Canadá está haciendo un curso acelerado de ingeniería social debido a la obsesión de su primer ministro Justin Trudeau por imponer la ideología de género modificando incluso el himno para que sea de género neutro o leyes como la de la eutanasia.

Esta última ley también conocida como proyecto C-14 ha levantado una gran polémica en el país. La normativa aprobada ha encontrado una fuerte oposición y no considera que la eutanasia sea una mala praxis médica por lo que no contempla la objeción. Es decir, el médico que no quiera matar a un paciente tiene la obligación de buscar uno que sí lo haga.

La radicalidad de la ley ha provocado el miedo en una parte importante de la población, especialmente entre las personas mayores, al ver los ejemplos de otros países en los que ya se aplica la eutanasia desde hace años.

Y es que muchos creen que la eutanasia va a ser utilizada como un método para acabar con parte de la tercera edad en un momento en el que el envejecimiento de la población es dramático ante el que el Estado no sabe cómo enfrentarse.

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau / Wikipedia
El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau / Wikipedia

Es el caso de Christine Nagel, una anciana de 81 años que teme ser víctima de algún médico sin escrúpulos o del propio Estado. Y aun plenamente consciente y en plenitud de sus facultades se ha hecho un tatuaje que muestra su voluntad: “No me eutanasies”.

Ella considera que nadie debe interferir ni decidir cuándo tiene que morir y para ella la nueva ley “hace que sea legal jugar a ser Dios y tomar decisiones sobre la vida y la muerte de las personas”.

En su opinión, la eutanasia y el suicidio asistido son presentados “como una forma digna para el tratamiento de una población que envejece –con humanidad, sin dolor y sin sufrimiento”. Aunque cree que lo que hay detrás es una cuestión económica pues “se convertirá en la salvación de un sistema de salud sobrecargado”.

En una carta, Nagel incide en que “nuestro Gobierno y el Tribunal Supremo no mencionan, por supuesto, nada sobre el dinero, pero sí nos dicen que dentro de algunos años los mayores serán más numerosos que el resto de la población y que necesitarán un ejército de cuidadores. Eso será costoso e inevitablemente la eutanasia se convertirá en una forma más ‘socialmente aceptable’ para resolver este problema que, por ejemplo, la ‘solución final’ de Hitler”.

Christine Nagel, con su tatuaje en contra de que le apliquen la eutanasia / Facebook
Christine Nagel, con su tatuaje en contra de que le apliquen la eutanasia / Facebook

Nagel es creyente y asegura que “obviamente, nada de esto es aceptable para nosotros los cristianos” y habla de Cristo en la cruz, “despojado de sus vestiduras, retorciéndose de dolor y cubierto de sangre”. Para ella, esta imagen es “el centro de nuestra fe” en el que “el sufrimiento es vital para la vida y para nuestro crecimiento por lo que lo que ocurre al final de mi vida es algo entre Dios y yo”.

E insiste: “para que entiendan este mensaje con claridad, que lean mi brazo”.

Pese a todo, esta abuela no ha querido perder el sentido del humor e incluso bromea sobre este asunto y se pregunta: “¿Cómo te sentirías si te presentaras en la puerta del cielo y San Pedro te dijera que no te esperaban hasta dentro de 18 meses?”.

Noticias Recientes

Buscar noticias dentro de conapfam.pe