Un nuevo documental saca a la luz el engaño de la eutanasia relatando las historias de personas que han vivido esta experiencia en primera persona: personal sanitario, familiares de las personas que han muerto por eutanasia, expertos en bioética y personas minusválidas y sus familias.

Euthanasia Deception [El engaño de la eutanasia], producido por el director ejecutivo de la Euthanasia Prevention Coalition, Alex Schadenberg, junto a Kevin Dunn, desmonta tres mentiras defendidas por el movimiento pro-eutanasia: que la muerte asistida es compasión, que la eutanasia tiene que ver con la autonomía del individuo y que las garantías legales protegen a los más vulnerables. El documental se centra en lo que han significado quince años de eutanasia legal en la sociedad belga y en los debates sobre la ética de los cuidados sanitarios en el mundo. (Ver abajo el tráiler del documental.)

“Todo el vídeo parte del hecho de que nos hemos dado cuenta de que las personas que defienden la eutanasia y el suicidio asistido lo hacen utilizando determinados temas que, en el mejor de los casos, son engañosos”, ha declarado Schadenberg a LifeSiteNews. “El único modo para rebatir sus argumentos de manera eficaz es contar historias de gente que realmente ha vivido esta experiencia en primera persona”.

Alex Schadenberg lidera la Euthanasia Prevention Coalition, que advierte de los riesgos que entraña legalizar la eutanasia.

La eutanasia y el suicidio asistido “son defendidos falsamente como algo compasivo y misericordioso” cuando, en realidad, “se trata de acabar con la vida de alguien que está pasando por circunstancias que le hacen vulnerable“, dijo.

“Cuando alguien me está poniendo una inyección letal, no estamos hablando de autonomía”, ha explicado Schadenberg. “Cuando alguien decide que soy apto para recibir la inyección letal, no está hablando de mi autonomía. Se está hablando de acabar con mi vida en el momento más vulnerable de la misma; esto, desde luego, no tiene nada que ver con las garantías legales” que, cuando se han incluido en la legislación acerca de la eutanasia, “raramente han funcionado, si alguna vez lo han hecho”, ha afirmado.

“Una decisión basada sobre el dolor de hoy” y no sobre la posibilidad de mañana
“Mi mente empezó a emborronarse” al cabo de varios años de vivir con esclerosis múltiples, explica Mark David Pickup, canadiense. “Si hubiera habido un Jack Kovorkian [médico y activista estadounidense que aplicó la eutanasia a 130 pacientes; en 1999 fue condenado por homicidio e indultado por razones de salud en 2007] a mediados de los ochenta, tal vez hubiera elegido la opción de la eutanasia. Pero ahora soy muy feliz de que esto no ocurriera, porque no hubiera conocido a mis nietos. Sabe, el problema de tomar esta decisión es no saber con seguridad lo que te traerá el mañana. Tomamos las decisiones basándonos en el dolor de hoy“.

“La calidad de vida es un blanco móvil”, dice Pickup. Su calidad de vida está marcada por amar y ser amado y no por el atletismo y su carrera, como sucedía cuando era joven.
Euthanasia Deception resalta la subjetividad inherente en el juicio acerca de la “calidad de vida” de las demás personas y el hecho de que muchas solicitudes de eutanasia están marcadas por el miedo a un sufrimiento futuro, no al dolor físico del momento.

El documental destaca también las diferencias de trato ante el suicidio entre las personas físicamente sanas y las discapacitadas. “¿A qué ciudadanos se les ofrece prevención del suicidio y a qué ciudadanos se les ofrece suicidio asistido?”, pregunta Pickup. “Se convierte en una forma de discriminación” negar a los minusválidos la prevención del suicidio, ha declarado Schadenberg a LifeSiteNews.

Interdependencia vs. autonomía radical y una “nueva raza”
En Euthanasia Deception se entrevista a varios belgas acerca de su experiencia con la eutanasia, legal en el país desde hace quince años. Al profesor Tom Mortier le informaron de que su madre, enferma físicamente, había muerto por eutanasia porque estaba deprimida.

Tom Mortier: mataron a su madre sin avisarle.

La autonomía es un mito, explica Mortier, porque todos dependemos de otros de alguna manera. La vida de su madre no fue la única que sufrió las consecuencias de su acto; la suya propia sufre una influencia negativa permanente. Incluso si la eutanasia detiene el dolor de la persona que está sufriendo matándola, esta acción causa el dolor de mucha otra gente.

Lionel Roosemont, el padre de una joven de veinte años con una minusvalía grave, explica que estando en público se les ha acercado gente desconocida para preguntarles por qué no piden la eutanasia para su hija.

Lionel Roosemont: le sugerían matar a su hija por su problema de discapacidad.

“Mi [otra] hija, que en ese momento tenía trece años, … dijo ‘no tienen ningún derecho a decir esto'”, recuerda Roosemont. “Ella estaba muy enfadada. Pero tenía razón”.
“Una cortina densa y negra ha descendido sobre Bélgica y esta cortina se llama eutanasia”, dice. “Estamos en una sociedad que quiere una raza nueva. Y todo lo que no se adecue a la imagen perfecta de esa raza tiene que ser eliminado“.

“Estábamos haciendo que muriera porque era lo que nos convenía a nosotros”
Holanda, como Bélgica, tiene una ley de eutanasia progresista. Hendrik Reitsema, un holandés entrevistado en Euthanasia Deception, explica que su abuelo, de 80 años, fue diagnosticado de cáncer linfático no-Hodgkin.

Hendrik Reitsema, otra voz de los perjudicados: familiares que se ven privados de sus seres queridos.

Habría vivido tres años más a partir de este diagnóstico si los médicos no hubieran iniciado un tratamiento agresivo “para matarlo”, que causó su muerte en una semana.

“He matado a personas”, declara Kristina Hodgetts, una enfermera canadiense que trabajó en un gran hospital de Ontario y en un hogar de ancianos de una zona rural. El modo como los trabajadores sanitarios intentaban agilizar injustamente la muerte de determinados pacientes hizo que se planteara: “¿Estamos ayudando a la gente a morir o estamos haciendo que la gente muera?“.


Kristina Hodgetts, enfermera que practicaba eutanasias, plantea la cuestión capital: ¿a quién interesaban en realidad esas muertes?

“Estábamos haciendo que muriera porque era lo que nos convenía”, declara Hodgetts. “Dejé mi trabajo porque no podía formar parte de esta cultura eutanásica“.

“Hay algo que está mal, fundamentalmente, en la eliminación de la vida de otro ser humano”, dice. “Te han confiado su vida y tú se la quitas“.

Las garantías legales son un mito
En Bélgica, los médicos se informan a sí mismos de las eutanasias que llevan a cabo, por lo que este proceso “no tiene una supervisión adecuada”, ha declarado Schadenberg a LifeSiteNews.

El médico que ocasiona la muerte del paciente es el que tiene que enviar el informe, por lo que es altamente improbable que un médico informe de que ha hecho un uso abusivo de la ley.

Otro aspecto inquietante de la eutanasia en Bélgica es que son los médicos los que declaran la causa de muerte de los pacientes que matan, como si la causa fuera el problema de salud del que estaban sufriendo… no la inyección letal, aunque sea ésta lo que efectivamente les mate, dice Schadenberg.

Aunque la mayoría de las historias del documental son devastadoras y desgarradoras, Euthanasia Deception tiene historias que ofrecen esperanza al espectador acerca de la fuerza del amor y la solidaridad humana. Todos deberían ir a ver Euthanasia Deception para ser conscientes de las amenazas mortales, cada vez mayores, que afectan a las personas vulnerables. Y para ayudar a detener la barbarie que representa el que los médicos maten a sus pacientes.

Web de Euthanasia Deception.

Traducción de Helena Faccia Serrano

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