Mi cuerpo, mi decisión. Desde luego cada persona es dueña y soberana para tomar decisiones sobre su propio cuerpo. Eso nadie lo discute.

Lo que a todas luces no procede, es tomar decisiones respecto del cuerpo de un tercero, máxime si esa decisión consiste en acabar con su vida.

El cigoto tiene carga genética de ser humano, que no es el de la madre: contiene 23 cromosomas de la madre y 23 del padre, siendo indiscutible que se trata de un ser distinto de la madre.

En algunas semanas posteriores de desarrollo, ello ya es evidente, nadie tiene dos cabezas, dos corazones, cuatro brazos, cuatro piernas, de manera que quienes aducen el enunciado “mi cuerpo, mi decisión”, estarían necesitando clases de anatomía urgente, para reconocer hasta dónde llega el límite de su decisión.

Los abortos ocurren todo el tiempo, y seguirán pasando: mejor regularlo. Este es a mi gusto una de las peores falacias. Sepa Ud. que el ordenamiento Jurídico es constante y persistentemente transgredido por todos nosotros.

Las infracciones van desde el exceso de velocidad, atravesar la calle por un lugar no permitido, no pedir boleta en una compra, hasta homicidios, femicidios, abusos sexuales, violaciones etc.

Imagínese que hace algunos años, debido al aumento de homicidios contra mujeres en determinadas circunstancias, se determinó tipificar esa conducta específica, dando lugar a lo que conocemos como “femicidios”.

Es decir, frente a una conducta criminal, que iba en aumento, se determinó tipificar específicamente la conducta.

Frente al caso del aborto, curiosamente la reacción es la opuesta; debido a que la conducta “ocurre” y ocurrirá igual se debe legalizar

¿Será entonces que debido a la persistencia de portonazos, lanzasos, narcotráfico, homicidios, femicidios y violaciones, vamos a tener que legalizar también aquellas conductas?

En las clínicas del barrio alto se hacen abortos, de manera que las mujeres con recursos pueden hacerlo y el resto no. Esta es una variante de la falacia anterior, pero con una connotación social.

El crimen es el mismo, matar a la guagua en el vientre. Que esto se haga en lugares con recursos, es grave, y no motivo para la legalización.

Hay (y siempre habrá) personas que cuentan con recursos para realizar crímenes de manera aparatosa. Recuerdo en este momento el brutal crimen de “la Quintrala”. ¿Sería procedente entonces, que mecheros, lanzas o quienes realizan portonazos luchen por la legalización de sus actos, debido a que hay personas que pueden realizarlo con más recursos?

Es una opción: yo no obligo a nadie a que se practique un aborto. Hay ciertos actos, que debido a sus implicancias, están prohibidos. El Estado nos obliga a todos a no realizar cierto tipo de conductas. Matar a otro es una de ellas. De manera que “nadie la obliga a matar a su guagua, pero si yo quiero matar a la mía, déjeme hacerlo tranquilamente” es  igual (o más) escabroso que formulaciones de esa índole tales como, nadie la obliga a tener esclavos, matar niños, tener una red de pedofilia, violar, torturar, pero déjeme a mí hacerlo tranquilamente.

Si se trata de la afectación de un tercero normalmente no se piensa en “dar opciones para hacerlo tranquilamente, sin que nadie se lo imponga”. ¿Por qué en el aborto si?

Se preocupan de que nazca, después no les importa nada la vida de ese niño. Esta es la crítica que humildemente reconozco y acato, con una sensación de urgencia por todo lo que hay que hacer. Pero es una crítica, es decir, además de defender el derecho a nacer, el trabajo ahí recién comienza.

Existe un gran número de instituciones y voluntarios que silenciosamente, se dedican a ayudar a los más necesitados, pero queda mucho por hacer y todos tenemos responsabilidad en ello.  Pero no es un argumento para legalizar el aborto, pues la solución no es eliminar a esos niños, sino muy por el contrario comprometerse con su futuro.

Legalización, no despenalización.

El proyecto que se encuentra actualmente en el Senado, en absoluto se trata de despenalización. Ésta consiste en que el Estado toma un rol completamente pasivo frente a un acto.

En el caso de las drogas, el ejemplo es muy claro, la despenalización de una droga, significa que el Estado no perseguirá más la producción, venta y adquisición de esa sustancia, pero tampoco hará nada para que la gente la consuma.

Si el proyecto en comento fuera de despenalización, correspondería una modificación del Código Penal que tipifica la conducta del aborto, sin más.

En lugar de ello, el actual proyecto eleva el aborto a derecho procurando que se practique en todos los centros de salud dando un escaso lugar a la objeción de conciencia, la que en todo caso no se podrá esgrimir si no hay otro médico en el lugar que practique el aborto.

En otras palabras, este proyecto busca garantizar  el aborto, nivel que se encuentra muy lejos de una simple despenalización

Causal peligro para la madre.

Los doctores saben actuar, y actúan. Velan por la salud de ambos pacientes. Gracias a ello, y a los avances tecnológicos, Chile tiene la menor tasa de mortalidad materna en Latinoamérica. En la región, es sólo superado por Canadá.

Chile tiene mortalidad materna más baja que Estados Unidos, país que cuenta con aborto libre. De manera que legalizar el aborto, no tiene en absoluto relación con la salud materna y el resguardo de ésta.

Es importante tener en cuenta, que si como consecuencia del tratamiento al que es sometida la madre, la guagua muere, ello es un desenlace lamentable, pero no es aborto.

Distinto es buscar matar directamente a la guagua.

Inviabilidad fetal.

Los doctores no son adivinos, y nadie puede predecir el futuro. Esas son las razones de por qué hoy hay varias “guaguas inviables” caminando por ahí.

La única certeza que todo ser humano tiene, es que de la vida, nadie saldrá vivo. Todos vamos a morir. El asunto es cuándo. Puede ser que una guagua declarada “inviable” viva 10 días fuera del vientre, y yo que tengo plena salud sufra  un derrame mañana. ¿Qué vida es más viable entonces?

¿No será entonces un acto humanizador, y esperanzador vivir y dejar vivir dando la oportunidad a ese niño  a que viva lo que tenga que vivir, para luego morir en paz? ¿Es acaso un alivio asesinarlo antes?

Plazos límites para abortar.

Me gustaría comentar que en variadas ocasiones, he mostrado imágenes de niños abortados. Ello produce escándalo, y me han tildado de morbosa (por lo bajo). Curiosamente muestro la imagen que yo no quiero que siga ocurriendo en Chile pero que es la imagen que ellos quieren que sea legal.

Me llama extremadamente la atención el recurrente comentario “pero si esa es una guagua grande, yo estoy hablando de aborto en las primeras semanas”.

Tengan presente que el actual proyecto de aborto no contempla plazos límites para abortar en ninguna de las causales mencionadas, lo contempla solo para la causal violación.

Y ello es lógico, la supuesta inviabilidad o el supuesto riesgo, probablemente pueden presentarse o descubrirse en etapas tardías del embarazo; si la ley pusiera un límite de tiempo ¿qué sentido tendría?

Violación. Sin duda esta causal es de gran complejidad.

Al respecto, puedo decir que en general, las violaciones llamémoslas “esporádicas” normalmente no producen embarazo (menos del 1%).

Lo que sí ocurre son embarazos producto de relaciones de abuso incestuoso, o de algún conocido de la mujer generalmente menor de edad.

Este proyecto lejos de ayudar a la víctima, lo que hace es favorecer al violador, quien podrá seguir violando y abusando de esa mujer tranquilamente, de manera que si se produce un embarazo, será él mismo el que puede llevar a la menor a practicarse un aborto y de paso deshacerse de “la prueba”, la otra víctima.

Lo que las mujeres necesitamos es apoyo, acompañamiento y ayuda en los casos vulnerables.

El proyecto de aborto no toma en cuenta a la madre ni a las circunstancias que la envuelve. Se trata de un procedimiento para deshacerse del hijo de manera feroz, trayendo además como resultado jugosos dividendos de un lucrativo y sanguinario negocio, financiado por multinacionales abortivas que mueven millones de dólares acusadas hoy de la venta de órganos de niños abortados, cuya fundadora Margaret Sanger, es la célebre autora de frases como “el aumento de la clase trabajadora debe regularse, ya que se compone de imbéciles benignos, que alientan los elementos defectuosos y enfermizos de la humanidad mediante su irresponsable enjambrar y engendrar. Tenemos que eliminar la “maleza humana”, segregar a los imbéciles, desajustados y mal ajustados y esterilizar a las “razas genéticamente inferiores”[1].

[1]Margaret Sanger. (1922) The pívot of civilation, New York.

 

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