Si tienes conciencia no puedes ser médico. Esta es el mensaje que se desprende de un artículo académico publicado por dos profesores universitarios. ¿Que hay que matar nasciturus en el vientre materno?, se mata; ¿que hay que acabar con ancianos mediante la eutanasia?, se acaba con ellos.

¿Y que pasa con la objeción de conciencia regulada en todos los códigos deontológicos? También hay que acabar con ella. Es poco profesional.

No es ciencia-ficción, sino un texto académico que acaba de ser publicado. “Los médicos no tienen derecho a negarse a la eutanasia, al aborto o a los anticonceptivos”. Este es el títulodel artículo publicado hace unos días por dos profesores que se definen como expertos en bióetica en Canadá y Reino Unido.

Udo Schuklenk y Julian Savulescu, profesores de las universidades de Queen’s (Canadá) y Oxford (Inglaterra), respectivamente, argumentan que los médicos no tienen ningún derecho a negarse a realizar abortos o aplicar la eutanasia por razones morales a los pacientes que “solicitan estos servicios”. Y afirman que “aquellos que se dejan llevar por la objeción de conciencia son claramente poco profesionales”.

Argumentan que la razón principal por la que no han podido convencer a los legisladores de imponer la eutanasia o el aborto en todo el mundo es por la gran influencia de la religión.“Los valores más religiosos se imponen a las personas (…) Por eso, en sociedades fuertemente cristianas, como en Irlanda, el aborto sigue siendo ilegal”.

En el texto explican que “la anticoncepción es legal porque tener la capacidad de controlar la reproducción es uno de los logros más grandes y valiosos de los seres humanos. (…) Cuando hicimos legal la anticoncepción, lo hicimos porque la gente debe tener la libertad de elegir cuándo y cuántos hijos quiere tener. Es un bien social”.

“Los médicos deben poner los intereses de los pacientes por delante de su propia integridad”, aseguran los autores del informe, que además, son editores de revistas de bioética: Bioethics (donde se ha publicado el texto) y Journal of Medical Ethics.

Una prueba ética antes de comenzar la carrera de medicina

Estos supuestos expertos increpan a los médicos que se acogen a la eutanasia. Si aplicar estos procedimientos “les conduce a tener remordimientos o sentimientos de culpabilidad deberían abandonar la profesión” ya que consideran que “hay un exceso de oferta de personas que desean ser médicos”.

En contraposición, el presidente de la asociación Christian Medical and Dental Society of Canada, Larry Worhen, afirma que “en todas las jurisdicciones del mundo, la objeción de conciencia está reconocida de alguna manera”.

Añade que “los únicos gobiernos de la historia de la humanidad que han despojado de los derechos de conciencia de esta manera son los gobiernos totalitarios. Vamos a llegar a un punto en el que hay que realizar una prueba ética en el comienzo de la carrera de medicina. Y si se está en el camino de la ética, que van a hacer, ¿una criba?”.

Y esto es exactamente lo que Schuklenk y Savulescu proponen, que las facultades de medicina descarten a los candidatos a médico a aquellos que se nieguen a realizar estos procedimientos por razones morales.

“Es discutible que los médicos que actualmente están obligados a llevar a cabo estos procedimientos sean excluidos de los mismos, pero sería razonable seleccionar a los candidatos de las facultades de medicina y eliminar a aquellos que no pueden dejar de lado sus valores morales”, explica Schuklenk, según informa National Post.

Para ello, pone un ejemplo: “Es como si una facultad de medicina de Sudáfrica rechaza estudiantes por ser racistas”. Esta decisión implica que, “podría excluir de convertirse en médicos a las personas de ciertas creencias religiosas, pero hay pocas evidencias de que sea perjudicial para los pacientes”.

Prohibir la objeción de conciencia: una propuesta “provocadora”

Por otro lado, el director de la Coalición de Prevención contra la Eutanasia (Euthanasia Prevention Coalition), Alex Schadenberg, ha calificado las propuestas de estos dos profesores  como “ridículas” y afirma en LifeSiteNews que “el derecho a la objeción de conciencia está constitucionalmente protegido en Canadá”.

Schadenberg advierte que “cuando me encuentre en un momento malo de mi vida, no quiero que mi médico piense: si no mato a este individuo o no lo mando a alguien a que lo mate, voy a perder mi licencia médica. Quiero que mi médico me mire a los ojos y me diga: No voy a hacerlo, tengo el derecho a negarme. Voy a cuidar de ti pero no te mataré”.

Por su parte, el director de la Liga Católica de los Derechos Civiles (Catholic Civil Rights League), Christian Elia, sentencia que “nunca hay que forzar a ningún médico a violar su propia conciencia” y lanza una pregunta a los autores del artículo:” ¿en qué momento de la historia los médicos se convirtieron en encargados de los pedidos de los pacientes y no pueden decir que no?”

Elia se pregunta “dónde estará el límite si no se permite a los médicos actuar dentro su conciencia”. Y es para aquellos que creen en la dignidad de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural “el aborto y la eutanasia no son procedimientos médicamente necesarios”.

A pesar de ello, Elia no se muestra sorprendido de que estos profesores escriban sobre el tema de manera “tan provocadora” y afirma que, el que fuera presidente del comité Real de la Sociedad de Canadá sobre la eutanasia y el suicidio asistido, Schuklenk, “no está interesado en los derechos humanos, sólo está interesado en la filosofía de la muerte”.

Y concluye: “no tienen ningún tipo de interés en que nadie sea capaz de decir no a la eutanasia o el suicidio asistido, porque de alguna manera eso significaría que lo que ellos creen está mal, y ellos piensan que siempre tienen la razón. No quieren ninguna oposición”.

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