que aumenta el riesgo de infecciones, que son caras y deben ser sostenidas económicamente.

-Actualmente su actividad está orientada a los homosexuales que piden ayuda para sanar sus heridas…
-Nos han denunciado y medios de comunicación como La Repubblica o Le Iene se han infiltrado, pero el curso que impartimos [el Grupo Lot fundado por él] no está orientado sólo a los homosexuales; es para los hombres, las mujeres y la vida. Por este motivo en realidad se ataca a la Iglesia.

-Pero hoy el mundo parece haber abandonado el tema de la homosexualidad y prefiere una normalización, que además tiende a justificar.
-Esto es un grave error.

-Recientemente se ha dicho que hay que acompañar a los homosexuales. ¿Qué se quiere decir?
-La homosexualidad es un abuso al que se ha sido sometido; hay varias causas, pero al final se trata de niños que no han crecido y piden cada vez más, lo piden como niños porque quieren esa satisfacción, que es una envidia. Son niños que han crecido y que no han conseguido llenar el vacío y que están a la búsqueda, pero siempre en el mundo equivocado, poniéndose una máscara.

-¿Y cómo les ayudan?
-Nuestro curso se llama Adán y Eva y está organizado para ayudar a que los muchachos miren en su interior. Vivimos en una sociedad sin relaciones, que se mira a sí misma, narcisista. Pero nadie se ocupa de las heridas que todos tenemos. Estamos heridos por el pecado original. La Iglesia nos ofrece un recorrido maravilloso que es el de Jesús. Pero acompañar debe tener una meta. Hay que acompañar hacia algo.

-Y la meta, ¿cuál es?
-Descubrir el proyecto que Dios tiene para nosotros. Dios tiene un amor paterno, es un padre, tiene un amor ordenado y lo sorprendente en el recorrido que hacen estos chicos que han tenido tantas lagunas es el descubrimiento del concepto de orden. ¿No es Jesús mismo quien nos dice que vayamos a Él porque estamos cansados y oprimidos?

-Pero un proyecto, ¿puede estar equivocado?
-Nosotros hemos sido creados para un proyecto. Cuidado con convertirnos en la higuera estéril; un peral debe producir peras. Nuestro trabajo consiste en saber cuál es este proyecto mediante el método Nicolosi.

-¿Cómo ve el compromiso de la Iglesia?
-Me entristece ver que hay muchos líderes que están atrasados en este tema; esta atención no se ha realizado nunca de manera sistemática. Y hay que empezarla en los oratorios, en las escuelas. Estos jóvenes necesitan ser escuchados, no ser confirmados en su herida como hacen algunos psicólogos. Un sacerdote salesiano me ha dicho que en el seminario han estudiado mi libro y esto me da gran esperanza.

-Hoy parece que sea un crimen negar que uno se convierte en homosexual…
-No es casualidad que en Arcigay sean todos psicólogos. Pero es un gran negocio. Basta ver quién ha financiado los días del Orgullo Gay: multinacionales del tabaco y de la electrónica.

-¿También el turismo es un industria apetecible?
-Desde luego. Aquí, donde organizamos nuestros cursos, tenemos 90 camas. Si organizara una fiesta de Halloween con bailarines le garantizo que la casa se llenaría en menos de un día. La verdad es que lo que mueve todo es el sexo. Y el sexo vivido de manera egoísta y diabólica.

Traducción de Helena Faccia Serrano

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