Aunque los autores del estudio, Samuel Perry y Cyrus Schleifer, profesores asociados de Psicología en la Universidad de Oklahoma (EE UU), apuntan que no desean “lanzar una agenda anti pornografía” y que no se encuentran inmersos en uuna “cruzada moral”, aseguran que debemos “estar prevenidos de las potenciales consecuencias de la pornografía”.

Según la investigación titulada ‘¿Hasta que la pornografía nos separe?’, presentada recientemente en el 111 Congreso Anual de la Asociación Americana de la Sociología que ha tenido lugar en Seattle (EE UU), las probabilidades de divorcio aumentan con el consumo de la pornografía, en especial si la consumen las mujeres.

Para realizar el estudio, se realizaron varias oleadas de encuestas entre 2006 y 2014 a miles de adultos americanos cuyos resultados “sugieren que ver pornografía, bajo ciertas condiciones sociales, puede tener efectos negativos en la estabilidad marital”, según explica el profesor Perry.

Los datos se recogieron cada dos años a lo largo de los periodos 2006-2010, 2008-2012 o 2010-2014.

Y tanto. No en vano, el consumo de pornografía aumenta del 6 al 11 por ciento las posibilidades de divorcio. Este dato se dispara hasta el 16 por ciento cuando son las mujeres quienes buscan la excitación a través de materiales que presentan de manera abierta y cruda escenas sexuales.

Por otro lado, la investigación señala que la influencia de la pornografía es aún mayor cuando se trata de jóvenes adultos y que cuanto más joven se es cuando se inicia el consumo pornográfico, mayor es la posibilidad de divorciarse antes de la siguiente oleada de encuestas de la investigación.

En sentido opuesto, “el efecto del uso de pornografía en el divorcio se debilita cada vez más con la edad”, según los autores de la investigación.

Religión, pornografía y divorcio

El factor religioso también influye a la hora de calibrar el impacto del consumo pornográfico en la estabilidad marital. Así, para aquellas personas que no acuden al menos a un servicio religioso semanal, el uso de la pornografía está asociado con un incremento de probabilidad de divorcio del 6 al 12 por ciento.

Este aumento del riesgo de ruptura matrimonial se diluye en aquellos que sí acuden a actos religiosos con periodicidad semanal. “Nuestros datos sugieren que la religión tiene un efecto protector sobre el matrimonio, incluso afronta el uso de pornografia”, subraya Perry.

El porno mata la felicidad

Otra de las conclusiones más destacables del estudio está relacionada con la felicidad de la pareja. Cuando un matrimonio manifiesta sentirse infeliz, el concurso del consumo de pornografía apenas incide en la posibilidad del divorcio (3 %).

Sin embargo, aquellos que afirmaron ser “muy felices” en su matrimonio en una primera entrevista y comenzaron a consumir pornografía con posterioridad, dispararon sus posiblidades de divorcio hasta el 12 por ciento en la siguiente entrevista del estudio.

Dejarlo ayuda, en especial a las mujeres

Por último, los autores de la investigación también han comprobado cómo el cese del consumo de pornografía está asociado a una tasa menor de divorcio, en especial en las mujeres.

De acuerdo con los datos obtenidos en este trabajo científico, las mujeres que aseguraron que consumían pornografía en un primer momento y que abandonaron con posterioridad esta práctica rebajaron del 18 al 6 por ciento las posibilidades de dar al traste con su matrimonio.

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