El abortorio que tiene Planned Parenthood en la ciudad texana de Houston (Estados Unidos) fue el escenario del quinto vídeo que presentó el provida David Daleiden grabado con cámara oculta en el que  los abortistas confesaban que traficaban con partes del cuerpo de bebés abortados.

A raíz del escándalo por la publicación de ese vídeo, han salido más testimonios que demuestran que ese centro de Houston, además de sacar beneficio con la venta de fetos abortados ha cometido muchas más irregularidades.

Es el caso de Addison, una joven que abortó a la edad de 17 años presionada por los abortistas del centro de Houston. Su desgarrador testimonio está sirviendo de ejemplo para sacar a la luz la verdadera cara del gigante abortista.

En octubre de 2012, Addison estaba a punto de empezar su primer año de universidad cuando sospechó que estaba embarazada. A su novio, dos años mayor que ella, le entusiasmó la idea de ser padre y aunque a ella le sorprendió la noticia, en un principio se sintió feliz por la posibilidad de ser madre.

Cuando le contó a sus padres que pensaba que estaba embarazada le aconsejaron que acudiera al centro de Planned Parenthood de Houston para que se sometiera a un test de embarazo.

El consejo inocente de sus padres acabó siendo la gran ruina de su hija. Para ella el aborto no era una opción pero se dejó llevar por los anuncios del gigante abortista donde aseguraban que estaban ahí para ayudar a las mujeres y realmente Addison creía que en aquel centro de Planned Parenthood la iban a ayudar.

La joven no contaba con seguro médico y creía que el gigante abortista ponía facilidades económicas para jóvenes sin recursos.

Se equivocaba. El día de la cita médica, Addison y su novio entraron en el edificio de tres plantas. Estuvieron más de 40 minutos en la sala de espera hasta que les atendieron. Finalmente les dijeron que en la última planta les esperaba la “doctora” en su despacho.

Para llegar, esta pareja tuvo que recorrer todo el pasillo de la planta por lo que pudo ver las salas donde se practicaban los abortos. Addison relata que se sorprendió por la cantidad de chicas jóvenes que vio esperando, “la mayoría lloraba y desde el interior se oía algún que otro grito”.

Ya en el despacho, Addison fue sometida a un análisis de sangre, pero no sin antes obligarla a pagar 70 dólares extra a lo que ya había pagado por concertar la cita. Addison reclamó la ayuda económica para las mujeres sin seguro médico pero se lo denegaron.

Una vez que se realizó el análisis, la pareja volvió a la sala de espera donde estuvo más de dos horas esperando sin tener noticias. Cuando llamaron a Addison prohibieron a su novio que fuera con ella por lo que la joven tuvo que ir sola a conocer los resultados de su test.

Addison tuvo que esperar otra hora sola dentro del despacho hasta que llegó una de las enfermeras que sin decirle cual era el resultado del test de embarazo, le acribilló a preguntas.

“¿Desde cuando mantienes relaciones sexuales con tu novio?, ¿Con cuantos chicos has estado antes de él?”… y entonces llegó la pregunta crucial: “¿Si el resultado sale positivo, te has planteado el aborto como única opción?”.

Cuando Addison le sentenció un rotundo “No”, la enfermera contestó: “Solo tienes 17 años, tienes que tener claro si podrías afrontar la maternidad, deberías considerar el aborto como tu mejor solución”.

Addison se enfrentó a la enfermera y le contestó que ella solo había ido para hacerse un test de embarazo no para que decidieran por ella que hacer con su hijo.

La joven salió del centro sin saber si estaba embarazada, tuvo que esperar dos días más para recibir la llamada que le confirmó el embarazo. De este modo, recuerda la joven: “Me llamaron con un número oculto y me dijeron que eran de Planned Parenthood para decirme que mi test dio positivo, estaba embarazada. Me preguntaron si cuando fui a la consulta había rechazado el aborto, al decirles que sí les colgué el teléfono”.

Sin embargo, Addison se arrepintió de haberles colgado y les volvió a llamar porque quería ver por ella misma los resultados de su test. “Además concerté una cita en la planta de natalidad para que un doctor me aconsejara cómo debía actuar en los meses de embarazo ya que pensaba que a pesar del primer altercado me ayudarían”.

Fue entonces cuando la joven acudió de nuevo al abortorio sola. Después de otra larga espera fue recibida por la misma doctora, quien sorprendentemente le negó los resultados de sus análisis.

Sin embargo, la abortista le dijo que habían descubierto que el feto probablemente desarrollaría alguna anomalía, aunque tampoco se lo pudieron asegurar completamente.

Addison ha asegurado que en ese momento se sintió destrozada y asustada, “estaba sola en aquella consulta y no sabía qué hacer, les pedí que me dieran el servicio de asesoramiento prenatal pero me lo denegaron afirmando que en ese momento solo se encontraban los médicos encargados de los abortos”.

A partir de ahí, Addison fue pasando de una consulta a otra donde le exponían las graves consecuencias a las que se podría enfrentar si continuaba con el embarazo.

Finalmente tomó una decisión. Esa mañana, Addison entró embarazada en la clínica y salió de noche sin su bebé.

“Me negaron el servicio de asesoramiento prenatal, probablemente mi bebé podría haber salido adelante pero me presionaron para que tomara la decisión ‘más sensata’ y tengo que vivir con las consecuencias de lo que hice”.

Hoy Addison tiene 21 años y a pesar de lo que hizo aquel día ha sabido salir adelante. Se casó con su novio y tienen un bebé de seis meses.

Cuando salió a la luz el quinto vídeo que resaltaba el escándalo de los abortorios de Planned Parenthood, Addison por fin entendió que ella había sido una víctima más dentro del gran negocio de la muerte.

“Cuando vi el centro de Houston en el vídeo y a los abortistas confesar lo que hacían con los fetos abortados me sentí furiosa e impotente, entendí porque me pidieron que abortara con tanta insistencia, fui a ellos para que me ayudaran pero solo querían de mí el dinero que iban a ganar”.

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