Adolfo Voorduin se comenzó a desesperar al no poder demostrar lo siguiente:

– Que el matrimonio es un derecho (no viene definido como uno en la Declaración de Derechos Humanos de la ONU).

– Que las familias homoparentales son iguales a las heterosexuales en términos de calidad de vida para el menor (el estudio de Fernando Pliego sobre tipos de familia muestra que no lo son).

– Que los del Frente Nacional por la Familia habían realizado actos violentos como los realizados por parte del Frente por el Orgullo Gay (los videos de los actos de provocación, el enfrentamiento con policías y las riñas entre gays y lesbianas están grabados).

– Que la sentencia de la Suprema Corte de Justicia en cuanto a matrimonios igualitarios es definitiva (el ministro Cossio de la SCJN dice lo contrario).

Al comenzar a perder el debate, el abogado Voorduin sacó la clásica chabacanada del tonto sin argumentos, al decir que Mario Romo, por ser docente de la Universidad Anáhuac, enseñaba la pederastia del Padre Marcial Maciel y, por ende, también lo haría el Frente Nacional por la Familia.

A esto se le llama falacia “ad hominem”, la cual consiste en dar por sentada la falsedad de una afirmación tomando como argumento quién es el emisor de ésta; intentando así desacreditar a la persona que defiende una postura, señalando una característica o creencia impopular de esa persona.(1)

El abogado pro-gay decidió, sin ninguna prueba y sin el más mínimo empacho, el trasladar los errores de un ex líder religioso (el Padre Marcial Maciel) a los maestros de una Universidad y a un Frente Nacional por la Familia de reciente creación donde participan cientos de organizaciones religiosas y no religiosas.

Desgraciadamente este tipo de insensateces no son exclusivas de Voorduin, gran parte de los editorialistas “progre” utilizan este recurso cuando se les acaban los argumentos para apoyar el mal llamado “matrimonio igualitario” o simplemente al lanzar una crítica ramplona a la Iglesia Católica. Como casos recientes tenemos a Carlos Puig, Ricardo Alemán y el Senador perredista Jesús Ortega.

El descalificar a Mario Romo, al clero completo, o al Frente Nacional por la Familia por lo hecho por Maciel, es tan ridículo como descalificar a Voorduin, al Frente Orgullo Nacional (pro-gay) y a todo el LGBTTTI por los crímenes perpetrados por el líder del lobby gay en Suecia, Steffan Johansson, hoy preso por actos de pedofilia.

O descalificar a Carlos Puig, Ricardo Alemán y todo el grupo Milenio por el abusador de niños Jimmy Savile de la BBC. Hechos encubiertos por la BBC por décadas.

O descalificar a Jesús Ortega y a todos los políticos por el ex diputado perredista, ahora preso por pederastia (a pesar de la protección del PRD), Celestino Rivera Hernandez.

¿Qué diría un moderador como Zuckermann, o el “imparcial” de Loret de Mola (aquel que invita a debates de 4 contra 1), si a un líder católico se le ocurriera durante un debate el generalizar como pederastas a la comunidad gay, a los medios de comunicación, o a los políticos por los hechos de Johansson, Savile y Rivera Hernández?

¿Creen que aceptarían esa tontería como válida?

Aún más:

¿Qué dirían si demostráramos que históricamente han estado ligados políticamente los homosexuales, pederastas y pedófilos?

¿Qué dirían si demostráramos estadísticamente que hay muchos más casos de pederastia en porcentaje fuera de la Iglesia Católica que dentro de ella?

¿Aceptarían entonces que todos los gays, comunicadores y políticos promueven la pederastia por las faltas de algunos individuos que pertenecen a su grupo?

Por supuesto que no, ya que en toda organización regida por humanos (incluida la Iglesia), algunos de sus miembros van a cometer errores (en este caso graves), lo cual no significa que se pueda generalizar la culpa a toda la institución, a menos de que de forma consciente se persista en el error y no se castigue a los infractores; lo cual fue corregido por la Iglesia Católica y no ha sucedido en el Frente Nacional por la Familia.

Además, la exageración por parte de los medios de la pederastia en la Iglesia nos ha llevado a barbaridades, como la de dudar de la buena fama del sacerdote, José Alfredo López Guillén, cobardemente secuestrado y asesinado en el mes de septiembre del presente año, y sobre el cual se circuló a través del Internet una fotografía donde supuestamente salía con un niño entrando a un hotel. El adulto de la foto resultó ser en realidad el padre del menor.

Comunicadores como Genaro Lozano (dirigente del Frente Orgullo Nacional), sin el más mínimo escrúpulo, twitteó la imagen dando por sentado que se trataba del sacerdote; y Denise Maerker dijo en la radio que tuviéramos cuidado de que en este caso la víctima (hasta ese entonces el sacerdote se encontraba secuestrado) no se convirtiera en el victimario (pedófilo abusador de niños).

Ambos comunicadores no tuvieron el cuidado de verificar la identidad del adulto de la fotografía; dieron por hecho de que por ser sacerdote se trataba de un pederasta.

Hasta ahora ninguno de los dos se ha disculpado por su falta de ética y profesionalismo.

Adicionalmente, el Frente Orgullo Nacional amenazó con revelar la identidad de sacerdotes homosexuales y pederastas si el Frente Nacional por la Familia organizaba la marcha del día 24 de septiembre; ante la negativa de cancelarla, comenzaron por enviar 3 nombres sin presentar ninguna prueba, sólo dichos de anónimos. Cuando hasta periodistas que por lo general los apoyan les reclamaron su falta de seriedad, comentaron que ya no seguirían enviando nombres; no incluyeron en su pequeña lista a un solo pederasta. Otra más de sus falsedades.

En fin, esperemos que el público que sigue este tipo de debates distinga argumentos de falacias, identificando a los grupos que saben debatir –al exponer sus ideas seria y responsablemente–, de aquellos que al carecer de argumentos acuden a la violencia verbal, a la descalificación y a la mentira.

En una democracia las ideas y las políticas de Estado se debaten, no se imponen; y hasta ahora tanto el Frente Orgullo Nacional como los medios “progre” están intentando por cualquier medio el imponer a la sociedad mexicana su nuevo modelo de matrimonio y su nefasta Ideología de Género, cuando la mayoría de los mexicanos, exponiendo sus razones pacíficamente, las rechazan.

NOTAS:

1) https://es.wikipedia.org/wiki/Argumento_ad_hominem

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