Por Carlos Alvarez Cozzi

Lo que cualquier observador más o menos lúcido siempre advirtió es que el sexo con el que toda persona nace es un dato de la realidad que no se debería ignorar, como pretenden los cultores de la ideología del “gender”, la que, como sabemos, afirma que cada persona puede elegir libremente su género, con plena independencia de los datos de la realidad biológica. Por ello el “género” es una construcción cultural.

Ahora pues, esa intuición, derivada de la propia naturaleza, se confirma con los contundentes resultados de una investigación científica llevada a cabo por dos prestigiosos especialistas como son los Dres. Lawrence S. Mayer y Paul R. McHugh, psiquiatras de reconocidas universidades. (http://www.thenewatlantis.com/publications/number-50-fall-2016).

Hay que leer todo el informe, pero como primer avance de lo allí consignado, vale la pena señalar, que el mismo viene, a nuestro modo de ver, a poner fin a todo un río de tinta escrita por los cultores de la ideología o perspectiva del “gender”, sobre la pretensa cientificidad de la misma, dadas las terminantes conclusiones del informe cuyo link figura más arriba.

Todo lo expuesto en el informe es relevante pero en lo que atañe específicamente a la prueba de que la pretendida base científica de la “teoría del gender” no es tal, sino una mera, -una más-, elucubración ideológica no verificada por la ciencia; la conclusión tercera del mismo resulta lapidaria.

La misma expresa lo siguiente (en español):

“Parte 3: Identidad de género
-La hipótesis de que la identidad de género es una propiedad innata e invariable del ser humano que es independiente del sexo biológico –según la cual podría haber “un hombre atrapado en un cuerpo de mujer” o “una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre”- no se apoya en pruebas científicas.”.

Este simple pero diáfano párrafo viene a desarticular el corazón del “gender”, sobre el que tanto se ha escrito, precisamente con ese ejemplo gráfico: hombres encerrados o atrapados en cuerpo de mujer o mujeres encerradas o atrapadas en cuerpos de hombre. Todo lo cual justificaba naturalmente la prentensión del cambio de sexo o del reconocimiento del “transgender”.

El informe concluye que tal afirmación “no se apoya en pruebas científicas”. Es decir, que ello no está probado por la ciencia, mediante procesos objetivos observables. Y esto debería bastar para terminar con la discusión. Pero, paradójicamente, como la teoría del “gender”, precisamente, como venimos de decir, es una construcción ideológica y no pretendidamente científica, como aspiraba, tales conclusiones de la ciencia, seguramente, no les habrán de interesar. Las desconocerán seguramente porque si la ciencia les hubiera interesado en algún momento hubieran comenzado por observar la realidad biológica, la de los sexos, dato del cual precisamente prescinden desde el inicio!!!

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