El pasado 20 de junio, el Senado de Canadá aprobó el proyecto de ley c-14 propuesto por el Gobierno del primer ministro, Justin Trudeau, que regulaba la eutanasia y el suicidio asistido. Este proyecto de ley modificaba el Código Penal para legalizar tanto la administración por un médico o enfermera de una sustancia a una persona, a petición de ésta, que lleve a su muerte, como la prescripción de una sustancia que pueda auto-administrarse y provocar la propia muerte. Es decir, se legalizaba tanto la eutanasia como el suicidio asistido.

Esta ley de eutanasia canadiense también establece que ninguna persona podrá ser culpada de homicidio o de incurrir en un delito en el caso de ayudar a un médico o enfermera a practicar la eutanasia. Tampoco en el caso de ayudar a otra persona a autoadministrarse una sustancia que acabe con su vida bajo prescripción médica.

No hay suficientes médicos

Cientos de personas en todo el país han solicitado la ayuda de un médico para acabar con su vida desde que el pasado junio se legalizó esta práctica. Sin embargo, son muy pocos los médicos que están dispuestos a ayudarles a morir.

Cuatro meses después de que se legalizara el suicidio asistido en el país, los centros médicos de varias provincias canadienses se han visto desbordados debido al incremento de la demanda de esta práctica. Es lo que ocurre en lugares como Alberta, donde el personal médico no es suficiente para llevar a cabo el número de suicidios asistidos solicitados.

El Doctor James Silvius, encargado del departamento de suicidio asistido en esta provincia canadiense, transmitió su preocupación debido al aumento de la demanda y la escasez de médicos dispuestos acabar con la vida de sus pacientes.

Según informa el medio nombrado, desde el departamento se han ofrecido diferentes sesiones en distintos hospitales de Alberta para asegurarse que los médicos ven el suicidio asistido como una opción más a tener en cuenta al final de la vida con el fin de normalizar esta práctica.

Cabe destacar que la media de edad en la que los canadienses solicitan el suicidio asistido es a los 67 años y la mayoría padecen cáncer o esclerosis múltiple. Desde que se aprobó la ley, han sido 23 los casos que se han rechazado por no adecuarse a los criterios. Según informa Vice News, los médicos se niegan a terminar con la vida de los pacientes debido a cuestiones morales o a que no conocen la medicación que se les debe administrar para acabar con su vida.

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