El “acuerdo de paz” firmado hace una semana por el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC no entrará en vigor. En concreto han sido 6.430.170 los colombianos que han rechazado la llamada “rendición de Santos” al narcotráfico. El “no” a este acuerdo representa un 50,22 % frente al 49,77% que votó a favor.

El rechazo a este “acuerdo de paz” evita, entre otras cosas, que a los guerrilleros se les entregue trescientos millones de pesos, un estado o la oportunidad de crear más de 30 emisoras de radio en todo el país para su propaganda. Los colombianos también han dicho que “no” a que los guerrilleros queden impunes, a que se legalice la guerrilla, que tengan poder en el Congreso y presencia en las instituciones o a que el Gobierno exima de devolver el dinero han obtenido a través del narcotráfico, la extorsión o el secuestro.

Sin embargo, de lo que apenas se ha hablado es del rechazo de gran parte del pueblo colombiano a la expansión de la doctrina promovida por la ideología de género, implícita también en el tratado. Con el pretexto de paz, el acuerdo ampara en distintos apartados la ideología de género, en una pretensión de extender esta corriente en todo el país.

La palabra “género” aparece un total de 114 veces a lo largo de las 297 páginas que componen el texto. En él se pueden leer frases como la de a continuación: “Por un mismo enfoque diferencial y de género, para asegurar que la implementación se haga teniendo en cuenta la diversidad de género, étnica y cultural”.

“Que esa transformación estructural requiere también que se promueva la equidad de género mediante la adopción de medidas específicas para garantizar que mujeres y hombres participen y se beneficien en pie de igualdad de la implementación de este Acuerdo”, reza otro de los apartados de este acuerdo.

Asimismo, se aprecia una defensa explícita al colectivo LGTBI, al que se hace referencia en varios párrafos: “Se hará especial énfasis en las poblaciones más vulnerables así como en la población campesina, en las mujeres, las comunidades indígenas y afrodescendientes y la población LGBTI. Estas campañas incorporarán en sus contenidos valores que combaten el sexismo y las múltiples formas de discriminación, incluidas aquellas en razón del género y la orientación sexual y la identidad de género diversa”.

“Comité de Impulso a las investigaciones por delitos contra quienes ejercen la política, teniendo en cuenta a las mujeres y la población LGTBI, consignado en el inciso 2.1.2.1. literal d. del Acuerdo de Participación Política: Apertura Democrática para construir la Paz”, se puede leer en el tratado.

El “acuerdo de paz” rechazado por los colombianos pretendía además la “promoción de la no estigmatización en razón de la orientación sexual y la identidad de género diversa”.

Por Almudena Martínez-Bordiú

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